04-12-2025, 11:21 AM
El movimiento en cubierta se aceleró tras las claras y concisas indicaciones del navegante de aquél navío que, bajo la luz del sol, desprendía una presencia imponente mientras se acercaba a las verdes costas de Little Garden.
-Vuelvo a los cielos. Alguien tiene que vigilar mientras hacéis todo el trabajo fyofyofyo. -Comuniqué a Krysser antes de extender en toda su longitud mis grandes y negras alas, dándome con ellas el impulso suficiente como para regresar de forma ágil y silencioso a mi improvisado nido de cadenas desde el cuál tenía una vista privilegiada de todo lo que nos rodeaba y de todo lo que pasaba en la cubierta del Royal Quiver.
Cada uno de nosotros tenía una función específica y la mía, siendo algo torpe en el movimiento de manos y flojo de fuerza pero con un dominio excelente de los cielos y una vista al alcance de pocos, estaba destinado a ser el vigía de aquel navío y advertir a los demás de los peligros que estaban por venir.
Mientras observaba la cubierta aprecié a Krysser desenvolverse cada vez mejor en aquél barco y no pude evitar notar un sentimiento de orgullo por la evolución que había visto en él desde que nos encontramos por primera vez en los bosques de la Isla Kárate hasta ese momento, a escasos minutos de desembarcar en la segunda isla de la corriente Rakusei.
- ¿Que nos tendrá deparado el destino en el interior de este inmenso bosque? -Pensé mientras el barco se detenía por completo ante las costas de Little Garden tras las maniobras dictadas por Stroud y ejecutadas a la perfección por el trio de minks felinos y el pelirrojo arquero marine, siendo Moja el que más me llamó la atención por la particularidad de sus poderes de akuma no mi.
-Yo sólo espero encontrar algún bicho gigante... Quiero ver si tienen la misma textura que los pequeñitos Fyofyofyo. -Contesté al cocinero Kibai tras haber hecho desaparecer las cadenas que formaban mi nido y aterrizar grácilmente de nuevo en cubierta y tras escuchar lo que decía sobre asar un ave gigante en aquella playa.
La jungla que teníamos frente a nosotros era inmensa y los desafíos que nos deparaban en su interior seguro que estaban a la altura de aquella inmensidad. Además, por si aquello fuese poco, tendríamos que estar pendientes de todos los piratas con los que habíamos luchado codo con codo en el incidente de los Cabos Gemelos y que, estando todos en la misma corriente, lo más seguro es que no tardarían mucho en llegar a aquella isla... si no es que estaban ya allí.
-Vuelvo a los cielos. Alguien tiene que vigilar mientras hacéis todo el trabajo fyofyofyo. -Comuniqué a Krysser antes de extender en toda su longitud mis grandes y negras alas, dándome con ellas el impulso suficiente como para regresar de forma ágil y silencioso a mi improvisado nido de cadenas desde el cuál tenía una vista privilegiada de todo lo que nos rodeaba y de todo lo que pasaba en la cubierta del Royal Quiver.
Cada uno de nosotros tenía una función específica y la mía, siendo algo torpe en el movimiento de manos y flojo de fuerza pero con un dominio excelente de los cielos y una vista al alcance de pocos, estaba destinado a ser el vigía de aquel navío y advertir a los demás de los peligros que estaban por venir.
Mientras observaba la cubierta aprecié a Krysser desenvolverse cada vez mejor en aquél barco y no pude evitar notar un sentimiento de orgullo por la evolución que había visto en él desde que nos encontramos por primera vez en los bosques de la Isla Kárate hasta ese momento, a escasos minutos de desembarcar en la segunda isla de la corriente Rakusei.
- ¿Que nos tendrá deparado el destino en el interior de este inmenso bosque? -Pensé mientras el barco se detenía por completo ante las costas de Little Garden tras las maniobras dictadas por Stroud y ejecutadas a la perfección por el trio de minks felinos y el pelirrojo arquero marine, siendo Moja el que más me llamó la atención por la particularidad de sus poderes de akuma no mi.
-Yo sólo espero encontrar algún bicho gigante... Quiero ver si tienen la misma textura que los pequeñitos Fyofyofyo. -Contesté al cocinero Kibai tras haber hecho desaparecer las cadenas que formaban mi nido y aterrizar grácilmente de nuevo en cubierta y tras escuchar lo que decía sobre asar un ave gigante en aquella playa.
La jungla que teníamos frente a nosotros era inmensa y los desafíos que nos deparaban en su interior seguro que estaban a la altura de aquella inmensidad. Además, por si aquello fuese poco, tendríamos que estar pendientes de todos los piratas con los que habíamos luchado codo con codo en el incidente de los Cabos Gemelos y que, estando todos en la misma corriente, lo más seguro es que no tardarían mucho en llegar a aquella isla... si no es que estaban ya allí.
Pienso - Hablo
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