29-11-2025, 09:07 PM
¿Qué sucedía? Ella simplemente lo observaba, se notaba en su rostro que la presencia del cocinero le extrañaba, pero el hombre nunca hubiera imaginado que se trataba de un problema de entendimiento. - Eh… -. Iba a preguntar si acaso se encontraba mal, pero ambos fueron interrumpidos por uno de los hombres que ya deberían haberse marchado. El rostro del pelinegro no dejó lugar a dudas, detestaba que ese marine le estuviera hablando, que siquiera se le acercase, pero la información que le dió lo hizo cambiar su mueca de odio por un momento.
Eso respondía su duda inicial, la mujer simplemente no podía comprenderlo. ¿Un idioma distinto? No se había cruzado con nadie que hablara una lengua diferente, así que tampoco sabía como proseguir, pero el marine parecía manejarse al menos con un poco más de soltura, siendo capaz de traducirle sus palabras. Así que si tenía hambre, eso lo hizo soltar un suspiro de alivio, por un momento pensó que tal vez la había incomodado al acercarse así.
- Adelante -. Invitó a la mujer a pasar, así como al marine que no se despegaba de ellos aún, con un gesto de sus brazos apuntando a la puerta, adelantando para abrirles la puerta en cuanto aceptaran. Detestaba tener que lidiar con el marine, justamente por eso había tenido que salir a tomar aire, pero tampoco podía ser descortés con un cliente, así que se limitaría a ignorarlo. Tampoco es como si fuera su trabajo poner una buena cara a los clientes, solo debía cocinar. - ¡Una mesa para dos! -. Eso fue suficiente para que los meseros se encargaran de preparar con rapidez un lugar para sus clientes, mientras que la mujer ahora le hablaba a Uker. - ¿Bai? ¿Tu nombre? -. Tuvo que recordarse a sí mismo que probablemente no iba a entenderlo, así que comenzó a señalizar sus palabras desde ese punto. - Uker -. Copió el gesto ajeno, llevando su propia mano a su pecho, intentando darle a entender que ese era su nombre.
Comenzar a entender algunas palabras era curioso. Podía agradecer a la muchacha, que fuera tan buena enseñando como para hacerlo entender con tan solo unos gestos. Ahora decía haberlo visto, así que el muchacho del mechón blanco supuso que fue en el mismo momento en el que él la había visto a ella. Se tomó un momento para pensar, pues quería preguntar “¿Esta mañana?”, pero no encontraba una forma de ilustrar la palabra mañana, pero su divague fue interrumpido nuevamente por la mujer. - ¿Yo...? -.
Tuvo que ver hacia abajo, donde ella apuntó, encontrándose con el delantal que tenía puesto. Instantes después, solo tuvo que sumar la seña hacia el plato para comprender lo que quería comunicarle. - Si, yo… cocino -. Se tomó un momento, para ejemplificar la última palabra con su mano girando en círculos mientras sus dedos miraban hacia el suelo, como si estuviera agarrando una cuchara y revolviera algo.
En cuanto todo estuvo preparado, los guio hacia la mesa, en donde una mesera quiso tomarles la orden, pero fue recibida por Uker y le fue explicada la situación. El marine podría traducirle y lograr que todo fuera al menos más entendible, así que el cocinero tampoco era tan necesario, y podía sentir la mirada casi asesina de su jefe en su nuca, pues ya debería haber vuelto a trabajar hace bastante tiempo. - Debo volver a la cocina, no duden en pedir lo que deseen -. Y tras decir eso, se marchó hacia la puerta que conectaba el lugar con la cocina, visible a través de una abertura en la pared que funcionaba para dejar ahí los platos preparados y que los meseros se encargaran de llevarlos a las mesas.
Tuvo que recibir una reprimenda por tardar más de lo acordado en volver al trabajo. Había 3 mesas esperando sus platos y debía ponerse manos a la obra, por lo que reanudó su labor sin rechistar. Preparó salsas, pastas, un poco de pescado, y no se dio cuenta del tiempo, pues cada que empezaba a cocinar su cabeza solo se concentraba en esa tarea. En cuanto entregó lo acordado, vio un reloj en una pared cercana, habían pasado 20 minutos, y su mente, sin mucho trabajo por delante, no lo llevó a otro pensamiento más que a esa mujer que se había encontrado fuera del restaurante. ¿Estaría bien? ¿Alguna de las comidas que preparó fue para ella?
