25-11-2025, 08:52 AM
Había comenzado una pequeña temporada de entrenamiento en el dojo Hasshoken, aun no conozco a la maestra pero otros de los estudiantes, me estoy acondicionando al estilo que llevan ellos. Son todos tan vibrantes que me hizo querer invitarles unas tortas. Ellos se tomaron la molestia de hacerme un espacio en sus agendas tan complicadas, tan cargadas de esos entrenamientos tan extenuantes. Se merecen un pequeño agradecimiento y espero que pronto me enseñen dónde está la maestra desconocida.
Tras tropezar con un chamaquito pez globo. —¿Amiguito estás bien? ¿No te ocurrió nada?— Me parece que el chamaco actúa de una manera un poco extraña, si puedo ver que quiere ocultar algo. Algo raro, cómo valioso. Ciertamente me llama mucho la curiosidad, es algo brillante y dorado. Sus nervios me comienzan a poner alerta. —Niño. ¿Si estas bien?— Será que ese chamaquito se está llevando algo sin permiso, pero es sospechoso el cómo se pone loquito. No me causa ninguna buena espina así que lo agarré con fuerza del Kimono que él esté rodando por ahí solo con tanto tipo grande buscando van a meter en problema a gente inocente. Lo agarró con fuerza para que se fuera a en huida.
Hasta me arrodille para ver si el chamaquito estaba bien o si se había herido esperando ver de cerca ese objeto que no me quiere dejar ver. Al toque llegan más Yoyin. La cosa se comienza a poner tensa y mientras mis palmas son visibles y mis alas van hacía atrás. Claramente no quiero problemas. Pensé que me estaban llamando ladrón a mi y yo no robé nada, no se me dá demasiado eso del robo así que no lo acostumbro.
—Muchachos, no tenemos que perder la cabeza. Vamo a calmarlo milidel. ¿Qué es lo que ocurre? Podemos llegar a una situación pacífica si se dan el tiempo de contarme: ¿Qué ocurrió? ¿Qué es lo que se robaron? — Yo quisiera llevar todo por la vía pacífica haciendo todo el esfuerzo por enterarse cómo va la situación y poder ayudar, ser mediador. No siempre hay que irnos a los golpes.
—Eh, no tenemos que violentar la propiedad de nadie milidel. — No me gustaría tener que irme a las manos con estos desconocidos por el simple hecho de que llevo varios días entrenando. No quisiera tener que soltar una galleta a ningun ya que ahora que practicado como dar un buen golpe de seguro que a más de uno le terminó aflojando los dientes.
Tras tropezar con un chamaquito pez globo. —¿Amiguito estás bien? ¿No te ocurrió nada?— Me parece que el chamaco actúa de una manera un poco extraña, si puedo ver que quiere ocultar algo. Algo raro, cómo valioso. Ciertamente me llama mucho la curiosidad, es algo brillante y dorado. Sus nervios me comienzan a poner alerta. —Niño. ¿Si estas bien?— Será que ese chamaquito se está llevando algo sin permiso, pero es sospechoso el cómo se pone loquito. No me causa ninguna buena espina así que lo agarré con fuerza del Kimono que él esté rodando por ahí solo con tanto tipo grande buscando van a meter en problema a gente inocente. Lo agarró con fuerza para que se fuera a en huida.
Hasta me arrodille para ver si el chamaquito estaba bien o si se había herido esperando ver de cerca ese objeto que no me quiere dejar ver. Al toque llegan más Yoyin. La cosa se comienza a poner tensa y mientras mis palmas son visibles y mis alas van hacía atrás. Claramente no quiero problemas. Pensé que me estaban llamando ladrón a mi y yo no robé nada, no se me dá demasiado eso del robo así que no lo acostumbro.
—Muchachos, no tenemos que perder la cabeza. Vamo a calmarlo milidel. ¿Qué es lo que ocurre? Podemos llegar a una situación pacífica si se dan el tiempo de contarme: ¿Qué ocurrió? ¿Qué es lo que se robaron? — Yo quisiera llevar todo por la vía pacífica haciendo todo el esfuerzo por enterarse cómo va la situación y poder ayudar, ser mediador. No siempre hay que irnos a los golpes.
—Eh, no tenemos que violentar la propiedad de nadie milidel. — No me gustaría tener que irme a las manos con estos desconocidos por el simple hecho de que llevo varios días entrenando. No quisiera tener que soltar una galleta a ningun ya que ahora que practicado como dar un buen golpe de seguro que a más de uno le terminó aflojando los dientes.
Cosas Off:
