[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE]
#11
[personajeinvalido=2283]
Todavía sentía en la piel el crujido de la roca desplomándose detrás de nosotros, como si la vibración hubiese quedado atrapada bajo mis costillas. Dong y yo caímos aún con la brisa húmeda del derrumbe siguiéndonos en el pelo al aterrizar en aquella plataforma para nosotros aunque no parecía especialmente nueva; el aire cargado de arena y polvo, la vista nublada apenas unos segundos antes de que pudiera pestañear lo suficiente para ver… ese escenario absurdo. Seis plataformas. Seis luchas distintas. Y delante, una especie de camino improvisado hacia la torre y desde allí podía ver los barcos. ¿Tan cerca habíamos estado los unos de los otros sin poder pararnos siquiera a plantearlo? Probablemente sí, al comienzo, después de eso no hubo pensamiento, tan solo acción. Apreté los dientes. De verdad, había días en los que la crueldad del mundo parecía ensañarse conmigo por deporte.

La torre era un insulto.

Me quedé quieta solo un instante, lo justo para asegurarme de que Dong seguía respirando con normalidad. Él parecía entero, más vivo incluso que en el momento de encuentro. Luego, movida por la costumbre profesional, por esa necesidad de saber dónde estoy y con quién, barrí la zona con la mirada. Maki, como era de esperar, ya estaba hurgando en todo cofre habido y por haber, había sido muy veloz al llegar. Después de eso y poco a poco fueron llegando más personas, algunas irreconocibles para mí, de esos que ni me había percatado de ellos aunque hubiese coincidido en el puerto al partir. Pero sí consiguieron llamar mi atención Gwen, Owen y Eros. Gwen sabía de buena mano que estaba bien. ¿Owen y Eros? Respiré aliviada, sabiendo que eso significaba que muy probablemente podría estar con vida el resto de nuestra tripulación.

Maki fue la primera en llamar mi atención, cómo no, por su propia actitud. La vi literalmente ser como un torbellino a por los tesoros y la verdad es que confiaba en sus dotes tras su último gran descubrimiento con Uogo. No tenía nada de raro que fuese ella quien se tirara al cofre con la misma energía con la que otras mujeres se tiran a por un descuento. ¡Uf! Que pensamiento tan terrible. Por un segundo pensé en pedir a Maki que respirara, luego recordé que hablarle de calma era como pedirle a un terremoto que fuera educado. En fin.

— No deberías hacer eso, Maki, te vas a… —demasiado tarde. Ya estaba manipulando el cofre tal y como se le apetecía. Suspiré. Yo ya lo intenté. Lo mío claramente no era influir en las fuerzas de la naturaleza desatadas.

Dong, en cambio, fue más sensato. Su voz sonaba estable mientras hablaba por el Den Den Mushi. ¿Ya funcionaba? Busqué con la mirada a Eros y Gwen, por si estuvieran haciendo lo propio, aunque no parecía, estaban más pendientes de la escena que pronto se formaría frente a nosotros. Pues pronto una voz extraña y para nada tranquila me sobresaltó. Pronto fueron dos. Perfecto. Caos. De eso sabía. De eso venía.

El gyojin anciano irrumpió con un discurso incierto, como si la torre fuera su salón personal, moviéndose entre todos sin miedo a ser golpeado por la adrenalina ajena. Y detrás, aquella especie de mink babuino colocándose su maleta con mercancías ridículas, ofreciéndolas como si no estuviéramos rodeados de tensión, polvo y cuerpos exhaustos. Cada vez que agitaba uno de sus cacharros, me daban ganas de pedirle que bajara la voz antes de que alguien lo lanzara torre abajo.

— Dioses… —murmuré aún en el hombro de Dong, sin saber muy bien a cuál de todos les hablaba esta vez aquellos seres tan curiosos—. Voy a quedarme cerca de ti —le murmuré antes incluso de que pudiese protestar—. A veces creo que debería cobrar extra solo por estar cerca de gente así, yo qué sé —en referencia a los extraños entes que ofrecían extraños servicios.

El cofre estaba allí, enorme, pesado como un muerto recién bañado en alta mar. Varias manos se posaron sobre él y yo me quedé a un lado, observando, confiando en los instintos violentos de Maki, respirando a medias entre preocupación médica y puro agotamiento—. No os acerquéis tanto sin mirar dónde ponéis los pies; si alguien se abre la cabeza ahora mismo me va a dar un infarto —advertí, intuyendo que nadie me escucharía. Perfecto. Como siempre. Puse los ojos en blanco y me llevé un mechón pegajoso detrás de la oreja; tenía polvo hasta en sitios donde no debería haber nada. En fin.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - por Alana Sahiba - 24-11-2025, 11:11 AM

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