03-12-2025, 08:29 PM
Las órdenes de Stroud sacaron a Moja de su ensimismamiento como si alguien hubiera tirado de él desde las profundidades de sus propios pensamientos. La voz firme del contramaestre resonó sobre la cubierta, clara y precisa, sin dejar espacio para dudas ni vacilaciones:
“¡Moja, reducimos trapo! Baja la vela mayor a un tercio y mantén tensión en la escota.”
El mink pantera reaccionó al instante, dejando atrás cualquier reflexión y centrando toda su atención en las maniobras necesarias. Sus manos se movieron con rapidez y destreza felina, acostumbradas ya a los ritmos exigentes del Grand Line. Soltó cabos, ajustó amarres y redujo el paño de la vela, sintiendo cómo el tirón del viento se suavizaba poco a poco mientras el Royal Quiver perdía velocidad. Stroud sabía bien lo que hacía: en Little Garden no existía puerto alguno, así que la única opción era fondear cerca de la costa, en una zona lo bastante tranquila para evitar que la corriente arrastrara el barco.
Krysser y Fyodor, quienes llevaban apenas unos días a bordo, se adaptaron sorprendentemente bien a las órdenes del contramaestre. Moja lo notó mientras trabajaban: para ser cazadores de recompensas, se desenvolvían con una soltura más que aceptable en cubierta, siguiendo las indicaciones sin cuestionarlas y demostrando que, aunque no fueran marinos de profesión, sabían escuchar y actuar con precisión.
Una vez el barco terminó de frenar su avance y las maniobras de Stroud dieron por finalizado el fondeo, Moja se permitió un breve respiro antes de prepararse para el desembarco. No se trataba de una isla común; Little Garden era conocida por ser un lugar salvaje, donde la naturaleza dominaba sin restricciones, así que cualquier precaución era poca. Fue directo a su equipo y se ajustó los guantes de combate con firmeza, asegurándose de que no cedieran ni un milímetro. Aquellos guantes formaban parte de él casi tanto como su propia piel, y en una isla tan impredecible, la pantera necesitaba sentirse preparada ante cualquier amenaza.
Cuando tuvo todo listo, activó el poder de su fruta del diablo. Observó la playa, que se extendía a unos treinta metros de distancia, iluminada tenuemente bajo la luz filtrada por la densa selva al fondo. Moja inspiró profundamente, concentrándose, y desplegó dos flechas paralelas de unos doce metros que se extendieron desde la borda del Royal Quiver. Luego, otras dos flechas idénticas surgieron a continuación, formando entre todas una pasarela firme y elegante, como un puente temporal hacia la orilla. Solo restaban seis metros hasta la arena, distancia que podrían cubrir sin problemas.
Moja observó su obra con una mezcla de satisfacción y responsabilidad. Era un paso simple, pero representaba el comienzo de una exploración que, sin duda, no estaría exenta de peligros.
-Todo preparado para desembarcar- anunció con voz firme, manteniendo la vista fija en la jungla que los aguardaba.
La playa los esperaba en silencio, como si la isla entera contuviera la respiración ante su llegada. Y Moja, listo para cualquier eventualidad, avanzó sin titubear hacia lo desconocido.
“¡Moja, reducimos trapo! Baja la vela mayor a un tercio y mantén tensión en la escota.”
El mink pantera reaccionó al instante, dejando atrás cualquier reflexión y centrando toda su atención en las maniobras necesarias. Sus manos se movieron con rapidez y destreza felina, acostumbradas ya a los ritmos exigentes del Grand Line. Soltó cabos, ajustó amarres y redujo el paño de la vela, sintiendo cómo el tirón del viento se suavizaba poco a poco mientras el Royal Quiver perdía velocidad. Stroud sabía bien lo que hacía: en Little Garden no existía puerto alguno, así que la única opción era fondear cerca de la costa, en una zona lo bastante tranquila para evitar que la corriente arrastrara el barco.
Krysser y Fyodor, quienes llevaban apenas unos días a bordo, se adaptaron sorprendentemente bien a las órdenes del contramaestre. Moja lo notó mientras trabajaban: para ser cazadores de recompensas, se desenvolvían con una soltura más que aceptable en cubierta, siguiendo las indicaciones sin cuestionarlas y demostrando que, aunque no fueran marinos de profesión, sabían escuchar y actuar con precisión.
Una vez el barco terminó de frenar su avance y las maniobras de Stroud dieron por finalizado el fondeo, Moja se permitió un breve respiro antes de prepararse para el desembarco. No se trataba de una isla común; Little Garden era conocida por ser un lugar salvaje, donde la naturaleza dominaba sin restricciones, así que cualquier precaución era poca. Fue directo a su equipo y se ajustó los guantes de combate con firmeza, asegurándose de que no cedieran ni un milímetro. Aquellos guantes formaban parte de él casi tanto como su propia piel, y en una isla tan impredecible, la pantera necesitaba sentirse preparada ante cualquier amenaza.
Cuando tuvo todo listo, activó el poder de su fruta del diablo. Observó la playa, que se extendía a unos treinta metros de distancia, iluminada tenuemente bajo la luz filtrada por la densa selva al fondo. Moja inspiró profundamente, concentrándose, y desplegó dos flechas paralelas de unos doce metros que se extendieron desde la borda del Royal Quiver. Luego, otras dos flechas idénticas surgieron a continuación, formando entre todas una pasarela firme y elegante, como un puente temporal hacia la orilla. Solo restaban seis metros hasta la arena, distancia que podrían cubrir sin problemas.
Moja observó su obra con una mezcla de satisfacción y responsabilidad. Era un paso simple, pero representaba el comienzo de una exploración que, sin duda, no estaría exenta de peligros.
-Todo preparado para desembarcar- anunció con voz firme, manteniendo la vista fija en la jungla que los aguardaba.
La playa los esperaba en silencio, como si la isla entera contuviera la respiración ante su llegada. Y Moja, listo para cualquier eventualidad, avanzó sin titubear hacia lo desconocido.
Resumen
*Pienso* -Hablo- Narro
![[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]](https://i.imgur.com/5IZMHzN.jpeg)
