[Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor]
#6
Había cosas de las que uno no podía estar orgulloso por mucho que pasara el tiempo, por bien que hubieran salido las cosas. No importaba que hubieran pasado diez años, no importaba que aquel niño hubiera podido vivir un día más. « Esta es la vida que nos ha tocado vivir, nuestra desgracias. » Se decía a sí mismo, pero la verdad quedaba más lejos de todo aquello: al menos en cuanto al rubio se refería. Si bien la desgracia siempre había sido una sombra muy grande que le opacaba en el día a día, las decisiones que tomaba tampoco quedaban lejos todo aquello. ¿Quién le había mandado a llevar ese camino en la vida? « Mis padres ». Pensó en un intento de sacar la consciencia a flote a medida que pegaba cada puñetazo. « El abandono ». Añadió, en ese instinto que le impulsaba a seguir dejándose llevar por la sangre, la propia y la ajena.


Estúpido, imprudente e impetuoso, entre otros tantos calificativos. Rata, puerco, desgraciado, ... Todo había sido producto de todas esas decisiones ennegrecidas que aceptaba para sí mismo y que, en esa hipocresía propia que le caracterizaba con la juventud y la facilidad de ignorar la responsabilidad de las propias acciones, había llegado a afectar a aquel pequeño peliblanco que tan entregado estaba a no abandonarlo en un momento así. No era lo común en la vida de Alastor y eso, de alguna manera, le tocaba cada acción más. No solo no le había abandonado, como hubiera deseado en el fondo que hubiera hecho por su propio bien, si no que además permaneció en un intento en vano por unos instantes por hacer algo, hasta que fue inevitable. ¿Sabría él que lo hacía por él? No lo tenía seguro, tampoco sabía expresarlo mejor. Pero las desgracias vienen y van, y tras la cólera venía la calma, como decían de las tormentas.

Tal como acabó todo, volviendo a la cordura poco a poco después de la ira desenfrenada, no esperaba que lo primero que haría aquel joven fuera a ser una reclamación, que llevó a que los ojos de Alastor quedasen abiertos de par en par en completo shock. Sin embargo, pudo ver las emociones en el contrario y navegó entre los propios pensamientos: aceptar las emociones propias no era fácil, menos a aquella edad. Para ambos. — Owen, a veces hay que mentir para... — Se calla, se cuestiona a sí mismo y tiene ganas de pegarle un guantazo al niño, por su comportamiento y lo gilipollas que le ha parecido, pero luego comprende una cosa: « Está a sí por mi culpa, yo le traje a esta situación... ». Pero no estaba dispuesto a admitirlo de verdad, no quería esa responsabilidad. No obstante, aquel peliblanco no era más que un crío que no llegaba a sus diez años.

Las palabras que salían de aquella pequeña criatura le saturaron la cabeza hasta el punto de no saber como actuar, limitándose a escucharle como buenamente podía, mirándole con sorpresa, desconocimiento de qué era lo que debía decir. — Estoy seguro que algún día lo conseguirás, nadie será capaz de ponerse en tu camino — Abogó por la hermandad que le nacía, por la poca bondad que era capaz de rescatar de sí mismo entre toda la mierda que le rodeaba. Tanto literal como metafóricamente. — Pero tendrás que comer mucho para ser más alto que yo, criajo — Le vuelve a revolver el cabello, sin atreverse en pedirle disculpas por lo que había pasado y esperando que todo aquello no fuera más que un mal recuerdo puntual.

Quizá saliendo de la escena principal lograba que el chico pensara en otras cosas, pues no creía que fuera un lugar que debieran permanecer por la integridad de ambos, mental y físicamente, pero tal vez tampoco fuera suficiente para evitar temas incómodos. Ni si quiera cuando había comida de por medio. — Dependerá de quien esté hoy, a donde vamos puede tocarnos un gilipollas agarrado, pero no te preocupes: con este piquito de oro lograremos un buen pellizco — Miente, pues todos los problemas que habían tenido para tomar "prestado" todo aquello solo hacía que se abaratase: ya que sería un foco de problemas hasta pasado un gran periodo de tiempo que se olvidasen de lo robado. — Confía en mí, podrás llevar a casa — Al final era lo que todos querían, ¿no? Realmente desconocía la situación en casa del peliblanco, pero qué podía querer un niño tan pequeño como él...

Y entonces vino la conversación más complicada de todas, lo que llevó a que Alastor no pudiera evitar llevar la mano a uno de sus bolsillos hasta sacar un cigarro doblado que tuvo que arreglar como pudo para encenderlo y llevárselo a la boca. — ¿Por qué preguntas eso? — Suelta la calada que sostenía, ocultando su preocupación en indiferencia hacia el pequeño. Solo que en cuanto él siguió hablando, peor situación era para Alastor, porque esa pregunta nunca se la había hecho. Jamás se había cuestionado los propios actos porque siempre era lo que tenía que hacer, lo que le quedaba por hacer. Miraba a aquel pequeño y las cosas ya no eran tan sencillas.

— No sé quien es tu padre, pero puedo asegurarte que si no ha estado hasta ahora: no le debes nada por ser de su sangre — « Empecemos por lo sencillo... ». — Desgraciadamente hay gente que decide por el resto el cómo la gente debe vivir, o lo intentan: jamás dejes que otros decidan por ti como vivir tu vida — Aunque ciertamente a aquello había muchos matices que añadir que ni siquiera el Alastor de tan poca edad era consciente realmente. Se hacía el maduro, el adulto... pero había muchas cosas que fueron forzadas a aprenderse rápido y otras que no había experimentado aún. — No creo que seas malo, Owen, tienes un corazón muy noble — De los más puros entre todas las ratas callejeras que había. — Sin embargo, a veces pasan las peores cosas a las mejores personas, pero no puedes dejar que eso te cambie — « Puto niñato, me hizo ponerme serio... ».

Soltó una larga calada que le llevó a colocarse delante de él para agacharse hasta la altura de los ojos del peliblanco, con ese rostro de pasotismo y despreocupación que lo había caracterizado siempre, incluso en la actualidad. Podría decirse que incluso era un rostro ensombrecido en el odio y la desesperación que mantenía en calma por dentro, por no hablar que las heridas y sangre seca que quedaba por su rostro no ayudaba. — Siempre tienes que ser tu mejor versión. El resto no importa, porque llegará algún día que no estén ahí y tienes que valerte por ti mismo — Posa la mano libre en su hombro, el apretón que da es lo suficiente presente como para no hacerle daño, pero remarca su presencia en él físicamente. — Dime, ¿por qué haces todo esto? — No busca disuadirlo, porque para Alastor en aquella época no creía que otra vida fuera posible una vez te adentrabas, pero de alguna manera quiere que la vida se apiade del pequeño. — ¿Quién te dice que seas malo? ¿Quién te molesta? ¿Qué te hace tu madre? — Poco a poco los ojos que ya estaban ensombrecidos... empeoran hasta la seriedad absoluta que había dedicado al anterior agente.

No podía evitarlo, aquel niño era como el familiar que nunca tuvo. La única parte buena que tenía aún en su vida.
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RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - por Alastor Morningstar - 27-11-2025, 02:29 PM

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