01-12-2025, 06:21 AM
Como puede ser posible que quieran hacerle algo así a alguien. Me vi personificado, al estar atrapado, cautivo y privado de la más mínima libertad. Sus palabras me hacen hervir la sangre bajo la piel sobre todo ante las claras señales de duda en mi. Primero me gustaría saber qué ocurrió mientras daba con el clavo que tenía las llaves de sus grilletes. —¿Pero quiénes fueron? ¿Solo llegaron donde estabas tu y te atacaron? Te quiero ayudar pero necesito que me cuentes un poco más. — Claro que necesito enterarme mejor de lo que ella me está contando de una manera tan vaga.
las llaves diminutas en mis grandes manos en corto abren uno de los grilletes para ella. Suena el meta y lo golpea para que se aflojen, ya ella debería tener un tiempo aquí adentro entonces. La siguiente canción sonó también y pronto fue libre para usar sus manos, en ellas las marcas de los grilletes.
Mi saco que había estado en el suelo de mi impresión inicial dejó entrever que son unas frutas que llevaba conmigo, duraznos, banana, frutas de fácil comer. No dudó mucho en ofrecerlas al colocarlas en el suelo cerca de ella. No quería ser excesivamente cauto con ella. Con la misma sacó también. Lastimosamente no cargó conmigo ningún utensilio así que tocaría comerlas con las manos. Tal hice yo al comer una mandaría que procedí a pelar y retirar la concha con mis propias manos.
Yo fui atento a cómo se movía su rostro, que a pesar de ser una víctima la veía con cierta atención, no con sospecha, pero a saber tú, las mujeres siempre son las más peligrosas. Cuando te has rodeado con esas mujeres de la noche sabes que ellas son capaces de todo y que se pueden volver animales sedientas de venganza que no se puede detener con absolutamente nada.
—¿Cómo te llamas Mujer cautiva?— Me ubique en el lado de la habitación opuesto a ella. Saqué uno de los gajitos antes de ponerlo en mi boca y comerlo. No por completo si no solo con sacarle todo el jugo y escupir las semillas antes de continuar y comer el resto de la misma manera. En lo que escuchaba una historia que me hacía cada vez molestar más y más al atreverse esa gente a hacerle algo a alguien así.
Es algo que está fuera de protocolo. —Ahora ya eres libre, busquemos un lugar donde puedas recuperar tus fuerzas. ¿Tienes familia o algún lugar donde llevarte?— Me ofrecí a escoltarla, igual tendríamos que esperar aquí adentro pues la lluvia salvaje comenzó a tronar cada vez más. Pero lo aún más curioso fue que a pesar de tener una lluvia fuerte se escuchaban como piedras, un ruido extraño que baja, esperemos que no fuera una especie de derrumbe.
—El clima nos dice que esperemos un Rato así que mientras me cuentas un poco más. — Agregué esperando que me pudiera explicar un poco más.
las llaves diminutas en mis grandes manos en corto abren uno de los grilletes para ella. Suena el meta y lo golpea para que se aflojen, ya ella debería tener un tiempo aquí adentro entonces. La siguiente canción sonó también y pronto fue libre para usar sus manos, en ellas las marcas de los grilletes.
Mi saco que había estado en el suelo de mi impresión inicial dejó entrever que son unas frutas que llevaba conmigo, duraznos, banana, frutas de fácil comer. No dudó mucho en ofrecerlas al colocarlas en el suelo cerca de ella. No quería ser excesivamente cauto con ella. Con la misma sacó también. Lastimosamente no cargó conmigo ningún utensilio así que tocaría comerlas con las manos. Tal hice yo al comer una mandaría que procedí a pelar y retirar la concha con mis propias manos.
Yo fui atento a cómo se movía su rostro, que a pesar de ser una víctima la veía con cierta atención, no con sospecha, pero a saber tú, las mujeres siempre son las más peligrosas. Cuando te has rodeado con esas mujeres de la noche sabes que ellas son capaces de todo y que se pueden volver animales sedientas de venganza que no se puede detener con absolutamente nada.
—¿Cómo te llamas Mujer cautiva?— Me ubique en el lado de la habitación opuesto a ella. Saqué uno de los gajitos antes de ponerlo en mi boca y comerlo. No por completo si no solo con sacarle todo el jugo y escupir las semillas antes de continuar y comer el resto de la misma manera. En lo que escuchaba una historia que me hacía cada vez molestar más y más al atreverse esa gente a hacerle algo a alguien así.
Es algo que está fuera de protocolo. —Ahora ya eres libre, busquemos un lugar donde puedas recuperar tus fuerzas. ¿Tienes familia o algún lugar donde llevarte?— Me ofrecí a escoltarla, igual tendríamos que esperar aquí adentro pues la lluvia salvaje comenzó a tronar cada vez más. Pero lo aún más curioso fue que a pesar de tener una lluvia fuerte se escuchaban como piedras, un ruido extraño que baja, esperemos que no fuera una especie de derrumbe.
—El clima nos dice que esperemos un Rato así que mientras me cuentas un poco más. — Agregué esperando que me pudiera explicar un poco más.
