24-11-2025, 04:01 PM
[personajeinvalido=2283]
Con un ultimo alarido de esfuerzo impulse mis piernas con la poca fuerza que residía en mi interior, ya ni siquiera pensaba en cuanta potencia le ejercía a mi cuerpo, mi cabeza no daba para tanto, lo cual provoco que ese ultimo salto para llegar a la plataforma me impulsara mas de lo necesario sobrepasando la plataforma por un par de metros. Al darme cuenta de esto logre abrir mi alas ya cansadas por el sobre esfuerzo y con tintes rojizos provocados por la sangre, amortiguando la caída y quedando sobre la plataforma, parado e inmóvil, y posterior a un par de segundos caí de rodillas sobre el suelo rocoso de la torre, tratando de contener a jadeos todo el aire que se escapa de mis pulmones, apenas logrando retener un poco de mis conciencia.
Mis brazos cayeron colgados a mis costados por el agotamiento y un mar de sangre brotaba de mi cabeza recorriendo el resto de mi cuerpo tintando mi ropaje de un tono carmesí. Aun con el retumbar del corazón invadiendo mis oídos logre escuchar la gran rabia de una mujer, que al dirigir mi vista hacia ella, note la enorme hostilidad que en sus ojos residía, al igual que sus palabras lanzaban alertas de amenaza a todos mis sentidos.
Rápidamente intente tomar una posición defensiva casi por instinto, sin embargo, mi cuerpo no me respondió como quise, apenas intente levantar mi rifle y posicionarme en una rodilla, mis fuerzas fallaron provocando que terminara nuevamente en el suelo, de rodillas y con las manos deteniendo mi caída, mi rostro quedo mirando al suelo mientras un pequeño charco de sangre se formaba debajo de mi.
~Maldita sea, apenas puedo mantenerme en pie~ Pensé mientras apoyaba uno de mis codos en el suelo y dirigía mi mirada nuevamente a la mujer, quien ahora me percate no dirigía su hostilidad hacia mi, si no a los marines presentes, lo cual incluía a Kibai que habia llegado despues de mi.
Visualice también como el topo regresaba a su forma humana al mismo tiempo que el tirador humano que venia con el se dirigia a la mujer hostil.
~Así que son compañeros~ lo cual no me era tranquilizador, pues reconocía sus caras de los wanteds en el periódico, es mas, muchas de las caras presentes en la plataforma se me figuraban a los carteles, sumandole a eso, este lugar estaba lleno de tesoros, no sabia exactamente el porque pero lo importante es que estaban, eso sembró una semilla de incertidumbre en mi.
~Estos tipos son piratas al fin al cabo, podrían matarme con tal de quedarse el botín aquí~ Eso provoco que mi frente empezara a mesclar mi sangre con un sudor nervioso. Nunca me habían interesado las riquezas eso era obvio, sin embargo, la situación en la que estaba, con múltiples piratas al rededor, encima con algunos ya revisando los cofres, otros alterados en rabia y algunos otros reuniéndose, aunado a eso mi estado actual y no encontrar a Kelvin en ninguna parte, solo fomento que los peores escenarios sobresalieran en mi mente.
-Oiga, oficial kibai- lo llame con cierta determinación en mis palabras, sabia que era mi enemigo natural, sin embargo era el único en el que podía confiar en este situación.
-Se que puede ser prepotente dado que no me conoce- lo cual era cierto ya que nunca había cruzado seriamente palabra con el -Pero la cosa no pinta bien con tanto pirata reunido aquí, si me pasa algo ¿podría entregarle un mensaje a alguien de mi parte?- tenia claro que aparte de ser débil no estaba en optimas condiciones, sabia que si se desataba el caos era muy probable que no sobreviviera. Y aun con eso, lo que mas me preocupaba era mi compañero, quien confiaba estaba bien en algún lado, el no era tan débil como yo.
-Se trata de un gigante, lleva un adorno de metal en el pelo y usa una gabardina negra. Dígale por mi que su compañero Svart espera que siga su camino sin el- Le dirijo las palabras al mink como si se las dirigiera a mi compañero, además de utilizar mi apellido como clave, ya que de lo contrario Kelvin talvez no le creería a Kibai y mi apellido no era algo que diría a la ligera.
Le confiaba esas palabras al mink mientras que en el proceso me levantaba nuevamente del suelo, sacando fuerzas de ni yo se de donde, para ponerme de pie y tomar mi rifle que yacía en el suelo, pues aun con mis palabras no estaba dispuesto a morir asi sin mas, planeaba darlo todo si tenía que escapar.
