14-11-2025, 01:35 AM
Era increíble como dos personas que no se conocían de nada hace veinte minutos podían terminar en ésta situación, más conociendo la suerte de Eros no era impensado para nada. Con firmeza sostenía la mano de Owen entre sus dientes procurando no morder demasiado fuerte pues ante todo no quería herir al muchacho ni por accidente, más cuando sintió la mano de Owen acercándose cómo esta pudo comenzó a darse cuenta de situaciones para las que quizás no estaba del todo preparado. Sin ningún tipo de respeto por su carencia de vista, y sin considerar que su olfato estaba aumentado Owen acercó la mano a su nariz para intentar hacerle cosquillas en algo que Eros solo podría definir como raro.
Estaba tenso, más tenso que de costumbre pues el contacto físico partiendo de la base no era algo que le encantase. Finalmente mordió con más fuerza en respuesta cuando su mandíbula se cerró hincando aun más sus dientes en la mano derecha del pelirrojo. No tardaría más que unos segundos de contacto indeseado antes de escupir la mano de Owen, soltar su cuello dejándolo ir y meterse bajo tierra una vez más para intentar escapar del momento de acoso sexual que había recibido gratis por parte del muchacho.
Se metió bajo tierra recorriendo aproximadamente un metro de profundidad y tres metros a lo largo para salir del agujero a tres metros de la espalda del colorado degenerado.
— Dijo que iba a tomárselo en serio, y comenzó a manosearme. Quiero que sepa que su conducta es cuanto menos reprochable, y que no está autorizado a tocar mi nariz de ninguna forma.
Explicaría finalmente con su vista en dirección al muchacho, y ambas patas alrededor de su cintura de pie sobre sus patas traseras de forma bípeda. El fervor del combate genuinamente ya había pasado para el topo que consideraba que, visto lo visto, esa situación ya había escalado lo suficiente para ambos.
Estaba tenso, más tenso que de costumbre pues el contacto físico partiendo de la base no era algo que le encantase. Finalmente mordió con más fuerza en respuesta cuando su mandíbula se cerró hincando aun más sus dientes en la mano derecha del pelirrojo. No tardaría más que unos segundos de contacto indeseado antes de escupir la mano de Owen, soltar su cuello dejándolo ir y meterse bajo tierra una vez más para intentar escapar del momento de acoso sexual que había recibido gratis por parte del muchacho.
Se metió bajo tierra recorriendo aproximadamente un metro de profundidad y tres metros a lo largo para salir del agujero a tres metros de la espalda del colorado degenerado.
— Dijo que iba a tomárselo en serio, y comenzó a manosearme. Quiero que sepa que su conducta es cuanto menos reprochable, y que no está autorizado a tocar mi nariz de ninguna forma.
Explicaría finalmente con su vista en dirección al muchacho, y ambas patas alrededor de su cintura de pie sobre sus patas traseras de forma bípeda. El fervor del combate genuinamente ya había pasado para el topo que consideraba que, visto lo visto, esa situación ya había escalado lo suficiente para ambos.
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