29-11-2025, 12:43 AM
Dentro de aquel mundo tan hostil en donde las castas estaban marcadas de una forma tan alevosa que parecía más un experimento social que simplemente una división de clases, aquellos dos jóvenes castigados por un destino injusto, simplemente, parecían encontrar un refugio que ni en los lugares en los cuales podían llamar "hogar" conseguirían sentir. Owen era una marabunta de inseguridades y miedos, mezclados con una osadía y valentía propia de la inconsciencia de un niño y que, seguramente y en su joven adultez, le perseguiría. Al menos aquel gesto de Alastor, en el cual le sacudía ese cabello que ya de por sí mantenía muy desordenado, era algo que, si bien terminaba haciéndole llevar sus manos para que los mechones no le molesten la vista, se sentían como una caricia al alma entre tantos puñetazos.
Ni siquiera prestó atención a su pregunta inicial, ya que, como niño que es, se vio completamente distraído por aquel palo blanco ligeramente doblado mientras el sonido de un mechero, ¡SSIK-SIK!, chirriaba justo delante de ellos. El niño de pelo blanco conocía perfectamente el olor a cigarrillo; No solamente lo conocía de parte de Alastor, sino, de su casa y del propio entorno callejero. Sin embargo la conversación no iba por ahí, iba por el hecho de poder intentar entender una cosa tan complicada como querer definirla como harían los niños: buenos contra malos -...no sé a quién podría deberle algo, no tengo mucho. No tengo demasiadas cosas.- Owen se había tomado un poco literal el "no le debes nada a nadie", pero de solo pensar en lo precaria de su situación, inevitablemente, se hizo bolita mientras escondía parte de su rostro con sus rodillas y atrapando ambas piernas.
"Jamás dejes que nadie te diga cómo vivir tu vida", "No eres malo", "tienes un corazón noble", eran frases que volaban en múltiples direcciones y que le provocaban cierta vergüenza, evitando el contacto visual que se iba hacia un lado mientras que, sin poder evitarlo, el niño apretujaba la nariz en cuanto el aroma intenso y marcado del cigarrillo volaba hacia él. ¿Se había vuelto un fumador pasivo con ocho años? Es posible. Pero en cuanto el cuerpo del rubio se envalentonó hacia el del muchachito, con algo de timidez, alzó la vista para realizar contacto visual, pudiendo prestar detenida atención no solamente a aquella mirada ensombrecida por el odio, sino, a sus palabras que parecían querer dar un ápice de esperanza, muy diferente a lo que podía reflejar ese mirar relajado pero agotado.
No entendía demasiado la complejidad de lo que estaba espetando, pero podía sentirlo de mil amores; Owen ansiaba reconocimiento, cariño, compañía, y por eso huía constantemente a las calles. ¿Le trajo malas juntas? Evidentemente, Alastor no era la flor más pura del valle, pero, ¿Qué era mejor? ¿Volver a una casa como la suya? Sintió aquella presión en el hombro que mantenía un contacto físico que Owen, debido a la timidez de su edad, evitaba hacer por su propia cuenta pero disfrutaba en demasía recibirla. Se sentían como pequeñas victorias, de esas que calientan el corazón y hacen sentir que uno vale algo, por muy poco que sea.
