23-11-2025, 02:24 PM
Aquel día no tenía nada que hacer- bueno, no es que tuviese algo que hacer habitualmente.- la verdad es que un mendigo no tiene obligaciones. Mi plan inicial era pasar el tiempo tumbado a la bartola mirando las nubes, pero el destino tenía otros planes, algo a lo que ya estaba acostumbrado, pues desde que empecé mi periplo no paraban de suceder situaciones que jamás habría imaginado que viviría. Ciertamente, la mañana y tarde fue mas o menos como planeé, hasta pude ver una nube con forma de león y otra con forma de hipopótamo, animales fascinantes y poderosos; además de otras increíbles y fantásticas formas. La noche, en cambio, se tornó distinta a como yo pensé que sería, pues en vez de ver las estrellas, pude fijarme en una compañera que se acercaba a mi.
Kay se veía agobiada, al menos mas de lo que yo recordaba haberle visto, le notaba apagada y, al a vez, oprimida, no entendía muy bien por qué, aunque tampoco le había preguntado claro. lo sabría pronto, desde luego, pues cuando llegó hasta mi me pidió que le acompañase a algún bar o cualquier sitio que sirviesen una copa. No es que me apeteciera, además de que no tenía ni una triste moneda en el bolsillo que poder gastar, pero terminé cediendo. "Mientras invite ella" Pensé mientras íbamos en busca de un establecimiento que a ella le pareciese propicio. Pocos sitios había abiertos a esas horas de la noche, las estrellas ya brillaban con fuerza en el firmamento negro, pero terminó encontrando uno de aspecto dudoso y ruidos desagradables. -Si yo no digo que no sea in win-win Kay, el problema es que el sitio que elegiste parece un lugar de dudosa reputación.- Le dije en un tono algo preocupado mientras entrábamos al sitio y nos acercábamos a una mugrosa y larga barra para pedir algo de tomar y comer. Unos taburetes que, pese a su vejez, eran bastante cómodos. Miré a los lados rápidamente un momento buscando al tabernero mientras Kayseira se quitaba la chaqueta y se relajaba. En ese momento, sin que yo aún pidiese nada, mi compañera me avisaba de que no gastase demasiado, aunque cambió de opinión con premura, no entendía muy bien porqué. -Tranquila, si yo con unos fideos de misso y un vaso de agua voy servido.- Le comenté con una voz tranquilizadora mientras apoyaba los antebrazos en el borde de la barra y cruzaba mis dedos para esperar a que el barman viniese con la bebida de mi compañera y así pudiese pedir.
Durante la espera de la comanda Kay yo mantuvimos una conversación, ella quería preguntarme algo, lo que me parecía extraño es que una mujer tan extrovertida me preguntase si podía hacer dicha pregunta. Le miré extrañado y curioso, ¿Qué tenía que preguntar que tuviésemos que estar alejados de la tripulación.-Claro, pregunta sin miedo.- No tuvo tiempo de formular su pregunta, su cara cambió de manera veloz, con un gesto de sorpresa, entonces miré justo encima de ella, un tipo había derramado parte de su bebida sobre ella, un licor de fuerte olor que había mojado por completo la blusa de mi compañera.-Kay.- Dije mientras me levantaba y le acercaba servilletas para que se secase, el hombre, no solo no se disculpaba, encima comenzó a mirar a la mujer de forma lasciva, parece que le gustaba lo que veía. De manera disimulada me puse entre ambos, fingiendo mas preocupación. -Maldita sea, tendremos que lavar la blusa cien veces para quitarle el olor.- Sin que notase demasiado me interpuse entre ambos, dando la espalda al enorme tipo e impidiendo su vista. -Quizás deberíamos sentarnos en otro lado menos peligroso.- Aquella era una forma de evitar algún pleito o problema, estaba seguro de que ese hombre podía partir troncos con las manos.
Kay se veía agobiada, al menos mas de lo que yo recordaba haberle visto, le notaba apagada y, al a vez, oprimida, no entendía muy bien por qué, aunque tampoco le había preguntado claro. lo sabría pronto, desde luego, pues cuando llegó hasta mi me pidió que le acompañase a algún bar o cualquier sitio que sirviesen una copa. No es que me apeteciera, además de que no tenía ni una triste moneda en el bolsillo que poder gastar, pero terminé cediendo. "Mientras invite ella" Pensé mientras íbamos en busca de un establecimiento que a ella le pareciese propicio. Pocos sitios había abiertos a esas horas de la noche, las estrellas ya brillaban con fuerza en el firmamento negro, pero terminó encontrando uno de aspecto dudoso y ruidos desagradables. -Si yo no digo que no sea in win-win Kay, el problema es que el sitio que elegiste parece un lugar de dudosa reputación.- Le dije en un tono algo preocupado mientras entrábamos al sitio y nos acercábamos a una mugrosa y larga barra para pedir algo de tomar y comer. Unos taburetes que, pese a su vejez, eran bastante cómodos. Miré a los lados rápidamente un momento buscando al tabernero mientras Kayseira se quitaba la chaqueta y se relajaba. En ese momento, sin que yo aún pidiese nada, mi compañera me avisaba de que no gastase demasiado, aunque cambió de opinión con premura, no entendía muy bien porqué. -Tranquila, si yo con unos fideos de misso y un vaso de agua voy servido.- Le comenté con una voz tranquilizadora mientras apoyaba los antebrazos en el borde de la barra y cruzaba mis dedos para esperar a que el barman viniese con la bebida de mi compañera y así pudiese pedir.
Durante la espera de la comanda Kay yo mantuvimos una conversación, ella quería preguntarme algo, lo que me parecía extraño es que una mujer tan extrovertida me preguntase si podía hacer dicha pregunta. Le miré extrañado y curioso, ¿Qué tenía que preguntar que tuviésemos que estar alejados de la tripulación.-Claro, pregunta sin miedo.- No tuvo tiempo de formular su pregunta, su cara cambió de manera veloz, con un gesto de sorpresa, entonces miré justo encima de ella, un tipo había derramado parte de su bebida sobre ella, un licor de fuerte olor que había mojado por completo la blusa de mi compañera.-Kay.- Dije mientras me levantaba y le acercaba servilletas para que se secase, el hombre, no solo no se disculpaba, encima comenzó a mirar a la mujer de forma lasciva, parece que le gustaba lo que veía. De manera disimulada me puse entre ambos, fingiendo mas preocupación. -Maldita sea, tendremos que lavar la blusa cien veces para quitarle el olor.- Sin que notase demasiado me interpuse entre ambos, dando la espalda al enorme tipo e impidiendo su vista. -Quizás deberíamos sentarnos en otro lado menos peligroso.- Aquella era una forma de evitar algún pleito o problema, estaba seguro de que ese hombre podía partir troncos con las manos.
