[Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor]
#5
— Será mejor que apartes la puta bota del crío —
-¿¡O qué!? ¡JA!, Como si una escoria como tú pudie-

Y antes de que siquiera el agente pudiese continuar burlándose de la condición de personas en situación vulnerable como lo podían ser Alastor o el propio Owen, un intenso derechazo voló hacia el agente que cortó sus palabras -¡¡!!- debido al acto reflejo de simplemente buscar protegerse de un impacto que, ciertamente, vino demasiado rápido como para siquiera haberlo podido esquivar a tiempo; De no ser que el propio rubio había lanzado el golpe para amedrentarlo, ciertamente, habría caído mínimamente al suelo. El muchachito de cabellos blancos, por suerte, dejó de sentir algún tipo de presión en su cabeza debido a que el agente necesitó realizar una maniobra evasiva para evitar al joven adulto criminal delante de sí -¿A-A...Alastor?- unas pequeñas e incipientes lágrimas decoraban en rostro del niño que, con un ojo cerrado y la tierra de la bota marcada en su mejilla derecha, buscaba con la vista a quien era su persona de máxima confianza y quien le marcaría el camino para poder ser, tarde o temprano, alguien tan poderoso y audaz como el joven tatuado lo era.

El combate fue intenso y brusco. La desesperación del primer agente pudo notarse automáticamente veía como, esquivando torpemente, evitaba al rubio que parecía infinitamente más decidido a derribarle junto con el otro agente que también quería intervenir -¡VAMOS A NECESITAR REFUERZOS!- y, en el instante que la cobardía se apoderó de uno de los oficiales aún conscientes, mientras sacaba un pequeño caracol justo de su bolsillo derecho, un destello blanco y rojo apareció para que ¡PAF! y, contra la pared, ¡TAK!, el caracolito cayese en seco y comenzase a rodar hacia la penumbra oscura que allí yacía.

[Imagen: SQIhjYN.png]
-¡DÉJENLO EN PAAAAAAAAAAAAZ!-

Corriendo hacia el lado opuesto mientras cerraba los ojos, el pequeño Owen se alejaba de la situación debido a que, pese a ser muy pequeño, conocía perfectamente que no tendría ni el más mínimo ápice de oportunidad contra un adulto en sus plenas facultades -¡MALDITO NIÑATO!- pero, sin poder mediar demasiada palabra, otro de los tantos impactos lanzados por el tatuado y joven criminal voló directamente hacia su mentón, distraído producto del niñito que corría salvajemente con ambos ojos cerrados y una enorme desesperación en su corazón. Aterrado, muerto de miedo, fue nuevamente hacia atrás para quedar justo a espaldas de un Alastor envalentonado por la adrenalina y el desenfreno del combate -Agh...agh...- el niño peliblanco, llevando su mano derecha hacia el bolsillo, notó que todavía tenía las alhajas y joyas guardadas en los de su pantalón y diversos compartimientos de tela que poseía, todos para los típicos trabajos de pequeños hurtos. Él era un miembro muy valioso para cualquier tipo de pillaje debido a su diminuto tamaño pero alta coordinación, agilidad y elasticidad -¡¿Qué hago?! ¿¡Qué hago!?- el chico estaba desesperado, sus manos temblaban producto de una adrenalina que un cuerpo tan chiquito era completamente incapaz de manejar.

Cuando Owen quiso prestar atención como corresponde a la escena, todo el escenario había quedado resuelto: El agente que había sido nockeado por el cuerpo del chiquillo de ocho años permanecía relativamente mareado y derribado, confundido y con dificultad para permanecer consciente. El que intentó solicitar refuerzos, también, derrumbado contra una pared, justo al lado del mismo caracol por el que había intentado comunicarse, pero el que se llevó la peor parte fue el agente que, entre una mezcla de morbosidad y deseos irrefrenables por demostrar su superioridad, ahora, había cambiado de roles con el niño peliblanco: Su cabeza era la que yacía en el suelo, siendo pisado casi de la misma manera que lo había hecho con el más pequeño de entre todos ellos.

