27-11-2025, 08:48 AM
Las pisadas se marcaban en la arena mientras Ryota continuaba su frenética carrera. Su respiración entrecortada, el pulso acelerado, las piernas moviéndose casi por instinto y la mirada fija al frente le impidieron notar el instante exacto en que aquella hermosa mujer despertaba. Los ojos del color más dulce reaccionaron y la voz femenina rompió el caótico momento que los envolvía.
“¿Uh?” El tiempo pareció detenerse mientras corría. Sus ojos se cruzaron con los ajenos y su voz apenas logró emitir un leve sonido de sorpresa. Era listo, sí, pero no lo suficiente como para responder de inmediato a aquellas palabras tan juguetonas, lanzadas en un instante que él aún no alcanzaba a comprender.
Lo que al principio fue sorpresa se transformó en una cercanía inesperada, y el suave tacto de la morena se apoyó contra su cuerpo. Ryota, entonces, agradeció al dios del mar por haberle permitido estar allí. Pero justo cuando pensó que aquel gesto era algún tipo de agradecimiento por su rescate, una risa suave emergió, derrumbando por completo su suposición.
“¿Cardan?” Preguntó. “¿Qué es tan gracioso?” Volvió a demandar una respuesta a lo que no entendía. ¿Acaso la señorita estaba algo loca? Ambos corrían de una gran serpiente que parecía estar a punto de devorarla cuando la encontró, ¿Qué tenía eso de gracioso?
En medio de tantas preguntas que surgían una tras otra en su cabeza, llegó la amenaza disfrazada de petición. El castaño habría estado encantado de responder de inmediato… de no ser por la reacción involuntaria de su propio cuerpo al sentir en su cuello el suave roce de aquellos labios, acompañado de un dolor agradable cuando la mordida finalmente se hizo presente.
Lo que tenía frente a su vista se volvió de cabeza de un momento a otro, como si el mundo entero hubiera girado sobre sí mismo. Había tropezado con un tronco, fruto del desconcierto, y entonces, ambos quedaron suspendidos en el aire por unas breves milésimas antes de dejarse caer.
Sin pensarlo siquiera, Ryota abrazó el cuerpo de la joven y giró sobre sí mismo en un último intento desesperado por protegerla de la caída, colocándose él primero para recibir el impacto contra la arena.
Un estruendoso sonido por la caída opacó incluso al de las olas, y la pareja terminó en el suelo. Por suerte, el caballero logró su cometido: cayó antes que la señorita y ahora yacía debajo de ella, con la espalda hundida en la arena y un dolor sordo que comenzaba a hacerse notar.
![[Imagen: UZmEV9j.png]](https://i.imgur.com/UZmEV9j.png)
Al principio quedó aún más embelesado por el indiscutible atractivo de la morena, pero pronto recordó a la serpiente. Con un impulso brusco se incorporó del suelo y volvió a girar sus cuerpos, esta vez colocándose de espaldas a ella, con los brazos extendidos a cada lado para protegerla. “¡Corre, yo la distraeré!” Alertó a la morena para luego ver al animal.
![[Imagen: QOLc3oj.png]](https://i.imgur.com/QOLc3oj.png)
“¡Aléjate Bro! ¡Ella no será tu cena de hoy!”
Gritó, completamente decidido a dejarse morder por la serpiente con tal de mantener a salvo a la chica que protegía… o al menos, esa era su intención. Pero su sorpresa fue enorme cuando la serpiente saltó del suelo en una furiosa embestida y, en lugar de caer sobre él, describió un arco perfecto en el aire para aterrizar sobre la mujer, envolviéndola con el mismo cariño que mostraría un cachorro al reencontrarse con su dueña.
![[Imagen: zvrxhAe.png]](https://i.imgur.com/zvrxhAe.png)
“Espera… ¿Esa serpiente se llama Cardan? Ósea que, ¿no te iba a comer?, ¿Quién tiene una serpiente de mascota?”
Su desconcierto era evidente; incluso llegó a sentirse ligeramente estafado al ver que la serpiente no resultaba ser un monstruo maquiavélico, sino que ahora ofrecía pequeños lametones en el rostro de la señorita, como una mascota demasiado emocionada. “¿Por qué no un perro como todos?” Pregunto, dejando caer su trasero sobre la arena observando la pintoresca escena.
