16-11-2025, 10:25 PM
Las cosas cambiaron de perspectiva abruptamente, antes solo tenían que llevar un encargo de una anciana que inspiraba cierta confianza, ahora estaba debatiendo la posibilidad de correr cierto riesgo de morir. Aunque dichas palabras y dubitaciones no solían pasear por la mente imperturbable de Dharma, mas bien, sentía cierta emoción, como si el mundo mismo le presentara estas situaciones, para el poder seguir avanzando más allá de sus propias habilidades, el pensamiento que genera, la maldad puede venir en diversas presentaciones, por eso solía ser bastante analítico y esta vez no era la excepción. Tras posicionarse con un salto veloz en un costado, tomo una espada que estaba colgando de un gran símbolo de dragón, dicha espada parecía mas ornamental que estar lista para una batalla, pero era mejor que estar desarmado dado el caso con el que se estaba por enfrentar, había que hacer uso de todo lo que fuese necesario, ya que por esta ocasión no había traigo consigo sus propias espadas, un descuido que nunca le volviera a pasar.
| Bro... a veces es mejor anticiparse un poco | Mencionaba en su tono usual, mientras el samurái al frente de el comenzaba a desenvainar su katana, tomando una postura digna de un guerrero, por su parte el espadachín de Wano, tomaba una espada que había sacado de una de las paredes, posicionándose con ella arriba de su propio hombro. Como si tuviera la guardia abierta y desprotegida, pero la diferencia de altura entre el pelinegro el monje samurái era un tanto alta, unos 30 centímetros o o mas eran suficientes para que el oriundo de Wano asumiera un estilo diferente de postura, preparándose para el combate. | Demasiado inusual para ser un espadachín... tu sangre será útil| Expreso el samurái psicótico, envenenado por los deseos de cumpliré a su dios falso. | Ven a mi humano. | Lo dijo en un tono frio, si bien su voz nunca tenia disonancias respecto a la modulación de voz, lo que pronuncio esta vez, era algo seco. El samurái comenzó a moverse en dirección a Dharma, con su arma desenvainada, seguro de que podría generarle un corte directo al pecho a su contrincante y tributo.
El de orbes verdes, simplemente se mantenía calmado ante la velocidad que mostraba su rival, sin embargo no era suficiente para causar una preocupación real, sus sentidos estaban totalmente alerta y para cuando el samurái decidía propinar su corte ascendente de el lado derecho al izquierdo del hombre de cabellos negros este mismo daba un pequeño paso con el que esquivaba dicho ataque al mismo tiempo que su arma se colocaba en la cabeza del samurái, impactándolo en seco, atravesando su cuerpo de arriba hacia abajo, como si fuera un simple cuchillo, quizá la espada que había tomado de la pared no tendría tanto filo, pero con la potencia y habilidad de él era suficiente para incrustarla en su cráneo, terminando de un solo movimiento con el samurái, no había por que hacer las cosas más largas o hacerlas de emoción. Los demás monjes al ver lo sucedido, podrían haber sorprendido o preocupado por que clase de sujetos estaban ahí con ellos, las presas eran realmente los cazadores. | Hablaba mas de lo que su katana podía hacer. | Expreso el espadachín, mientras el cuerpo del samurái se terminaba de caer al suelo por si solo descolocado de esta realidad, como una brocheta humana, sus rodillas y luego su cuerpo inerte se escuchaban en este amplio templo. Dharma a su vez esperaba ver si podía o debía ayudar a Sanemi.
| Bro... a veces es mejor anticiparse un poco | Mencionaba en su tono usual, mientras el samurái al frente de el comenzaba a desenvainar su katana, tomando una postura digna de un guerrero, por su parte el espadachín de Wano, tomaba una espada que había sacado de una de las paredes, posicionándose con ella arriba de su propio hombro. Como si tuviera la guardia abierta y desprotegida, pero la diferencia de altura entre el pelinegro el monje samurái era un tanto alta, unos 30 centímetros o o mas eran suficientes para que el oriundo de Wano asumiera un estilo diferente de postura, preparándose para el combate. | Demasiado inusual para ser un espadachín... tu sangre será útil| Expreso el samurái psicótico, envenenado por los deseos de cumpliré a su dios falso. | Ven a mi humano. | Lo dijo en un tono frio, si bien su voz nunca tenia disonancias respecto a la modulación de voz, lo que pronuncio esta vez, era algo seco. El samurái comenzó a moverse en dirección a Dharma, con su arma desenvainada, seguro de que podría generarle un corte directo al pecho a su contrincante y tributo.
El de orbes verdes, simplemente se mantenía calmado ante la velocidad que mostraba su rival, sin embargo no era suficiente para causar una preocupación real, sus sentidos estaban totalmente alerta y para cuando el samurái decidía propinar su corte ascendente de el lado derecho al izquierdo del hombre de cabellos negros este mismo daba un pequeño paso con el que esquivaba dicho ataque al mismo tiempo que su arma se colocaba en la cabeza del samurái, impactándolo en seco, atravesando su cuerpo de arriba hacia abajo, como si fuera un simple cuchillo, quizá la espada que había tomado de la pared no tendría tanto filo, pero con la potencia y habilidad de él era suficiente para incrustarla en su cráneo, terminando de un solo movimiento con el samurái, no había por que hacer las cosas más largas o hacerlas de emoción. Los demás monjes al ver lo sucedido, podrían haber sorprendido o preocupado por que clase de sujetos estaban ahí con ellos, las presas eran realmente los cazadores. | Hablaba mas de lo que su katana podía hacer. | Expreso el espadachín, mientras el cuerpo del samurái se terminaba de caer al suelo por si solo descolocado de esta realidad, como una brocheta humana, sus rodillas y luego su cuerpo inerte se escuchaban en este amplio templo. Dharma a su vez esperaba ver si podía o debía ayudar a Sanemi.
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