27-11-2025, 05:29 PM
Kibai observó como Moja partía de la formación rocosa para acudir al Royal Quiver, antes de dirigir una mirada curiosa hacia la joven que permanecía con los ojos cerrados. Sorpendido, el mink se dio cuenta de que aquella pequeña muchacha era ciega, lo que despertó en Kibai una oleada de compasión hacia ella. Si todo lo que había ocurrido, el accidente del convoy, el encierro en los cubos de roca, la batalla contra el gyojin y la posterior carrera desenfrenada hacia la torre en medio de muros que se derrumbaban sobre sus cabezas había sido una experiencia sobecogedora, ni se imaginaba como podría haber sido el pasar por todo aquello solamente dependiendo de sus otros sentidos.
Con pasos calmados, se acercó a la joven, procurando suavizar el tono en la medida de lo posible teniendo en cuenta la situación en la que todos se encontraban y por lo que acababan de pasar.
"No sé de algo que pueda devolver la vista, pero un hombre al que aprecio mucho y por quien daría gustosamente mi vida nunca necesitó sus ojos para saber que había estado vagueando en lugar de cumplir con mis tareas, o cuando estaba a punto de hacer algo que no debería, o cuando necesitaba una mano en el hombro para darme ánimos. Creo que al final, hay muchas formas de ver. Quizás, más que buscar una que has perdido, deberías tratar de encontrar la tuya propia."
Con algo de timidez, le apoyó levemente la mano en el hombro a la joven, con cuidado de no sobresaltarla, tratando de transmitirle lo mismo que había hecho el capitan Nasjuro con él.
"De seguro te reirías de mi ahora mismo, viejo..." susurró para si mismo con una sonrisa.
Tras ello, observó por el rabillo del ojo como Svart reunía una buena cantidad de provisiones y se disponía a descender de nuevo la torre de piedra hacia los barcos. el joven birkaniano le esbozó una sonrisa cansada a pesar de era evidente que estaba en un estado bastante malo.
"Muchas gracias por ayudarme oficial, sin usted probablemente no habría sobrevivido allá abajo"
Kibai se limitó a hacer un gesto de complicidad.
"Todos intervinisteis, fue gracias al el estirado de allí (refiriéndose a Kiyoshi que estaba sentado en una delas sillas apoyado en su rifle) y a ti que abristeis fuego continuamente y así pudiésemos acercarnos lo suficiente para despedazar a ese monstruo."
El joven pareció conforme, y antes de iniciar el descenso se giró una vez más,
"Mi nombre completo es Einarr Svart. Seguramente nos volveremos a ver"
Acto seguido, saltó hacia la primera plataforma de rocas para iniciar su descenso. Kibai lo observó bajar de la torre, con un aleve sonrisa en su rostro. No le había caído mal, aunque visto lo visto, quien sabe cuando y en qué circunstancias se volverían a encontrar...
No osbtante, el imperturbable tono del contramaestre Redgrave, al que Kibai se había acostumbrado lo suficiente para empezar a notar levísimos matices, le hizo girarse de nuevo. Su superior estaba frente al mink mono, que se había dedicado a hacerle flirteos bastante descarados y bastante poco exitosos a la mujer de cicatrices, y parecía estar contando el dinero que llevaba encima. Posando la mano encima del pomo de Raimei, Kibai se le acercó, bajando el tono en la medida de lo posible.
"Señor, si me permite un consejo. dudo que con los precios que están pidiendo por esas frutas o por lo que sea que puede hacer ese otro con los usuarios, 40.000 berries vayan a servir de mucho. Además, cuando cayeron los muros de roca, pude echar un vistazo de lejos al Royal Quiver antes de salir de aquí. La nave flota, y no parece tener daños serios, al menos desde dónde me encontraba. Pero nos hemos pegado un buen golpe cuando quién fuese el artífice de esta mierda nos atrapó, y el barco ya venía parcheado desde la Isla Kárate. Quizás deberíamos reservarnos el dinero para asuntos más apremiantes. No se equivoque, yo soy el primero que quiere encontrar a estos malnacidos y colgarles del palo mayor como si fuesen la decoración de un árbol de Navidad, pero dudo que vayamos a sacar nada de estos dos individuos."
Los ojos de Kibai se dirigieron hacia el mink que continuaba haciendo un gesto de burla negando con el dedo en la cara del contramaestre, antes de colocarse espalda con espalda y cambiar el agarre del pomo de Raimei a la empuñadura, por si alguien intentaba alguna tontería.