Las preguntas eran profundas, sinceras, directas, analíticas, el rubio tatuado delante de él parecía querer indagar dentro de una psiquis que no sabía exactamente lo que tenía que hacer aún, porque no podía, ni siquiera, concentrarse en ser un niño con todo lo que eso conlleva -¿Qué me hace...mi madre?- repitió la pregunta, sintiendo un latido en el corazón, de esos que generan vértigo y un apretujar de labios. Una mirada llena de evasión, otra vez, escondiendo parte de la cara bajo las rodillas -Mi mamá no me quiere.- su tono dulce y chispeante, algo agudo, se veía ensombrecido por una declaración devastadora -Siempre que puede me recuerda que soy un accidente, que no me tuvo porque quisiera, me tuvo por dinero. En las calles...los guardias reales cuchichean en cuanto me ven el pelo,- su voz empezó a quebrarse, mientras ambas manitas tiraban de los mechones laterales de la cabeza hacia abajo con mucha fuerza, tensando su cabello mientras los puñitos temblaban y sus párpados inferiores se humedecían -y se ríen. Hablan de que...de que soy un bastardo, y cuando supe que significaba la palabra...me...me enojé, ¡ME ENOJÉ, MUCHÍSIMO!- su voz se quebró, incluso, su mano izquierda, ahora, tenía algunos cabellos arrancados mientras seguía apretando del mismo -No puedo quitármelo ni aunque quiera. Me lo arranco y vuelvo a crecer. No puedo usar gorros ni sombreros porque destaca demasiado, llama mucho la atención igual, y este color de pelo es de ese tipo, ese...ese que...- empezó a sorber con la nariz, con esas palabras que se quiebran en esas respiraciones cortas del llanto infantil -...ese que tendría que llamar papá, por eso me ven, y se ríen. Se burlan de que soy...un bastardo, y que...y...y los odio, los...- su ceño se frunció, mirando al rubio tatuado, con esos párpados infantes hinchados -...los odio. Quiero romperlo todo cuando los veo reírse de mi. Quiero provocar una explosión y que ese tipo, sea donde sea que esté de la isla, sepa que ahí estuve yo. Que sepa que si voy a ser malo...seré el peor, que voy a ser su peor error.- el resentimiento en alguien tan chico podía sentirse y gestarse de forma tan pura como malvada, y así podía verse a simple vista.
Había rabia en aquel mirar. Los ojos de Alastor se veían apaciguados, pero era como quien ya se encuentra agotado de ver y vivir una situación que parece un cuento de nunca acabar -¿Es normal que esté tan enojado, Alastor?- a veces él era como un psicólogo, aunque académicamente se aterrarían de que lo fuese -De si voy a ser el bastardo, ¿Entonces tengo que ser el mejor bastardo del mundo?- no era lo que quería ser, pero...sentía que era lo que los demás querían de él -Cuando dicen la palabra bastardo también se la dicen a alguien que es malo o hace maldades. Si quiero hacer explotar algo para que el tipo que me dio este color de pelo me vea, ¿Lo puedo hacer? ¿Estaría bien?- eran preguntas que evidentemente estaban mal, pero que buscaban validación de la única persona que, tal vez, podría hacerle sentir que su existencia tenía un mínimo de valor.
— ¿Por qué preguntas eso? —
![[Imagen: IvTrWQV.png]](https://i.imgur.com/IvTrWQV.png)
-¿Porqué fumas? No entiendo que tiene de divertida esa cosa que huele tan mal, ¿Sabe tan mal como huele?-
Ni siquiera prestó atención a su pregunta inicial, ya que, como niño que es, se vio completamente distraído por aquel palo blanco ligeramente doblado mientras el sonido de un mechero, ¡SSIK-SIK!, chirriaba justo delante de ellos. El niño de pelo blanco conocía perfectamente el olor a cigarrillo; No solamente lo conocía de parte de Alastor, sino, de su casa y del propio entorno callejero. Sin embargo la conversación no iba por ahí, iba por el hecho de poder intentar entender una cosa tan complicada como querer definirla como harían los niños: buenos contra malos -...no sé a quién podría deberle algo, no tengo mucho. No tengo demasiadas cosas.- Owen se había tomado un poco literal el "no le debes nada a nadie", pero de solo pensar en lo precaria de su situación, inevitablemente, se hizo bolita mientras escondía parte de su rostro con sus rodillas y atrapando ambas piernas.
"Jamás dejes que nadie te diga cómo vivir tu vida", "No eres malo", "tienes un corazón noble", eran frases que volaban en múltiples direcciones y que le provocaban cierta vergüenza, evitando el contacto visual que se iba hacia un lado mientras que, sin poder evitarlo, el niño apretujaba la nariz en cuanto el aroma intenso y marcado del cigarrillo volaba hacia él. ¿Se había vuelto un fumador pasivo con ocho años? Es posible. Pero en cuanto el cuerpo del rubio se envalentonó hacia el del muchachito, con algo de timidez, alzó la vista para realizar contacto visual, pudiendo prestar detenida atención no solamente a aquella mirada ensombrecida por el odio, sino, a sus palabras que parecían querer dar un ápice de esperanza, muy diferente a lo que podía reflejar ese mirar relajado pero agotado.