— OWEN —
[Imagen: bAIDH60.png]
-¡No vuelvas a decir que yo te dejaría tirado! ¡Eres tonto, muy!-

El niño, tembloroso y viendo al joven tatuado que se acercaba hacia él, intentaba fingir un coraje del que carecía enormemente luego de haber sido amedrentado por alguien infinitamente más fuerte que él. Apretaba ambos puños mientras desviaba la mirada hacia un costado, con un sentimiento de inferioridad gigantesco al, incluso, ser un poco más bajito de lo normal para su edad -Seré fuerte. Seré alto, seré el más fuerte de todos los de la isla y conseguiré el dinero que haga falta para que no tengamos que estar así, con miedo a que nos vayan a capturar.- todavía era incapaz de comprender exactamente todo lo que estaba diciendo, más aún las consecuencias de "conseguir más dinero para dejar de ser molestado", pero su rostro, aunque temeroso, reflejaba esos ojos azul brillante repletos de una intensidad ciega. Aquello que Alastor había intentado, ciertamente, había sido una treta para simple y llanamente engañar a quienes parecían estarle buscando (Entre oficiales de la marina y posibles miembros de las fuerzas de la seguridad monárquica).

No demoraron demasiado en abandonar aquella escena no solamente para poder evitar a los posteriores refuerzos que, simple y llanamente por inercia, vendrían, sino, para poder realizar un poco de control de daños de todo lo que había ocurrido a pocos minutos atrás. El rostro del pequeño niño se veía molesto, con sus ojos desviados, mientras continuaban rodeados de una combinación de inmundicia, residuos y algún que otro elemento abandonado como lo podían ser tablones, colchones desvencijados y podredumbre a la cual, su olfato, ciertamente, parecía haberse acostumbrado -¿Cuághtos Berrgies creej qge noj den?- parecía hablar con dificultad, claro: Owen estaba comiendo Gyozas fritas (Fritadas por tercera vez) con un pequeño tenedor de plástico, parecía que habían aprovechado el tiempo que ganaron para comprar algo para comer en el camino. Frente a él yacía el rubio al cual le dedicaba mil y un bendiciones, del cual era capaz de poder sentirse inspirado y creer que, tarde o temprano, podría tener la fuerza suficiente para derrocar a quienes lo tenían viviendo a él y a su héroe en la precariedad de su situación; El niño peliblanco tenía una madre y un hogar, sí, pero ir a él era, en la enorme mayoría de veces, un infierno en vida. Luego de tragar, sostuvo esa bandejita en la que posaban aún cinco de las empanadillas que tanto le gustaban mientras fijaba esos ojos celeste brillante en los más ambarinos del muchacho -Oye, Alastor.- su tono sonaba aniñado, sí, pero ya no parecía alegrón y brillante como siempre, y así lo expresaban sus palabras -¿Soy...malo?- su mirada viajó hacia un costado, inevitablemente, un rasgo que le acompañaría en su joven adultez cuando una situación le genera frustración.

[Imagen: AFm5aGa.png]
-Mi madre me suele tratar muy mal, y mi padre...bueno, nunca supe quién es, pero todo el resto de la isla parece que si.-

Una maldición con la que el muchachito, ciertamente, parecía cargar. Sentado, entristecido por una realidad poco idílica, continuó -Me hacen enojar mucho, muchísimo. Yo no siento que sea alguien malo. ¿Somos los malos, Alastor?- su mirada buscaba aprobación, ahora sí, volviendo a hacer contacto visual un poco desesperado -¿Porqué ellos pueden decidir quiénes viven bien o quienes mal? ¿Qué son estas paredes? ¿Quién es mi padre?- su boca se llenaba de preguntas, como si el rubio fuese algún tipo de oráculo que fuese a resolver su vida (Porque así lo creía el pequeño) -...si somos los malos, no deberíamos...ser los mejores malos que existan?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - por Owen Yang - 26-11-2025, 07:04 PM

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