17-11-2025, 05:49 PM
Akira seguía comiéndose lo que tenía en plato, parando de vez en cuando para beber un poco de agua o quedarse simplemente sin hacer nada, únicamente escuchando lo que tenían que decir sus compañeros. No era alguien que comiera especialmente rápido, le gustaba disfrutar cada bocado, aunque lo que decían sus compañeros acerca del cocinero era verdad. No era comida mala, de hecho les hacían tener una dieta variada y equilibrada ahí en el cuartel, pero los sabores sí que podrían, ya no solo diferenciarse un poco más, sino que generaran una sensación tan buena que apeteciera repetir.
—Una semana en alta mar sin cocinero… Bueno, podríamos sobrevivir a base de macarrones, aunque algo se nos ocurriría, ¿cazaríamos gaviotas? ¿Peces? No he cocinado mucho pero tampoco debe ser tan complicado, ¿no? —respondió a la afirmación de Juan de la dificultad de pasar largos periodos en alta mar sin tener buenos conocimientos sobre preparar comida. Y ya no solo era prepararla, era saber conservarla. Sin un congelador o mucha sal, se les complicaría en asunto. Necesitaban un cocinero, pero no uno como el del cuartel… Alguien que sintiera pasión por la comida, que disfrutara tanto de cocinar como de ver al resto comer—. Definitivamente necesitaremos un cocinero —dijo con los ojos mirando al techo y la cabeza algo ladeada, dejando entender que había pensado en las posibilidades y su conclusión final.
Después se rio al escuchar lo que dijo Develio acerca de descuartizar y cocinar a un sujeto del tamaño de Juan—. Bueno Dev, puestos a necesitar una fuente de proteína viable, tu serías el más indicado para alimentar al resto. Una pierna tuya nos sirve para varios meses tchakikikikiyah —se volvió a reís. Parecía que la comida de emergencia iba a ser el cangrejo, pero viendo las dimensiones del semigigante, era indudable que la mayor fuente de alimento podría ser él. En esta ocasión Akira se salvaba, pequeñito, sin chicha, sin sabor, no podía parar de reírse.
Siguió escuchando los sueños y metas de sus amigos, bastante similares, pero con sus objetivos diferenciados. El cangrejo quería ser el mejor tecnólogo del mundo, ayudar a la gente con implantes robóticos y derrotar a los Yonko, y el gigante convertirse en el mejor médico que el mundo haya visto y erradicar tanto las enfermedades como las plagas. Estaba sentado con dos grandes soñadores, con dos marines decididos, con objetivos, con inquietudes. Estaba sentado con dos grandes promesas—. Pues chicos, yo quiero ser capaz de navegar por cualquier agua, sin importar el peligro, sin importar las adversidades del tiempo. Ser capaz de llegar a cualquier lugar. Nunca me había planteado ser el mejor timonel, pero para que vosotros cumpláis vuestros sueños quizá necesitéis a uno, y ahí estaré —les sonrió mientras tomaba un vaso de agua como hacía Dev.
—¡Por la nueva división! —y lo levantó para brindar con el resto de sus compañeros.
—Una semana en alta mar sin cocinero… Bueno, podríamos sobrevivir a base de macarrones, aunque algo se nos ocurriría, ¿cazaríamos gaviotas? ¿Peces? No he cocinado mucho pero tampoco debe ser tan complicado, ¿no? —respondió a la afirmación de Juan de la dificultad de pasar largos periodos en alta mar sin tener buenos conocimientos sobre preparar comida. Y ya no solo era prepararla, era saber conservarla. Sin un congelador o mucha sal, se les complicaría en asunto. Necesitaban un cocinero, pero no uno como el del cuartel… Alguien que sintiera pasión por la comida, que disfrutara tanto de cocinar como de ver al resto comer—. Definitivamente necesitaremos un cocinero —dijo con los ojos mirando al techo y la cabeza algo ladeada, dejando entender que había pensado en las posibilidades y su conclusión final.
Después se rio al escuchar lo que dijo Develio acerca de descuartizar y cocinar a un sujeto del tamaño de Juan—. Bueno Dev, puestos a necesitar una fuente de proteína viable, tu serías el más indicado para alimentar al resto. Una pierna tuya nos sirve para varios meses tchakikikikiyah —se volvió a reís. Parecía que la comida de emergencia iba a ser el cangrejo, pero viendo las dimensiones del semigigante, era indudable que la mayor fuente de alimento podría ser él. En esta ocasión Akira se salvaba, pequeñito, sin chicha, sin sabor, no podía parar de reírse.
Siguió escuchando los sueños y metas de sus amigos, bastante similares, pero con sus objetivos diferenciados. El cangrejo quería ser el mejor tecnólogo del mundo, ayudar a la gente con implantes robóticos y derrotar a los Yonko, y el gigante convertirse en el mejor médico que el mundo haya visto y erradicar tanto las enfermedades como las plagas. Estaba sentado con dos grandes soñadores, con dos marines decididos, con objetivos, con inquietudes. Estaba sentado con dos grandes promesas—. Pues chicos, yo quiero ser capaz de navegar por cualquier agua, sin importar el peligro, sin importar las adversidades del tiempo. Ser capaz de llegar a cualquier lugar. Nunca me había planteado ser el mejor timonel, pero para que vosotros cumpláis vuestros sueños quizá necesitéis a uno, y ahí estaré —les sonrió mientras tomaba un vaso de agua como hacía Dev.
—¡Por la nueva división! —y lo levantó para brindar con el resto de sus compañeros.

