04-12-2025, 04:30 PM
Siempre había algo más que aprender, y Krysser era un buen alumno, y más teniendo un buen maestro.
Observar a Stroud dar indicaciones a sus hombres era un espectáculo, como asistir a un concierto y poder presenciarlo desde el punto de vista del director. Cuidadosamente fue indicando el orden a seguir a sus hombres, adecuando a sus capacidades y cualidades cada demanda. Se conocían bien, la marina era un instrumento bien engrasado, y estaba en las manos de unos buenos artistas.
-Así da gusto... -Pensó para sus adentros el tigre, viendo de reojo a su compañero escaquearse del grueso del trabajo elevándose por los aires, mientras seguía el paso por la cubierta al contramaestre de cabellos rubios, tratando de entender cada decisión e, incluso, de anticiparlas. Aún no estaba al nivel, pero sabía que no tardaría en alcanzarlo si se esforzaba lo suficiente.
La isla, desde la distancia cada vez más reducida por el Royal Quiver, ya daba buena cuenta de su majestuoso tamaño. Aunque no tenía demasiada información al respecto, Fyodor ya elucubraba interesantes teorías sobre insectos de gran tamaño, que hacían volar la imaginación del tigre sobre el resto de la fauna local.
Como explorador, él mismo era bastante ducho en lo referente a los biomas, tanto de la flora como de la fauna, pero aún así, sentía que había sorpresas esperando a ser descubiertas en aquel rincón.
-Algun bicho gigante, ¿eh? -Murmuró Krysser, pues por inverosímil que pudiera parecer, a primera vista se daban las condiciones necesarias para que los animales hubieran experimentado un desmedido crecimiento. La abundancia de recursos, la alta oxigenación del aire, el entorno adverso que favoreciera la adaptación de los más fuertes y grandes ejemplares, todo indicaba que la deducción del Lunarian no iría mal encaminada.
Sin duda habría grandes presas en aquel lugar, sobretodo, si los piratas habían optado por aquella misma ruta tal y como parecía ser. No podía esperar a desembarcar, y según Moja, todo estaba listo para hacerlo. Pronto empezaría la caza.
Observar a Stroud dar indicaciones a sus hombres era un espectáculo, como asistir a un concierto y poder presenciarlo desde el punto de vista del director. Cuidadosamente fue indicando el orden a seguir a sus hombres, adecuando a sus capacidades y cualidades cada demanda. Se conocían bien, la marina era un instrumento bien engrasado, y estaba en las manos de unos buenos artistas.
-Así da gusto... -Pensó para sus adentros el tigre, viendo de reojo a su compañero escaquearse del grueso del trabajo elevándose por los aires, mientras seguía el paso por la cubierta al contramaestre de cabellos rubios, tratando de entender cada decisión e, incluso, de anticiparlas. Aún no estaba al nivel, pero sabía que no tardaría en alcanzarlo si se esforzaba lo suficiente.
La isla, desde la distancia cada vez más reducida por el Royal Quiver, ya daba buena cuenta de su majestuoso tamaño. Aunque no tenía demasiada información al respecto, Fyodor ya elucubraba interesantes teorías sobre insectos de gran tamaño, que hacían volar la imaginación del tigre sobre el resto de la fauna local.
Como explorador, él mismo era bastante ducho en lo referente a los biomas, tanto de la flora como de la fauna, pero aún así, sentía que había sorpresas esperando a ser descubiertas en aquel rincón.
-Algun bicho gigante, ¿eh? -Murmuró Krysser, pues por inverosímil que pudiera parecer, a primera vista se daban las condiciones necesarias para que los animales hubieran experimentado un desmedido crecimiento. La abundancia de recursos, la alta oxigenación del aire, el entorno adverso que favoreciera la adaptación de los más fuertes y grandes ejemplares, todo indicaba que la deducción del Lunarian no iría mal encaminada.
Sin duda habría grandes presas en aquel lugar, sobretodo, si los piratas habían optado por aquella misma ruta tal y como parecía ser. No podía esperar a desembarcar, y según Moja, todo estaba listo para hacerlo. Pronto empezaría la caza.
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