27-11-2025, 11:47 PM
80 de Otoño, año 16, 15:00h
A bordo del Niebla de Guerra, cerca de Hachinosu, Nuevo Mundo
La mar llevaba horas avisándome. Ese leve vaivén distinto, más tenso, más denso, como si debajo del casco algo estuviera conteniendo la respiración y esperando el momento justo para morder. Hachinosu… Claro que tenía que ser ese agujero. El demonio de nuestro capitán siempre escogía los peores sitios para llevarnos a morir.
Había intentado dormir, pero mi cabeza daba vueltas como si un enjambre de murciélagos me hubiera anidado dentro. Al final me rendí, me puse la chaqueta, me até bien las vendas de las muñecas y salí al pasillo justo cuando escuché las primeras pisadas apresuradas. Llevaba conmigo comida y medicamentos suficientes por si las cosas se torcían, así como mis guantes y mis botas especiales para la batalla.
Artur estaba pálido, mirando a todos lados. Cuando gritó que ya estábamos entrando en rango de fuego, supe que mi día se había jodido. El primer cañonazo fue la confirmación.
Subí a cubierta mientras el eco todavía se arrastraba por los tablones. Korg ya estaba allí, moviendo el timón como si quisiera bailar con la muerte y enseñarle quién llevaba el ritmo. No sé cómo, pero el maldito enano tontatta hacía drifting con el maldito barco. Y aunque nunca lo admitiré en voz alta, agradecí sentir cómo el casco no se partía en dos.
Tenoch, en cambio, ya estaba en otra dimensión. No caminaba: avanzaba como una sombra viviente, activando su haki con ese brillo incómodo. Su forma híbrida apareció entre un parpadeo y el otro. Y antes de que pudiera siquiera llamarlo, ya estaba saltando por la borda hacia el puerto donde, según decía, había cien almas esperándolo. Cien... como si fuera una merienda. Y luego cayó él, Ashura, el demonio.
Aterrizó en la cubierta sólo para impulsarse otra vez hacia tierra firme, sin mirar atrás, como si nada importara, como si fuera invencible, como si su sombra no supiera derramar sangre incluso cuando él no lo hace. Lo vi desaparecer entre humo y rocas, y me ardió el pecho por dentro. Siempre la misma sensación. Como si tarde o temprano mi destino fuera alcanzarlo… o matarlo. Por él y por su culpa es que habíamos perdido a tantas personas, y sentía que esta aventura hacia este lugar iba a llevar a la muerte a los demás. El doctor Ben quedó atrás en una isla cualquiera, Kenjo y Kazuya nos abandonaron también por el temor a este hombre. Incluso Eaa, mi hermana de armas y mi verdadera capitana en mi corazón, se había ido dejándonos solos con este tipo. Lo último fue la muerte de la ranita, Gaeru, durante estos años. Algo que jamás le perdonaría a nuestro "capitán" ya que por su cabeza de loco fue que perdimos tanto y no ganamos nada. Debí suponer que, en su encuentro, cuando partí la cabeza de su acompañante... esta historia siempre estaría acompañada de la sangre.
Me apoyé en la barandilla. El viento traía ese olor a pólvora húmeda y metal que tanto conocía. Hachinosu rugía a lo lejos, como un monstruo que sabía que estábamos entrando en su boca. En ese instante, otro cañonazo voló por encima del mástil y las astillas llovieron sobre cubierta. Solté un suspiro y tragué la rabia que empezaba a subirme por la garganta.
- Parece que ellos ya quieren empezar de inmediato la fiesta-gin - Murmuré, dejando que mi voz se perdiera entre el estruendo y entrechocando mis puños - Y claro, tenía que ser en esta isla de mal nacidos... - Dondequiera que mirásemos había enemigos, habría disparos, sangre y muerte. Pero si algo aprendí en aquella selva, es que la naturaleza respeta a quien no se arrodilla. Y yo, Rapax Gin, no pienso arrodillarme ante nadie.
Salté a cubierta firme, encendiendo el fuego interno que siempre me acompaña antes de una matanza. El mismo que me mantuvo vivo cuando todo lo demás quería devorarme. Ya escuchaba el choque de Tenoch aplastando carne, ya sentía el barco temblar bajo el manejo de Korg que soltaba el ancla y ya veía a Artur avanzando con los ojos brillantes del chico que se ilusiona por su camino. Parecía que al menos él era la esperanza que necesitaba un hombre cansado y decepcionado como yo para aferrarse a una luz... una luz que esperaba que el demonio no corrompiese... y que por más que esperase, la inactividad no me daría un resultado agradable. Mis ojos se clavaron en él con ira y resignación.
Sabía lo que tenía que hacer, sabía que tenía que confrontar tarde o temprano al hombre que nos llevaba a nuestra destrucción, pero primero tenía que poner a todos a salvo, y después sobrevivir a esta isla.
Todo
![[Imagen: GGT7d9e.png]](https://i.imgur.com/GGT7d9e.png)