Con eso en mente, se escabulló un momento de su trabajo, saliendo de la cocina en cuanto su jefe fue al baño, todo para acercarse a la mesa en donde se encontraba la mujer. - ¿Está todo bien? -. Dijo al acercarse, levantando sus puños hacia su pecho y elevando los dos pulgares, intentando que ella le entendiera.
![[Imagen: PAatm0e.jpeg]](https://i.imgur.com/PAatm0e.jpeg)
- Oh -
Eso respondía su duda inicial, la mujer simplemente no podía comprenderlo. ¿Un idioma distinto? No se había cruzado con nadie que hablara una lengua diferente, así que tampoco sabía como proseguir, pero el marine parecía manejarse al menos con un poco más de soltura, siendo capaz de traducirle sus palabras. Así que si tenía hambre, eso lo hizo soltar un suspiro de alivio, por un momento pensó que tal vez la había incomodado al acercarse así.
- Adelante -. Invitó a la mujer a pasar, así como al marine que no se despegaba de ellos aún, con un gesto de sus brazos apuntando a la puerta, adelantando para abrirles la puerta en cuanto aceptaran. Detestaba tener que lidiar con el marine, justamente por eso había tenido que salir a tomar aire, pero tampoco podía ser descortés con un cliente, así que se limitaría a ignorarlo. Tampoco es como si fuera su trabajo poner una buena cara a los clientes, solo debía cocinar. - ¡Una mesa para dos! -. Eso fue suficiente para que los meseros se encargaran de preparar con rapidez un lugar para sus clientes, mientras que la mujer ahora le hablaba a Uker. - ¿Bai? ¿Tu nombre? -. Tuvo que recordarse a sí mismo que probablemente no iba a entenderlo, así que comenzó a señalizar sus palabras desde ese punto. - Uker -. Copió el gesto ajeno, llevando su propia mano a su pecho, intentando darle a entender que ese era su nombre.
Comenzar a entender algunas palabras era curioso. Podía agradecer a la muchacha, que fuera tan buena enseñando como para hacerlo entender con tan solo unos gestos. Ahora decía haberlo visto, así que el muchacho del mechón blanco supuso que fue en el mismo momento en el que él la había visto a ella. Se tomó un momento para pensar, pues quería preguntar “¿Esta mañana?”, pero no encontraba una forma de ilustrar la palabra mañana, pero su divague fue interrumpido nuevamente por la mujer. - ¿Yo...? -.
Tuvo que ver hacia abajo, donde ella apuntó, encontrándose con el delantal que tenía puesto. Instantes después, solo tuvo que sumar la seña hacia el plato para comprender lo que quería comunicarle. - Si, yo… cocino -. Se tomó un momento, para ejemplificar la última palabra con su mano girando en círculos mientras sus dedos miraban hacia el suelo, como si estuviera agarrando una cuchara y revolviera algo.
En cuanto todo estuvo preparado, los guio hacia la mesa, en donde una mesera quiso tomarles la orden, pero fue recibida por Uker y le fue explicada la situación. El marine podría traducirle y lograr que todo fuera al menos más entendible, así que el cocinero tampoco era tan necesario, y podía sentir la mirada casi asesina de su jefe en su nuca, pues ya debería haber vuelto a trabajar hace bastante tiempo. - Debo volver a la cocina, no duden en pedir lo que deseen -. Y tras decir eso, se marchó hacia la puerta que conectaba el lugar con la cocina, visible a través de una abertura en la pared que funcionaba para dejar ahí los platos preparados y que los meseros se encargaran de llevarlos a las mesas.
Tuvo que recibir una reprimenda por tardar más de lo acordado en volver al trabajo. Había 3 mesas esperando sus platos y debía ponerse manos a la obra, por lo que reanudó su labor sin rechistar. Preparó salsas, pastas, un poco de pescado, y no se dio cuenta del tiempo, pues cada que empezaba a cocinar su cabeza solo se concentraba en esa tarea. En cuanto entregó lo acordado, vio un reloj en una pared cercana, habían pasado 20 minutos, y su mente, sin mucho trabajo por delante, no lo llevó a otro pensamiento más que a esa mujer que se había encontrado fuera del restaurante. ¿Estaría bien? ¿Alguna de las comidas que preparó fue para ella?
Con eso en mente, se escabulló un momento de su trabajo, saliendo de la cocina en cuanto su jefe fue al baño, todo para acercarse a la mesa en donde se encontraba la mujer. - ¿Está todo bien? -. Dijo al acercarse, levantando sus puños hacia su pecho y elevando los dos pulgares, intentando que ella le entendiera.
