27-11-2025, 05:15 PM
Eros escuchó todo con atención, valorando cada palabra de Owen. No era extraño para el sepulturero hallarse meditabundo, pero su mirada serena denotaba que Owen estaba tocando un tema digno de esa introspección.
— Sinceramente… no creo que exista “la fruta más fuerte del mundo” —Movió los dedos en el aire marcando las comillas de su dialogo antes de ladear un poco la cabeza. — Creo que existe la fruta mejor para según qué cosas. Nada más. La fruta del topo, por ejemplo… —Contempló sus manos y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, un ápice de orgullo. — Debe ser de las mejores frutas subterráneas. Puedo cavar como si nadara, sentir el movimiento debajo de la tierra, guiarme por el olfato aunque no vea y si me vuelvo lo suficientemente rápido nadie me verá venir desde abajo
Entonces elevó la diestra levantando un dedo para seguir con la explicación de su perspectiva.
— La fruta de Rosse debe ser de las más rápidas. Y si existiera alguien que se transforme en un rinoceronte como bien dice, seguramente tiene una estampida digna de temer. Por eso no creo que haya una fruta definitiva, solo frutas más o menos versátiles
Eros inspiró y continuó con su parsimoniosa voz tenue marcando un ritmo monótono en su dialogo.
— Supongo que se trata de cómo uses lo que tengas, en vez de buscar una fruta más o menos fuerte... Además los usuarios de las frutas no podemos nada ¿Sabias? En ese punto nos llevas ventaja, y si nos empapan con agua de mar nos debilitamos creo —Nunca le había pasado, pero podía ser.
Cuando Owen barajó la posibilidad de que él tuviese otra fruta, una fruta mejor o más poderosa, la de un dios quizás Eros negó con la cabeza.
— A mí me gusta este poder —confesó, apoyando la palma sobre su pecho y dedicándole una reverencia sutil al muchacho, casi que disculpándose por las discrepancias en sus perspectivas. — Debe haber frutas mucho más absurdas, poderosas o de criaturas abismales en cuanto a lo que representen pero... —Se encogió de hombros con una sonrisa serena, sincera. — Este poder es mío, y yo conozco mi potencial
Entonces cerró su puño, y le dio un golpecito suave a Owen en el hombro, fraternal.
— Y eso para mí es suficiente
Ya se encargaría de que el mundo también lo viese
Luego miró a Owen directo a los ojos, con una seriedad más profunda que antes. Sus orbes ambarinos estaban fijos sobre los del muchacho.
— Nunca subestimes a nadie por su fruta. Nunca. Podrías estar mirando a alguien que te parece tiene un poder débil o ridículo… y estar parado frente a tu verdugo sin saberlo. Y tampoco te dejes intimidar. No importa la fruta que tenga el que tienes en frente, debes respetarla más ser consciente de tu propia fuerza, siempre. Eres muy fuerte Owen, mucho más que yo... Por ahora, claro.
Se acomodó el abrigo, y dejó escapar su característica risa "Teeheehee"
Entonces llevó su mirada hasta el bar del que habían salido momentos atrás, asintiendo. — Seguro me cruce con éste médico que dice si está en Samba, planeamos cruzar hacia la Grand Line pronto pero estoy seguro que oportunidades no faltarán... De todas formas, como le dije, no tengo depresión. Solo que mi personalidad es distinta a la suya —Volvió a poner énfasis en la cuestión.
— ¿Me acompaña a buscar las tablas? Si no vuelvo con mi tripulación pronto me acusarán de estar vagueando, y lo peor es que en parte tendrán razón
— Sinceramente… no creo que exista “la fruta más fuerte del mundo” —Movió los dedos en el aire marcando las comillas de su dialogo antes de ladear un poco la cabeza. — Creo que existe la fruta mejor para según qué cosas. Nada más. La fruta del topo, por ejemplo… —Contempló sus manos y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, un ápice de orgullo. — Debe ser de las mejores frutas subterráneas. Puedo cavar como si nadara, sentir el movimiento debajo de la tierra, guiarme por el olfato aunque no vea y si me vuelvo lo suficientemente rápido nadie me verá venir desde abajo
Entonces elevó la diestra levantando un dedo para seguir con la explicación de su perspectiva.
— La fruta de Rosse debe ser de las más rápidas. Y si existiera alguien que se transforme en un rinoceronte como bien dice, seguramente tiene una estampida digna de temer. Por eso no creo que haya una fruta definitiva, solo frutas más o menos versátiles
Eros inspiró y continuó con su parsimoniosa voz tenue marcando un ritmo monótono en su dialogo.
— Supongo que se trata de cómo uses lo que tengas, en vez de buscar una fruta más o menos fuerte... Además los usuarios de las frutas no podemos nada ¿Sabias? En ese punto nos llevas ventaja, y si nos empapan con agua de mar nos debilitamos creo —Nunca le había pasado, pero podía ser.
Cuando Owen barajó la posibilidad de que él tuviese otra fruta, una fruta mejor o más poderosa, la de un dios quizás Eros negó con la cabeza.
— A mí me gusta este poder —confesó, apoyando la palma sobre su pecho y dedicándole una reverencia sutil al muchacho, casi que disculpándose por las discrepancias en sus perspectivas. — Debe haber frutas mucho más absurdas, poderosas o de criaturas abismales en cuanto a lo que representen pero... —Se encogió de hombros con una sonrisa serena, sincera. — Este poder es mío, y yo conozco mi potencial
Entonces cerró su puño, y le dio un golpecito suave a Owen en el hombro, fraternal.
— Y eso para mí es suficiente
Ya se encargaría de que el mundo también lo viese
Luego miró a Owen directo a los ojos, con una seriedad más profunda que antes. Sus orbes ambarinos estaban fijos sobre los del muchacho.
— Nunca subestimes a nadie por su fruta. Nunca. Podrías estar mirando a alguien que te parece tiene un poder débil o ridículo… y estar parado frente a tu verdugo sin saberlo. Y tampoco te dejes intimidar. No importa la fruta que tenga el que tienes en frente, debes respetarla más ser consciente de tu propia fuerza, siempre. Eres muy fuerte Owen, mucho más que yo... Por ahora, claro.
Se acomodó el abrigo, y dejó escapar su característica risa "Teeheehee"
Entonces llevó su mirada hasta el bar del que habían salido momentos atrás, asintiendo. — Seguro me cruce con éste médico que dice si está en Samba, planeamos cruzar hacia la Grand Line pronto pero estoy seguro que oportunidades no faltarán... De todas formas, como le dije, no tengo depresión. Solo que mi personalidad es distinta a la suya —Volvió a poner énfasis en la cuestión.
— ¿Me acompaña a buscar las tablas? Si no vuelvo con mi tripulación pronto me acusarán de estar vagueando, y lo peor es que en parte tendrán razón
