03-12-2025, 03:26 AM
Narrador / María Merlot
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Mar al Sur.
Mar al Norte.
Mar al Este.
Mar al Oeste.
¡La mejor vista del mundo!
¡EL AGUA!
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Mar al Sur.
Mar al Norte.
Mar al Este.
Mar al Oeste.
¡La mejor vista del mundo!
¡EL AGUA!
La dama estaba eufórica, la sonrisa en sus labios solo transmitía felicidad. Su alegría, se desbordaba por cada puro de su cuerpo. Estaba rodeada de su amado elemento, dónde hubiera agua, ella sería simplemente la persona más feliz del mundo. Tanto así que pocas veces bajo a su celda, una celda muy bonita en el nuevo barco que había comprado con Hyakinthos en la Isla de Whisky Peak meses atrás. ¿Lo que había pasado en el foso? Ya ni lo recordaba, aunque claro que siempre tendría en su corazón a sus hermosos compañeros, aunque… siendo honesta, la ultima vista que tuvo de Brownie fue todo menos hermoso… fue peculiar, él se levantó levemente la máscara dejando ver un rostro desfigurado; tal vez por la adrenalina del momento ella no pudo prestarle atención, pero luego, en la calma del silencio revivió aquella escena y solo pudo pensar, mientras admiraba la preciosa pluma azabache ¿Qué le había pasado? ¿Quién o qué le había marcado para siempre de manera tan cruel? ¿O solo fue una bala explosiva que le exploto cerca? Ojalá, fuera lo último… porque ella como esclava y prisionera, sabía que… las torturas significaban el infierno.
Con la brisa chocando con su níveo rostro, su cabello moviéndose al viento. La mujer era un remolino de un lado a otro, posiblemente la única que nunca perdió la energía durante la travesía. Y más aún, cuando en un par de oportunidades salto al mar… siguiendo al navío a un lado, como un delfín embelesado con una embarcación. La primera vez asusto a todos, las veces siguientes solo dieron por hecho que la mestiza necesitaba disfrutar del mar, y que ella podía mantenerse segura y ser rápida en el océano.
La vestimenta de María ese día dejaba al descubierto sus hombros y piernas, la mujer sin importar qué, siempre se veía hermosa; en su cintura llevaba el tanto afilado, sus botas tenían la punta reforzada, y en sus manos los guantes de cuero. Con una gran sonrisa hacia su hermano, una vista hacía el puesto del vigía dónde descansaba Hyakinthos y un guiño al gigante pelirrojo, la mujer se sentó en el borde de la baranda. El agua tan azul la invitaba a saltar de nuevo, a dejarse abrazar por sus raíces, y disfrutar de esos momentos de tranquilidad.
Con la brisa chocando con su níveo rostro, su cabello moviéndose al viento. La mujer era un remolino de un lado a otro, posiblemente la única que nunca perdió la energía durante la travesía. Y más aún, cuando en un par de oportunidades salto al mar… siguiendo al navío a un lado, como un delfín embelesado con una embarcación. La primera vez asusto a todos, las veces siguientes solo dieron por hecho que la mestiza necesitaba disfrutar del mar, y que ella podía mantenerse segura y ser rápida en el océano.
La vestimenta de María ese día dejaba al descubierto sus hombros y piernas, la mujer sin importar qué, siempre se veía hermosa; en su cintura llevaba el tanto afilado, sus botas tenían la punta reforzada, y en sus manos los guantes de cuero. Con una gran sonrisa hacia su hermano, una vista hacía el puesto del vigía dónde descansaba Hyakinthos y un guiño al gigante pelirrojo, la mujer se sentó en el borde de la baranda. El agua tan azul la invitaba a saltar de nuevo, a dejarse abrazar por sus raíces, y disfrutar de esos momentos de tranquilidad.
“¡TIERRA!”
La voz del medico alejo sus pensamientos sobre el chapuzón, la hizo saltar dentro del barco hasta acercarse a dónde el gigante maniobraba el barco. El sonido de una gaviota, y la alegría colectiva la contagiaron — ¡SI! — exclamo con júbilo, aunque ella no veía nada, solo confiaba ciegamente en las palabras del hombre de cabellos rosados — ¿Qué esperar en esta isla? Algodón de Azúcar, que este rodeada de agua ya la hace maravillosa (¿la habrá escuchado?). También quiero ir a comer… debemos encontrar un buen sitio dónde sirvan lo que nos gusta y tener una cena de bienvenida a tierra — coincidió con su hermano mientras lo escuchaba con atención — ¡La fotosíntesis nos mantendrá unidos a través del tiempo y el espacio, Hermano! — le indico dándole un fuerte abrazo de oso para luego ir más cerca del gigante, y escucharlo responderle a Hyakinthos, y mientras él hacía eso ella se agacho y con impulso salto 20 metros, hasta quedar en un brazo del gigante, para luego recorrer el resto del camino y sentarse en su hombro como una hada del agua — Woooow ¡Ha sido increíble, Thrym-sama! Eres el mejor navegante de todos los mares — lo elogio con sinceridad y su habitual sonrisa amable, mientras balanceaba sus piernas en el aire — Desde aquí me siento como Algodón de Azúcar allá en la cima. ¡Se ve todo! Mira todos esos árboles, parecen los bonsáis gigantes que rodeaban el Dojo de mi Maestro Bacalao… ¿Crees que de aquí los saca mi maestro? — le cuestiono con genuino interés, debería dendenmushear a Sol y Luna y preguntarles también.
Mientras tanto el atardecer se hacía presente, y al parecer una nueva aventura los esperaba… aunque primero deberían recuperar a sus compañeros en el olvido del reverse.
Mientras tanto el atardecer se hacía presente, y al parecer una nueva aventura los esperaba… aunque primero deberían recuperar a sus compañeros en el olvido del reverse.
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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