24-10-2023, 09:34 PM
(Última modificación: 24-10-2023, 09:38 PM por Kuraku Natta.)
Desde el momento en que comenzaron a navegar, Kuraku seguía obedientemente las instrucciones de su compañero sin objeciones. Así que cuando Gronn le indicó qué hacer para calcular la profundidad, no dudó ni un instante. El gyojin había ganado la confianza de Kuraku con facilidad, ya que parecía saber lo que estaba haciendo. Kuraku, que antes solo había navegado como pasajero, se encontraba en territorio desconocido al formar parte de una tripulación.
Siguiendo las directrices de Gronn y con la destreza en el timón de Sasha, llegaron a lo que parecía ser su primer destino en el Paraíso. Una vez atracado el barco, Gronn se dispuso a ofrecer un improvisado pero conmovedor homenaje a sus compañeros caídos. Mientras tanto, Kuraku ayudó en todo lo que pudo con los preparativos, aunque no estaba seguro de qué hacer exactamente.
Juntos, construyeron una balsa en el agua, colocando los cuerpos sobre ella, listos para rendirles el mejor tributo posible después de todo lo que habían vivido. A pesar de que Kuraku nunca había creído en la reencarnación ni en el más allá, esperaba sinceramente que, si existiera algo así, sus compañeros encontraran la paz que les había sido negada en su trágico final.
Gronn, Sasha, Garnet y Tobías se despidieron uno a uno de los fallecidos, incluso Garnet tocó una canción escrita especialmente para ese momento. Finalmente, fue el turno de Kuraku.
Una vez más, lo siento... - susurró el lunarian al acercarse a la balsa. Tomó una pluma de Nekah como habían hecho sus compañeros, para atarla más tarde a la empuñadura de su katana. Sus palabras se pronunciaron con un susurro apenas audible, ya que no quería que nadie lo oyera. - Los protegeré por vosotros, cueste lo que cueste, incluso dar mi vida a cambio si es necesario... (aunque eso signifique enfrentarme a la ira de Sasha) - Pensó para sí mismo tras expresar esas palabras.
Al terminar su despedida, se giró a mirar a sus compañeros. Como habían hablado antes de preparar todo esto, Kuraku iba a ser el último en despedirse, pues iba a ser el que terminase el funeral. Sus compañeros le devolvieron la mirada y lentamente asintieron al lunarian, indicándole así que podía empezar con la ceremonia.
Lamentándose aún por todo lo ocurrido, y sintiéndose apenado por lo que el funeral conllevaba, empujó la balsa lentamente en dirección al horizonte. Cuando estaba ya a unos metros adentrados en el océano, con el agua llegándole a la cintura, Kuraku puso una mano en las maderas y usó su poder para prender un pequeño fuego. El lunarian empujó la balsa hacia adelante, dejando que la propia marea se tragase poco a poco los cuerpos de los fallecidos junto con la ardiente balsa.
La llama cada vez se hacía mayor, dándoles así un final digno a las almas de los caídos. Mientras el fuego iba consumiendo lo que encontraba a su paso, Kuraku retrocedía poco a poco, con lágrimas en los ojos, hacia los que eran su nueva familia.
Siguiendo las directrices de Gronn y con la destreza en el timón de Sasha, llegaron a lo que parecía ser su primer destino en el Paraíso. Una vez atracado el barco, Gronn se dispuso a ofrecer un improvisado pero conmovedor homenaje a sus compañeros caídos. Mientras tanto, Kuraku ayudó en todo lo que pudo con los preparativos, aunque no estaba seguro de qué hacer exactamente.
Juntos, construyeron una balsa en el agua, colocando los cuerpos sobre ella, listos para rendirles el mejor tributo posible después de todo lo que habían vivido. A pesar de que Kuraku nunca había creído en la reencarnación ni en el más allá, esperaba sinceramente que, si existiera algo así, sus compañeros encontraran la paz que les había sido negada en su trágico final.
Gronn, Sasha, Garnet y Tobías se despidieron uno a uno de los fallecidos, incluso Garnet tocó una canción escrita especialmente para ese momento. Finalmente, fue el turno de Kuraku.
Una vez más, lo siento... - susurró el lunarian al acercarse a la balsa. Tomó una pluma de Nekah como habían hecho sus compañeros, para atarla más tarde a la empuñadura de su katana. Sus palabras se pronunciaron con un susurro apenas audible, ya que no quería que nadie lo oyera. - Los protegeré por vosotros, cueste lo que cueste, incluso dar mi vida a cambio si es necesario... (aunque eso signifique enfrentarme a la ira de Sasha) - Pensó para sí mismo tras expresar esas palabras.
Al terminar su despedida, se giró a mirar a sus compañeros. Como habían hablado antes de preparar todo esto, Kuraku iba a ser el último en despedirse, pues iba a ser el que terminase el funeral. Sus compañeros le devolvieron la mirada y lentamente asintieron al lunarian, indicándole así que podía empezar con la ceremonia.
Lamentándose aún por todo lo ocurrido, y sintiéndose apenado por lo que el funeral conllevaba, empujó la balsa lentamente en dirección al horizonte. Cuando estaba ya a unos metros adentrados en el océano, con el agua llegándole a la cintura, Kuraku puso una mano en las maderas y usó su poder para prender un pequeño fuego. El lunarian empujó la balsa hacia adelante, dejando que la propia marea se tragase poco a poco los cuerpos de los fallecidos junto con la ardiente balsa.
La llama cada vez se hacía mayor, dándoles así un final digno a las almas de los caídos. Mientras el fuego iba consumiendo lo que encontraba a su paso, Kuraku retrocedía poco a poco, con lágrimas en los ojos, hacia los que eran su nueva familia.
Aclaraciones
