Pareciera que mientras transportaba al gyojin pulpo y lo dejaba en el bote, este estuvo hablando. Ni lo escuché ni le presté atención, pues en su lugar estuve hablando con otras personas, pero poco importaba la concordancia de los diálogos del presente, de aquel presente, que ya era pasado, pues cada individuo deformaba la realidad a su antojo pudiendo vulnerar al espacio tiempo concretando sus acciones en el lugar y momento que les apetecía independientemente de lo que fuera que estuviera haciendo el resto. ¡Dioses atemporales! Un prodigio de las dimensiones... o quizá simplemente ignorantes.
Con las palabras de Joe y el runrún del pulpo detrás de mi, no pude por menos que agarrar con la palma de la mano abierta al completo la boca del gyojin y empezar a elevar la temperatura de mi cuerpo, impidiéndole así hablar y produciéndole un malestar fruto del calor, emitiendo vapor por los agujeros del casco mirando en dirección al marine — ¡Es cierto! — dije con relativa alegría moviendo un poco el hombro, que aunque curado, seguía ligeramente resentido — Pero un brazo roto es mejor que haber visto morir a mi subordinado a cargo delante de mis propios ojos y no haber hecho nada para evitarlo — añadí con bastante sorna bajando levemente la cabeza para que él pudiera intuir que mi mirada se dirigía al niño grillo que llevaba en brazos, mientras apretaba el agarre en la boca del boquerón — ¡Wryyyhahahaha! — reí volviendo a colocar la cabeza directa hacia su posición, mientras continuaba emitiendo calor y vapor y clavaba mis ambarinos orbes en los suyos — En fin Contramaestre — añadí encogiéndome de hombros mientras él se giraba para ir a reunirse con alguien más que salía de los camarotes, o al menos eso parecía — Considere que sus servicios de cocina y atención médica han pagado mis servicios de navegación, sin los cuales, no sólo no tendría un barco en el que hacer arroces, materiales para curar heridas, ni transporte para toooodas esas personas que han salvado, si no que seguirían en los Cabos Gemelos esperando a que alguien fuera a sacarles las castañas del fuego. ¡Ya nos veremos, Yokais! — finalicé, y de una dura patada rompí el cabo que agarraba el bote para que este cayese al agua, flotando, mientras soltaba la boca de pulpo y me sentaba para remar hasta la orilla.
— Si vuelves a hablar te arranco un tentáculo — advertí al gyojin en tono calmado mientras remaba y el vapor dejaba de salir de los agujeros de mi casco, rumbo a aquella nueva isla, empezando un nuevo camino en un nuevo mundo.
Con las palabras de Joe y el runrún del pulpo detrás de mi, no pude por menos que agarrar con la palma de la mano abierta al completo la boca del gyojin y empezar a elevar la temperatura de mi cuerpo, impidiéndole así hablar y produciéndole un malestar fruto del calor, emitiendo vapor por los agujeros del casco mirando en dirección al marine — ¡Es cierto! — dije con relativa alegría moviendo un poco el hombro, que aunque curado, seguía ligeramente resentido — Pero un brazo roto es mejor que haber visto morir a mi subordinado a cargo delante de mis propios ojos y no haber hecho nada para evitarlo — añadí con bastante sorna bajando levemente la cabeza para que él pudiera intuir que mi mirada se dirigía al niño grillo que llevaba en brazos, mientras apretaba el agarre en la boca del boquerón — ¡Wryyyhahahaha! — reí volviendo a colocar la cabeza directa hacia su posición, mientras continuaba emitiendo calor y vapor y clavaba mis ambarinos orbes en los suyos — En fin Contramaestre — añadí encogiéndome de hombros mientras él se giraba para ir a reunirse con alguien más que salía de los camarotes, o al menos eso parecía — Considere que sus servicios de cocina y atención médica han pagado mis servicios de navegación, sin los cuales, no sólo no tendría un barco en el que hacer arroces, materiales para curar heridas, ni transporte para toooodas esas personas que han salvado, si no que seguirían en los Cabos Gemelos esperando a que alguien fuera a sacarles las castañas del fuego. ¡Ya nos veremos, Yokais! — finalicé, y de una dura patada rompí el cabo que agarraba el bote para que este cayese al agua, flotando, mientras soltaba la boca de pulpo y me sentaba para remar hasta la orilla.
— Si vuelves a hablar te arranco un tentáculo — advertí al gyojin en tono calmado mientras remaba y el vapor dejaba de salir de los agujeros de mi casco, rumbo a aquella nueva isla, empezando un nuevo camino en un nuevo mundo.
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