"Además" finalizó con un hilo de voz. "No soporto a los minks mono. Son escandalosos, maleducados, y no se puede confiar en ellos. Sin embargo, le apoyaré mientras siga aquí señor." Kibai dirigió una mirada hacia el aspecto del contramaestre, que mostraba varias heridas y desgarrones en la ropa. "Está claro que sin mi le han dejado hecho unos zorros..." finalizó dejando entrever el tono de sorna.
Acto seguido, dirigió su vista al frente, cruzando las miradas con todos los presentes, aguardando a que Stroud acabase su conversación.
Con pasos calmados, se acercó a la joven, procurando suavizar el tono en la medida de lo posible teniendo en cuenta la situación en la que todos se encontraban y por lo que acababan de pasar.
"No sé de algo que pueda devolver la vista, pero un hombre al que aprecio mucho y por quien daría gustosamente mi vida nunca necesitó sus ojos para saber que había estado vagueando en lugar de cumplir con mis tareas, o cuando estaba a punto de hacer algo que no debería, o cuando necesitaba una mano en el hombro para darme ánimos. Creo que al final, hay muchas formas de ver. Quizás, más que buscar una que has perdido, deberías tratar de encontrar la tuya propia."
Con algo de timidez, le apoyó levemente la mano en el hombro a la joven, con cuidado de no sobresaltarla, tratando de transmitirle lo mismo que había hecho el capitan Nasjuro con él.
"De seguro te reirías de mi ahora mismo, viejo..." susurró para si mismo con una sonrisa.
Tras ello, observó por el rabillo del ojo como Svart reunía una buena cantidad de provisiones y se disponía a descender de nuevo la torre de piedra hacia los barcos. el joven birkaniano le esbozó una sonrisa cansada a pesar de era evidente que estaba en un estado bastante malo.
"Muchas gracias por ayudarme oficial, sin usted probablemente no habría sobrevivido allá abajo"
Kibai se limitó a hacer un gesto de complicidad.
"Todos intervinisteis, fue gracias al el estirado de allí (refiriéndose a Kiyoshi que estaba sentado en una delas sillas apoyado en su rifle) y a ti que abristeis fuego continuamente y así pudiésemos acercarnos lo suficiente para despedazar a ese monstruo."
El joven pareció conforme, y antes de iniciar el descenso se giró una vez más,
"Mi nombre completo es Einarr Svart. Seguramente nos volveremos a ver"
Acto seguido, saltó hacia la primera plataforma de rocas para iniciar su descenso. Kibai lo observó bajar de la torre, con un aleve sonrisa en su rostro. No le había caído mal, aunque visto lo visto, quien sabe cuando y en qué circunstancias se volverían a encontrar...
No osbtante, el imperturbable tono del contramaestre Redgrave, al que Kibai se había acostumbrado lo suficiente para empezar a notar levísimos matices, le hizo girarse de nuevo. Su superior estaba frente al mink mono, que se había dedicado a hacerle flirteos bastante descarados y bastante poco exitosos a la mujer de cicatrices, y parecía estar contando el dinero que llevaba encima. Posando la mano encima del pomo de Raimei, Kibai se le acercó, bajando el tono en la medida de lo posible.
"Señor, si me permite un consejo. dudo que con los precios que están pidiendo por esas frutas o por lo que sea que puede hacer ese otro con los usuarios, 40.000 berries vayan a servir de mucho. Además, cuando cayeron los muros de roca, pude echar un vistazo de lejos al Royal Quiver antes de salir de aquí. La nave flota, y no parece tener daños serios, al menos desde dónde me encontraba. Pero nos hemos pegado un buen golpe cuando quién fuese el artífice de esta mierda nos atrapó, y el barco ya venía parcheado desde la Isla Kárate. Quizás deberíamos reservarnos el dinero para asuntos más apremiantes. No se equivoque, yo soy el primero que quiere encontrar a estos malnacidos y colgarles del palo mayor como si fuesen la decoración de un árbol de Navidad, pero dudo que vayamos a sacar nada de estos dos individuos."
Los ojos de Kibai se dirigieron hacia el mink que continuaba haciendo un gesto de burla negando con el dedo en la cara del contramaestre, antes de colocarse espalda con espalda y cambiar el agarre del pomo de Raimei a la empuñadura, por si alguien intentaba alguna tontería.
"Además" finalizó con un hilo de voz. "No soporto a los minks mono. Son escandalosos, maleducados, y no se puede confiar en ellos. Sin embargo, le apoyaré mientras siga aquí señor." Kibai dirigió una mirada hacia el aspecto del contramaestre, que mostraba varias heridas y desgarrones en la ropa. "Está claro que sin mi le han dejado hecho unos zorros..." finalizó dejando entrever el tono de sorna.
Acto seguido, dirigió su vista al frente, cruzando las miradas con todos los presentes, aguardando a que Stroud acabase su conversación.
resumen
belico
