Crear una base no era algo que se hiciera en tres días. Necesitábamos pasar tiempo allí y poder organizar todo bien y con calma. Nos habíamos acostumbrado bien al clima de allí (en cierta manera), sabíamos que la habitaban criaturas de todo tipo, y ahora era un sitio habitable, aunque fuera en el faro de momento.
Tenía en mente cuál iba a ser nuestro siguiente objetivo, y quería planificarlo perfectamente, a la vez que todos nosotros nos hacíamos más fuertes, y así poder estar preparado. Desde hace años lo tuve muy claro, y a día de hoy, no iba a echarme hacia atrás. Pero aquellos que se llevaron la vida de mis amigos y compañeros, iban a pagarlo caro. Quizás no de la misma manera, pero me iba a asegurar de que no vieran la luz de sol nunca más. Pero eso es para otro momento.
Estaba sentado en el poyete de la ventana de mi habitación del faro, que daba al interior de la isla, mientras pelaba una manzana y disfrutaba un poco de la tranquilidad — Hoy es un buen día... Lo bueno de esta isla es que es poco probable que alguien venga a tocarnos las narices... Qué paz, que tranquilidad, qu... — Y de repente, Karl dio la voz de alarma. Un barco se acercaba a la isla, y ella salía corriendo para ya — ¿QUÉ? ¿UN BARCO? ¿AQUÍ? ¡VAMOS NO ME JODAS! — Grité mientras fui directo a ponerme mi capa de Vicealmirante y el calzado, y así salir para allí con mis compañeros.
— ¿Quién ha venido aquí? ¿Será de la Marina? Si hubiera sido así, Karl se hubiera dado cuenta y no daría la voz de alarma... ¡Mierda, con lo bien que pintaba el día! — Pensé mientras bajaba por el faro para salir de él. Cuando abrí la puerta, pude verlo a lo lejos, era un enorme barco con una cabeza de lobo al frente — Mierda, mierda, mierda... No es la marina — Pensé mientras me dirigía a toda prisa allí.
Fui el último en llegar, mis compañeros llegaron antes que yo. Tenía miedo de que algo malo pasase de nuevo, aunque esta vez estábamos más preparados y éramos más fuertes, y en cierta manera, también estábamos en nuestro territorio. Iba con prisa cuando, de repente, pude ver a mis compañeros con el invitado. Uno que me bastó una simple mirada de un segundo y poder reconocerlo.
Me sentí aliviado, y me calmé, mientras me reía por lo bajito y me acercaba lentamente andando, viendo como Fuguwu se estaba dirigiendo a él. Una vez, un poco más cerca, alcé la voz — Hmmm... No me esperaba para nada el poder tener la visita de nada más y nada menos que un Shichibukai en Mystoria — Dije con cierto tono cómico — Hay que ver, menudo barco ¿Te pega, eh? No has estado quieto todo este tiempo, por lo que veo — Terminé de acercarme a nuestro visitante, hasta estar al frente de él, cara a cara.
— Bienvenido, amigo mío. Me alegra ver que estás bien, siempre es un gusto coincidir — Levanté mi brazo y estreché mi mano derecha, esperando su respuesta — ¿Qué te trae por estas tierras, Viktor? —
Tenía en mente cuál iba a ser nuestro siguiente objetivo, y quería planificarlo perfectamente, a la vez que todos nosotros nos hacíamos más fuertes, y así poder estar preparado. Desde hace años lo tuve muy claro, y a día de hoy, no iba a echarme hacia atrás. Pero aquellos que se llevaron la vida de mis amigos y compañeros, iban a pagarlo caro. Quizás no de la misma manera, pero me iba a asegurar de que no vieran la luz de sol nunca más. Pero eso es para otro momento.
Estaba sentado en el poyete de la ventana de mi habitación del faro, que daba al interior de la isla, mientras pelaba una manzana y disfrutaba un poco de la tranquilidad — Hoy es un buen día... Lo bueno de esta isla es que es poco probable que alguien venga a tocarnos las narices... Qué paz, que tranquilidad, qu... — Y de repente, Karl dio la voz de alarma. Un barco se acercaba a la isla, y ella salía corriendo para ya — ¿QUÉ? ¿UN BARCO? ¿AQUÍ? ¡VAMOS NO ME JODAS! — Grité mientras fui directo a ponerme mi capa de Vicealmirante y el calzado, y así salir para allí con mis compañeros.
— ¿Quién ha venido aquí? ¿Será de la Marina? Si hubiera sido así, Karl se hubiera dado cuenta y no daría la voz de alarma... ¡Mierda, con lo bien que pintaba el día! — Pensé mientras bajaba por el faro para salir de él. Cuando abrí la puerta, pude verlo a lo lejos, era un enorme barco con una cabeza de lobo al frente — Mierda, mierda, mierda... No es la marina — Pensé mientras me dirigía a toda prisa allí.
Fui el último en llegar, mis compañeros llegaron antes que yo. Tenía miedo de que algo malo pasase de nuevo, aunque esta vez estábamos más preparados y éramos más fuertes, y en cierta manera, también estábamos en nuestro territorio. Iba con prisa cuando, de repente, pude ver a mis compañeros con el invitado. Uno que me bastó una simple mirada de un segundo y poder reconocerlo.
Me sentí aliviado, y me calmé, mientras me reía por lo bajito y me acercaba lentamente andando, viendo como Fuguwu se estaba dirigiendo a él. Una vez, un poco más cerca, alcé la voz — Hmmm... No me esperaba para nada el poder tener la visita de nada más y nada menos que un Shichibukai en Mystoria — Dije con cierto tono cómico — Hay que ver, menudo barco ¿Te pega, eh? No has estado quieto todo este tiempo, por lo que veo — Terminé de acercarme a nuestro visitante, hasta estar al frente de él, cara a cara.
— Bienvenido, amigo mío. Me alegra ver que estás bien, siempre es un gusto coincidir — Levanté mi brazo y estreché mi mano derecha, esperando su respuesta — ¿Qué te trae por estas tierras, Viktor? —
