30-11-2025, 06:53 PM
(Última modificación: 30-11-2025, 06:58 PM por Stroud Nanashi.)
[Proximidades de Little Garden,
día 30 de invierno,
año 16]
La madera del maltratado Royal Quiver, el mismo Royal Quiver que, milagrosamente, había sobrevivido días atrás al temible paso por los Cabos Gemelos y la entrada al Grand Line, chirriaba. Bajo la tutela de Stroud, el viejo navío había logrado sortear cada obstáculo que la División 84 de la Marina se había enfrentado hasta el momento, haciendo gala de una robustez y una fiabilidad que pocos se hubiesen esperado de una nave de su tamaño. En aquellos instantes, la División 84 al completo, que, milagrosamente había escapado íntegra de su peripecia durante el tránsito hacia el Grand Line, compartía el navío junto con dos asociados temporales, los cazarrecompensas Krysser y Fyodor. Los mares hacen extraños compañeros de viaje, y estar rodeados de piratas de cierta peligrosidad hacía que alianzas como aquella surgiesen de forma natural, en un mundo en que resultaba fundamental saber con quién juntarse. La relación podía probar no solo ser simbiótica, sino enormemente provechosa para ambos lados, que podían beneficiarse de colaborar en aquellas circunstancias. Stroud empezaba a darse cuenta de algo: en las extrañas aguas del Grand Line, nunca se tenían suficientes amigos.
Royal Quiver
La travesía continuaba a través de la corriente Rakusei, la misma que, después de lograr superar los Cabos Gemelos, los había llevado a una breve estancia en Whiskey Peak. Ahora, bajo el abrasador sol de mediodía, las velas del Royal Quiver se inflaban una vez más con el viento, ahora en dirección a la siguiente isla: Little Garden, si los cálculos del joven Marine eran correctos, y si su log pose no se había vuelto completamente loco. Tras el timón del navío, sujetándolo firmemente con ambas manos, con autoridad, se encontraba Stroud Redgrave, sus ojos grises y oscuros firmes en el horizonte bajo la visera blanca de su gorra. De sus hombros colgaba su nuevo abrigo de Marine, adquirido en Whiskey Peak después de su aventura en los Cabos Gemelos, radiante, brilllando bajo el sol y ondeando como una vela más en el barco. Sin soltar el timón, echó un vistazo rápido a su log pose, que colgaba del correaje de cuero que cruzaba su pecho, un complemento adquirido también durante su paso por Whiskey Peak, y que había aprovechado para tener algunos de sus artículos de navegación algo más a mano. La aguja continuaba apuntando en la dirección adecuada, todo en orden. Si no se equivocaba, no tardarían mucho en avistar tierra. En las alturas del palo mayor, el cazarrecompensas Fyodor tendría más facilidad para verla antes que nadie.
Aspecto de Stroud
De cuando en cuando, el timón requería un mínimo movimiento de muñeca que corrigiese el rumbo y compensase por la irregularidad del oleaje, que oscilaba como ninguna corriente que Stroud hubiese visto antes. Sintió las vibraciones en la madera del barco, en el timón y bajo las suelas de sus lustradas botas, brillantes, sencillas y cuidadas como de costumbre. "¡Maniobra de reducción!," exhortó con su monótona voz. "Preparad la vela de mesana para un descenso suave. Mantened rumbo firme, pero vigilad la deriva," ordenó, echando a caminar repentinamente hacia la bodega. No le gustaba nada dejar el timón desatendido, pero se había acostumbrado a hacer rápidas comprobaciones en el rincón de la bodega que él empleaba como improvisada cabina de navegación. Entre los toneles y las provisiones con las que contaba la tripulación, se aproximó a la pequeña mesa de navegación, más bien un tablón que colgaba de un par de cadenas y que podía desplegarse y plegarse a conveniencia, para ahorrar espacio. Examinó sus cartas náuticas, murmurando algunos cálculos rápidos, e hizo una anotación rápida en un margen, meditabundo. A continuación, volvió a correr escaleras arriba, volviendo a colocarse tras el timón. En la lejanía, empezaban a ser visibles nubes estacionarias que auguraban que algún tipo de formación estaba cerca. Ni siquiera tuvo que sacar su catalejo de latón: el viento empezaba a cambiar, con rachas cálidas que no correspondían con lo que habían recorrido hasta ahora, y progresivamente se veían más y más restos de troncos y plantas flotando entre las olas. Las señales eran inconfundibles: se acercaban a la misteriosa Little Garden.
Información

![[Imagen: qRkX7wc.jpeg]](https://i.imgur.com/qRkX7wc.jpeg)
![[Imagen: 7oac6oR.gif]](https://i.imgur.com/7oac6oR.gif)
![[Imagen: pDWijAU.png]](https://i.imgur.com/pDWijAU.png)