¿Destino o Casualidad? :: Presente Relativo
#5
Narrador / María Merlot



……………………

“El tiempo se te escapa, pero estar casada no es tan importante la verdad.”

— ¿Se me escapa? ¿Debería casarme? Pero aun no he conocido al indicado, no hemos ido a citas, no me ha llevado flores, ni se ha peleado con mi hermano por mi honor. Algodón de Azúcar tendría que aprobarlo, sin su aprobación como podría casarme… —  le respondió con un toque preocupado, la verdad nunca había pensando en el matrimonio… claro, considerando su pasado… ¿alguien siquiera la querría para algo tan… familiar y tradicional? Aunque… ¿Resultaba importante? No lo creía, y así él lo ratificó, lo que la hizo suspirar aliviada — ¿Y no se te escapa a ti el tiempo? ¿Tu si estas casado? —  devolvio la pregunta volviéndose a sentar en el borde de la fuente mientras hablaba al caracol rosado entre sus manos.

— ¿Una maldición gitana? ¿Qué es eso? ¿Por qué estarías maldito? Hace poco robé algo, pero no fue robar realmente…estaba con mi Unnie y estos dos viejitos que necesitaban ayuda ¿Sabes? Entonces, los ayudamos y resultó que había un tesoro y tome una corona, es muy bonita… ¿Estoy maldita entonces? — le pregunto levantándose rápido del borde y pegando su cara a la del caracol, descubrir que tenía un embrujo era preocupante… ¿Se curaría con medicina? Porque medicina tenía Hyakinthos a montones.

“¿Le compraste esto al pecoso Hadrian?”

¿Así se llamaba el pecoso? Pero qué clase de difamación estaba diciendo la voz al otro lado del Den Den Mushi. Si el pecoso le había dado descuento y todo, hasta le regaló una maleta… él mismo se lo había dicho, era débil ante las caras bonitas, justo como la suya — No, imposible. Si me dio descuento, y la maleta también me la regalo. Soy muy buena comerciando cosas, conseguí todo lo que hay en esa maleta para mis amigos a un 20% de descuento. Seguro no sabes negociar y por eso te dejaste robar, la próxima vez iremos juntos de compras y te enseñaré cómo volver un berry de cobre en oro. ¡Como los magos! — le invito a ir juntos con su suave y armoniosa voz de sirena, luego miro el cielo, la noche había caído y ella ya había perdido mucho tiempo, debía recuperar sus cosas y volver al barco… porque “algo estaba pasando” — ¡No! No digas eso de los pelirrojos, conozco un pelirrojo y es el mejor hombre gigante del mundo mundial… me enseña a leer sus mapas, y me cuenta sus aventuras con paciencia y cariño. ¡Él era algo así como un granjero! Nunca he estado en una granja pero suena muy divertido — le recrimino su comentario sobre las personas con el cabello rojo, porque Thrym-sama era un individuo genial, no podía permitir esa afrenta hacia su cabellera escarlata.

“¿Tu eres una nube o algo así?”

— ¿Una nube? — pregunto confundida y luego comenzó a reir, con la delicadeza y suavidad que caracterizaban sus acciones — No, tontito. ¿Cómo voy a ser una nube? Soy es Cielo, un cielo despejado. Así me dicen Sol y Luna: Cielo. ¿Sabes no? Porque mi cabello es celeste… — le explicó al tiempo que sonreía recordando a sus amigos tritones, quienes le habían bautizado con algo similar al apodo que ella les había dado — No, no viajo con mis hermanos… ellos van en otro barco…. con el Cocinero. Yo viajo con Fantasma y Algodón de Azúcar. También está el gigante y Bonita… ¿Sabes? Bonita me hace ricos snack veganos se deshacen en mi boca como la espuma en el mar… Ahora a las ganas de las papas y ensalada quiero comerme un snack de frutitas — suspiro volviendo a sentarse mientras su estómago rugía, ahora que lo pensaba, ese día no había almorzado porque nunca encontró la cocina, y luego se le olvidó que debía comer.

“A ver tienes que moverte al oeste”

Empezó a guiar, con indicaciones seguro se encontrarian y recuperaría los obsequios para su tripulación — Si Si si… hacia el oeste — dijo con entusiasmo levantándose del borde de la fuente por tercera vez, y empezó a caminar hacia el oeste (este). Luego pasó por varios sitios, uno de ellos se veía como una panadería (una tienda de peluches de Pandas) — ¿Manolo Garfio? Ujum, si…  — le respondió viendo a un tipo con una caña de pescar… ¿Eso era un gancho, no? Su caminata siguió hasta doblar a la derecha (izquierda) y seguir derecho (volvió a cruzar). Hasta que vio un árbol cargado de frutas, unas frutas amarillas y grandes: Mangos. Sin dudarlo, y por su hambre, tomo uno y lo mordió. ¡Delicioso! Eran de la variedad de piel comestible — ¿Lha Mathaaa de mhanhgon? ¿Pherhdida? (¿La mata de mango? ¿Pérdida?) — le pregunto con la boca llena de la pulpa dulce y amarilla. No le sorprendía la verdad estar perdida, considerando que siempre le sucedía…

“... Hasta que veas a un ángel hermoso. Entonces seguro que estamos cerca.”


¿A qué se refería? No lo sabía pero ella quería ver un ángel hermoso —  Oye… — dijo terminando de tragar y recostandose del árbol de mango —  Estoy en el árbol de mangos ¡Que ricos están! ¡Me encantan las frutas! ¿Sabes a quién no le gusta el mango? A mi hermano, lo odia… lo que significa más para mi  — le comento susurrandole al Den Den Mushi como si fuera el secreto del siglo.

De pronto el caracol se durmió, o se apagó, o se murió, porque ya no salía la voz del hombre —  ¿Alooooooo?  — lo agito con la mano libre (en la otra tenía el mango). Quizás solo debía dejarlo descansar, lo que significaba que ya no recuperariá sus cosas ese día, ya estaba muy oscuro y su tripulación debería estar buscándola. Así fue como pidió a una pareja que iba pasando que la llevara al muelle, no le pidió que la llevaran a dónde el “Hermoso Ángel” porque la verdad no recordaba ni la mitad de las indicaciones que le había dado.

………………………………….

Día 19 de Otoño.
Año 16.
Noche.


Cuando María llegó al barco, la recibió la noticia de la partida hacia Samba y luego el Grand Line… ¿Por qué? Porque así Fantasma lo había decidido. Y ella lo acompañaría hasta donde sus posibilidades se lo permitieran, después de todo no era una marinera ni una guerrera, realmente no sabía hacer gran cosa que aportará a una tripulación porque toda su vida había sido una prisionera o una prostituta.

Al llegar a su celda volvió a intentar contactar con el hombre al otro lado del Den Den Mushi  — Hermoso Angel… ¡Fruta de mi desorientación nocturna! Tengo que partir… pero no uno de esos partires que cantan los bardos poéticamente, sino uno de irme lejos. No podré buscar mis cosas… por favor, guardarlas hasta que nos volvamos a ver. Iré al Círculo Marrón o era el Triangulo Purpura, ¡No lo recuerdo!  Pero no es importante, si algún día estás por allá… encontremonos y me regresas mis cosas. Si necesitas algo de su interior, puedes usarlo pero no lo dañes, son cosas importantes para mi… — le pidió procediendo a colgar porque debía ir tras Fantasma, iba a vender su barco… ainsh.

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RE: ¿Destino o Casualidad? :: Presente Relativo - por Maria Merlot - 22-11-2025, 10:25 PM

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