En ese preciso instante una voz familiarmente dulce resonó en mis oídos, eso atrajo indiscutiblemente mi mirada, al girarla mire sorprendido a la señorita Gwendolin, quien había conocido hace un buen tiempo atrás, mi expresión cambio a una de genuina sorpresa. ~¿Que hace ella aquí?~ me pregunte con un poco de incredulidad. Observando mejor me di cuenta como estaba sujetando la mano de un chico pelirrojo que se veia realmente apaleado, el cual también se me figuraba de alguno de los carteles del periódico. ~Así que se convirtió en pirata~ Deduje. ~Por lo menos parece haber encontrado lo que buscaba~ Dije observando el cariño con el que se aferraba al muchacho.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la aparición de dos personajes realmente escandalosos, uno parecía ser alguna especie de gyojin y el otro era un mink mono. Estos dos seres se habían presentado de lo que para mi era la nada, flotando en una burbuja rara la cual exploto presagiando su descenso. Este suceso no hizo mas que alzar mis alarmas, por un momento creí que se trataba de mas enemigos, talvez se trataba de aquellos que habían organizado este macabro juego, sin embargo en cuanto empezaron a hablar sobre su "negocio" deduje que no se trataba de los culpables, pues quien el ofrecería a sus victimas un trueque, además de que parecían completamente ajenos a la situación.
~¿Las frutas del diablo se pueden revocar?~ Pensé incrédulo. ~Aunque fuera cierto eso, no tengo ni fruta ni dinero~ Pero el segundo trato llamo mucho mas mi atencion ~¿Una fruta del diablo?~ Resonó en mi cabeza.
En ese instante pasaron por mi mente todo lo ocurrido en aquella plataforma de piedra, como termine en mi estado actual, como me vi tan débil que ni siquiera tuve oportunidad contra aquel mounstro, como dependió mi vida de otros. No era mas que un idiota sin fuerza, fue a la conclusión que llegue.
Esas frutas, acomodadas en fila como tributos que seducían a mi mente. ~Podria volverme mas fuerte~ Pensé mientras tragaba saliva, esta podría ser mi oportunidad de ganar fuerza. Sin embargo otro pensamiento surgió de lo mas profundo de mi ser ~¿De verdad soy tan débil como para recurrir a una fruta?~ No es que pensara que los individuos usuarios fueran débiles ni mucho menos, sabia muy bien que dominar una fruta requería mucha habilidad, sin embargo, para mi se sentía como huir de mi propia debilidad, correr a un poder misterioso después de haber recibido la paliza de mi vida no era algo que me llenara de orgullo.
-No estoy interesado- Fue lo único que le respondí al mink, apretando mis puños y afilando mi mirada por la frustración.
Aun así no baje mi guardia, a pesar de que el teatrillo de los "comerciantes" distrajo la atención de todos los presentes, no descartaba que todo se fuera a la mierda en cualquier momento.
Con un ultimo alarido de esfuerzo impulse mis piernas con la poca fuerza que residía en mi interior, ya ni siquiera pensaba en cuanta potencia le ejercía a mi cuerpo, mi cabeza no daba para tanto, lo cual provoco que ese ultimo salto para llegar a la plataforma me impulsara mas de lo necesario sobrepasando la plataforma por un par de metros. Al darme cuenta de esto logre abrir mi alas ya cansadas por el sobre esfuerzo y con tintes rojizos provocados por la sangre, amortiguando la caída y quedando sobre la plataforma, parado e inmóvil, y posterior a un par de segundos caí de rodillas sobre el suelo rocoso de la torre, tratando de contener a jadeos todo el aire que se escapa de mis pulmones, apenas logrando retener un poco de mis conciencia.
Mis brazos cayeron colgados a mis costados por el agotamiento y un mar de sangre brotaba de mi cabeza recorriendo el resto de mi cuerpo tintando mi ropaje de un tono carmesí. Aun con el retumbar del corazón invadiendo mis oídos logre escuchar la gran rabia de una mujer, que al dirigir mi vista hacia ella, note la enorme hostilidad que en sus ojos residía, al igual que sus palabras lanzaban alertas de amenaza a todos mis sentidos.
Rápidamente intente tomar una posición defensiva casi por instinto, sin embargo, mi cuerpo no me respondió como quise, apenas intente levantar mi rifle y posicionarme en una rodilla, mis fuerzas fallaron provocando que terminara nuevamente en el suelo, de rodillas y con las manos deteniendo mi caída, mi rostro quedo mirando al suelo mientras un pequeño charco de sangre se formaba debajo de mi.
~Maldita sea, apenas puedo mantenerme en pie~ Pensé mientras apoyaba uno de mis codos en el suelo y dirigía mi mirada nuevamente a la mujer, quien ahora me percate no dirigía su hostilidad hacia mi, si no a los marines presentes, lo cual incluía a Kibai que habia llegado despues de mi.
Visualice también como el topo regresaba a su forma humana al mismo tiempo que el tirador humano que venia con el se dirigia a la mujer hostil.
~Así que son compañeros~ lo cual no me era tranquilizador, pues reconocía sus caras de los wanteds en el periódico, es mas, muchas de las caras presentes en la plataforma se me figuraban a los carteles, sumandole a eso, este lugar estaba lleno de tesoros, no sabia exactamente el porque pero lo importante es que estaban, eso sembró una semilla de incertidumbre en mi.
