03-12-2025, 01:48 AM
Día 34 de invierno, año 16
Ruido de olas.
Olor a sal.
El barco meciéndose.
Sin señales de un puerto.
No iba a ponerse a contar la cantidad de días que su rutina ha sido la misma: levantarse a medio día para fijarse que, desde cualquier punto del barco, lo único que se puede ver es una inmensa masa azul que parece interminable, tanto, que ni siquiera recordaba haber escuchado el cantar de las aves marinas que suelen indicar la presencia de puerto…Hasta ahora.
—¿Eh? —El graznido de una gaviota desvió su atención de su libro hacia el ave que reposaba en el borde del puesto de vigía, en donde el médico se había metido para concentrarse en sus estudios y alejarse de las distracciones bulliciosas que pudiera haber en la cubierta del barco. —¿Estamos cerca de alguna isla? —Sin levantarse aún del canasto, dejó a un lado su libro y observó como la gaviota emprendió su vuelo hacia un destino incierto. —Jmmmm…creí que tardaríamos más…
De un salto se levantó y con más agilidad de la que parecía tener, tomó un catalejo con una de sus manos, lo abrió y, acomodándolo frente a uno de sus ojos, bendijo su vista con lo que, por días, cualquier marinero espera anunciar a su tripulación.
—¡TIERRA! —Su grito rasgó el silencio marino por un instante. —¡Tierra a la vista! ¡Prepárense para desembarcar! —Pero… ¿Qué los recibiría cuando desembarcaran?, ¿Qué tipo de tierra tenían al frente?
Era extraño, aun con el catalejo ampliando su visión no lograba visualizar un puerto, tampoco casas o edificios, no había más que una extensión de arena y árboles…muchos árboles, quería creer que su visión lo engañaba o que, simplemente, llegaron al lado más selvático de una isla que, seguramente, tendría un clima tropical…eso no le molestaba, era ideal para descansar ¿No?
—¡Thrym! —Dejó a un lado el instrumento que hasta ahora había usado para observar la isla y se apoyó con sus manos en el borde del puesto de vigía, desde donde no tuvo que gritar para que el gigante pelirrojo lo escuchara. —¿Estudiaste la ruta que debemos seguir en el Grand Line? ¿No? Yo he navegado por estas aguas antes, pero…no puedo recordarlo…fue hace años —. Aunque hubiera sido hace un mes, no podría recordarlo de todos modos. —Después de todo, creo que no te había preguntado eso —. O quizá sí y, como todo lo que no concierne a medicina o botánica, lo habría olvidado en cuestión de horas. — ¿Qué se supone que debemos esperar en esa isla? Si es que lo sabes, claro…
Su mirada no se posó sobre el pelirrojo, si no en el horizonte que se dibujaba frente a él en tonos naranjas, brindándoles a los navegantes el espectáculo visual que la naturaleza otorgaba con gentileza y que sería la envidia de cualquier pintor que intentara copiar un poco de esa magnificencia, pero…por más bello que fuera, la tarde traía consigo la consecuente noche y llegar en medio de la oscuridad a una zona que, a la vista del médico, parecía selvática, no era algo que le hiciera mucha gracia.
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