— Siempre tienes que ser tu mejor versión. El resto no importa, porque llegará algún día que no estén ahí y tienes que valerte por ti mismo —
![[Imagen: 6nIdxFz.png]](https://i.imgur.com/6nIdxFz.png)
-Necesito ser el más fuerte y llamar la atención de todos. Demostrarle a mi mamá que valgo, y que ese tipo, mi papá, sepa quién soy.-
No entendía demasiado la complejidad de lo que estaba espetando, pero podía sentirlo de mil amores; Owen ansiaba reconocimiento, cariño, compañía, y por eso huía constantemente a las calles. ¿Le trajo malas juntas? Evidentemente, Alastor no era la flor más pura del valle, pero, ¿Qué era mejor? ¿Volver a una casa como la suya? Sintió aquella presión en el hombro que mantenía un contacto físico que Owen, debido a la timidez de su edad, evitaba hacer por su propia cuenta pero disfrutaba en demasía recibirla. Se sentían como pequeñas victorias, de esas que calientan el corazón y hacen sentir que uno vale algo, por muy poco que sea.
Las preguntas eran profundas, sinceras, directas, analíticas, el rubio tatuado delante de él parecía querer indagar dentro de una psiquis que no sabía exactamente lo que tenía que hacer aún, porque no podía, ni siquiera, concentrarse en ser un niño con todo lo que eso conlleva -¿Qué me hace...mi madre?- repitió la pregunta, sintiendo un latido en el corazón, de esos que generan vértigo y un apretujar de labios. Una mirada llena de evasión, otra vez, escondiendo parte de la cara bajo las rodillas -Mi mamá no me quiere.- su tono dulce y chispeante, algo agudo, se veía ensombrecido por una declaración devastadora -Siempre que puede me recuerda que soy un accidente, que no me tuvo porque quisiera, me tuvo por dinero. En las calles...los guardias reales cuchichean en cuanto me ven el pelo,- su voz empezó a quebrarse, mientras ambas manitas tiraban de los mechones laterales de la cabeza hacia abajo con mucha fuerza, tensando su cabello mientras los puñitos temblaban y sus párpados inferiores se humedecían -y se ríen. Hablan de que...de que soy un bastardo, y cuando supe que significaba la palabra...me...me enojé, ¡ME ENOJÉ, MUCHÍSIMO!- su voz se quebró, incluso, su mano izquierda, ahora, tenía algunos cabellos arrancados mientras seguía apretando del mismo -No puedo quitármelo ni aunque quiera. Me lo arranco y vuelvo a crecer. No puedo usar gorros ni sombreros porque destaca demasiado, llama mucho la atención igual, y este color de pelo es de ese tipo, ese...ese que...- empezó a sorber con la nariz, con esas palabras que se quiebran en esas respiraciones cortas del llanto infantil -...ese que tendría que llamar papá, por eso me ven, y se ríen. Se burlan de que soy...un bastardo, y que...y...y los odio, los...- su ceño se frunció, mirando al rubio tatuado, con esos párpados infantes hinchados -...los odio. Quiero romperlo todo cuando los veo reírse de mi. Quiero provocar una explosión y que ese tipo, sea donde sea que esté de la isla, sepa que ahí estuve yo. Que sepa que si voy a ser malo...seré el peor, que voy a ser su peor error.- el resentimiento en alguien tan chico podía sentirse y gestarse de forma tan pura como malvada, y así podía verse a simple vista.
Había rabia en aquel mirar. Los ojos de Alastor se veían apaciguados, pero era como quien ya se encuentra agotado de ver y vivir una situación que parece un cuento de nunca acabar -¿Es normal que esté tan enojado, Alastor?- a veces él era como un psicólogo, aunque académicamente se aterrarían de que lo fuese -De si voy a ser el bastardo, ¿Entonces tengo que ser el mejor bastardo del mundo?- no era lo que quería ser, pero...sentía que era lo que los demás querían de él -Cuando dicen la palabra bastardo también se la dicen a alguien que es malo o hace maldades. Si quiero hacer explotar algo para que el tipo que me dio este color de pelo me vea, ¿Lo puedo hacer? ¿Estaría bien?- eran preguntas que evidentemente estaban mal, pero que buscaban validación de la única persona que, tal vez, podría hacerle sentir que su existencia tenía un mínimo de valor.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
![[Imagen: Fusaneitor.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Fusaneitor.gif)