~Estos tipos son piratas al fin al cabo, podrían matarme con tal de quedarse el botín aquí~ Eso provoco que mi frente empezara a mesclar mi sangre con un sudor nervioso. Nunca me habían interesado las riquezas eso era obvio, sin embargo, la situación en la que estaba, con múltiples piratas al rededor, encima con algunos ya revisando los cofres, otros alterados en rabia y algunos otros reuniéndose, aunado a eso mi estado actual y no encontrar a Kelvin en ninguna parte, solo fomento que los peores escenarios sobresalieran en mi mente.
-Oiga, oficial kibai- lo llame con cierta determinación en mis palabras, sabia que era mi enemigo natural, sin embargo era el único en el que podía confiar en este situación.
-Se que puede ser prepotente dado que no me conoce- lo cual era cierto ya que nunca había cruzado seriamente palabra con el -Pero la cosa no pinta bien con tanto pirata reunido aquí, si me pasa algo ¿podría entregarle un mensaje a alguien de mi parte?- tenia claro que aparte de ser débil no estaba en optimas condiciones, sabia que si se desataba el caos era muy probable que no sobreviviera. Y aun con eso, lo que mas me preocupaba era mi compañero, quien confiaba estaba bien en algún lado, el no era tan débil como yo.
-Se trata de un gigante, lleva un adorno de metal en el pelo y usa una gabardina negra. Dígale por mi que su compañero Svart espera que siga su camino sin el- Le dirijo las palabras al mink como si se las dirigiera a mi compañero, además de utilizar mi apellido como clave, ya que de lo contrario Kelvin talvez no le creería a Kibai y mi apellido no era algo que diría a la ligera.
Le confiaba esas palabras al mink mientras que en el proceso me levantaba nuevamente del suelo, sacando fuerzas de ni yo se de donde, para ponerme de pie y tomar mi rifle que yacía en el suelo, pues aun con mis palabras no estaba dispuesto a morir asi sin mas, planeaba darlo todo si tenía que escapar.
En ese preciso instante una voz familiarmente dulce resonó en mis oídos, eso atrajo indiscutiblemente mi mirada, al girarla mire sorprendido a la señorita Gwendolin, quien había conocido hace un buen tiempo atrás, mi expresión cambio a una de genuina sorpresa. ~¿Que hace ella aquí?~ me pregunte con un poco de incredulidad. Observando mejor me di cuenta como estaba sujetando la mano de un chico pelirrojo que se veia realmente apaleado, el cual también se me figuraba de alguno de los carteles del periódico. ~Así que se convirtió en pirata~ Deduje. ~Por lo menos parece haber encontrado lo que buscaba~ Dije observando el cariño con el que se aferraba al muchacho.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la aparición de dos personajes realmente escandalosos, uno parecía ser alguna especie de gyojin y el otro era un mink mono. Estos dos seres se habían presentado de lo que para mi era la nada, flotando en una burbuja rara la cual exploto presagiando su descenso. Este suceso no hizo mas que alzar mis alarmas, por un momento creí que se trataba de mas enemigos, talvez se trataba de aquellos que habían organizado este macabro juego, sin embargo en cuanto empezaron a hablar sobre su "negocio" deduje que no se trataba de los culpables, pues quien el ofrecería a sus victimas un trueque, además de que parecían completamente ajenos a la situación.
~¿Las frutas del diablo se pueden revocar?~ Pensé incrédulo. ~Aunque fuera cierto eso, no tengo ni fruta ni dinero~ Pero el segundo trato llamo mucho mas mi atencion ~¿Una fruta del diablo?~ Resonó en mi cabeza.
En ese instante pasaron por mi mente todo lo ocurrido en aquella plataforma de piedra, como termine en mi estado actual, como me vi tan débil que ni siquiera tuve oportunidad contra aquel mounstro, como dependió mi vida de otros. No era mas que un idiota sin fuerza, fue a la conclusión que llegue.
Esas frutas, acomodadas en fila como tributos que seducían a mi mente. ~Podria volverme mas fuerte~ Pensé mientras tragaba saliva, esta podría ser mi oportunidad de ganar fuerza. Sin embargo otro pensamiento surgió de lo mas profundo de mi ser ~¿De verdad soy tan débil como para recurrir a una fruta?~ No es que pensara que los individuos usuarios fueran débiles ni mucho menos, sabia muy bien que dominar una fruta requería mucha habilidad, sin embargo, para mi se sentía como huir de mi propia debilidad, correr a un poder misterioso después de haber recibido la paliza de mi vida no era algo que me llenara de orgullo.
-No estoy interesado- Fue lo único que le respondí al mink, apretando mis puños y afilando mi mirada por la frustración.
Aun así no baje mi guardia, a pesar de que el teatrillo de los "comerciantes" distrajo la atención de todos los presentes, no descartaba que todo se fuera a la mierda en cualquier momento.
Resumen
