05-12-2025, 02:04 PM
Las cosas marchaban bien para la joven investigadora mink. Se acercamiento para susurrarle sus secretos al investigador le hizo sacudirse con un escalofrío eléctrico que recorrió todo su cuerpo. Nunca en su vida se había visto en esas. No sabía si quería repetir o si quería esconderse para siempre en una caja y no salir jamás. Sin embargo, no era el momento de regodearse en los encantos de una seductora delincuente. Ante la información de cómo había sido el asalto en la joyería, porque otro nombre más sutil no le pegaba demasiado, el agente en prácticas frunció el ceño con gesto pensativo. Se había olvidado por unos instantes de los encantos de la revolucionaria y su cabeza trabajaba a toda velocidad componiendo las piezas del puzzle. —¿Cortes en la ventana y en la puerta? Pero si el informe de la marina decía que eran ventanas reforzadas y una puerta de seguridad que nadie entiende cómo puede abrir el chico del a tienda con lo que pesa... —No hay muchas personas, ni en los Blues ni en el Grand Line, que puedan jactarse de poder cortar elementos de seguridad con tanta facilidad. —¿Dos bandas compitiendo? Puede ser... pero quizás haya una explicación más simple-gachett. —La mirada del investigador descansó sobre Berry, que estaba apoyada en una pared del callejón y meditaba sobre los acontecimientos. Aunque la mirase fijamente, en realidad el agente estaba meditando profundamente. Tenía la mirada perdida mientras llegaba a conclusiones que tenían un elevado porcentaje de ser ciertas, pero que no le gustaban nada.
—Ha habido reportes de una banda criminal muy particular que ha estado actuando en islas de esta corriente de forma esporádica-gachett... —Empezó el investigador. Se cruzó de brazos incómodo ante la información que estaba a punto de revelar. No es que fuera una información ultra secreta, pero decirla en voz alta evidenciaba el tamaño del problema que tenía delante. —Entre las ciudades que han sufrido las consecuencias de su presencia puede encontrarse Arabasta, lo cual podría explicar por qué han escogido esa isla, aunque puede ser mera casualidad. No obstante... —Ese no era el detalle importante. En la librería no había casi evidencias de nada, lo cual quería decir que la persona que la allanó era muy diestra en el uso de ganzúas y en el arte del robo, pero la que asaltó la joyería no lo era en absoluto. Era un matón. —Se nos ha hecho saber que para esa banda criminal trabaja un sujeto extremadamente peligroso-gachett. Un antiguo cazarrecompensas que vio mayor beneficio en actuar para bandas criminales que en la búsqueda de delincuentes para capturar. Se lo conoce por ser uno de los espadachines más fieros de la corriente Rakusei-gachett. —Las piezas parecían encajar. Un espadachín y un ladrón misterioso, ambos trabajando al mismo tiempo para conseguir reliquias de gran valor. ¿Pertenecían ambos a la misma banda? Tal vez fuera así. —Si verdaderamente nos enfrentamos a esa banda criminal vamos a pasarlo muy mal-gachett... Así no hay quien apruebe un examen. —Una vez expuesta la posible situación en la que se encontraban, sólo quedaba decidir qué hacer. El agente lo tenía muy claro.
—Escucha, yo voy a seguir adelante con esto. De ello depende mi trabajo. Actualmente soy un agente en prácticas, es decir, no tengo mi licencia, pero mis supervisores me han dado permiso para actuar con todas las herramientas necesarias para resolver este entuerto. Mi nombre en clave es Artie Lugio-gachett. Si me ayudas puedo intentar que pases algo más desapercibida en Water Seven. Con una recompensa como esa es cuestión de tiempo que alguien se fije en ti-gachett. —Aguardó la respuesta de la mink en silencio. Si accedía a ayudarle incluso tras conocer el peligro que se avecinaba contaría con una gran ventaja.
—Ha habido reportes de una banda criminal muy particular que ha estado actuando en islas de esta corriente de forma esporádica-gachett... —Empezó el investigador. Se cruzó de brazos incómodo ante la información que estaba a punto de revelar. No es que fuera una información ultra secreta, pero decirla en voz alta evidenciaba el tamaño del problema que tenía delante. —Entre las ciudades que han sufrido las consecuencias de su presencia puede encontrarse Arabasta, lo cual podría explicar por qué han escogido esa isla, aunque puede ser mera casualidad. No obstante... —Ese no era el detalle importante. En la librería no había casi evidencias de nada, lo cual quería decir que la persona que la allanó era muy diestra en el uso de ganzúas y en el arte del robo, pero la que asaltó la joyería no lo era en absoluto. Era un matón. —Se nos ha hecho saber que para esa banda criminal trabaja un sujeto extremadamente peligroso-gachett. Un antiguo cazarrecompensas que vio mayor beneficio en actuar para bandas criminales que en la búsqueda de delincuentes para capturar. Se lo conoce por ser uno de los espadachines más fieros de la corriente Rakusei-gachett. —Las piezas parecían encajar. Un espadachín y un ladrón misterioso, ambos trabajando al mismo tiempo para conseguir reliquias de gran valor. ¿Pertenecían ambos a la misma banda? Tal vez fuera así. —Si verdaderamente nos enfrentamos a esa banda criminal vamos a pasarlo muy mal-gachett... Así no hay quien apruebe un examen. —Una vez expuesta la posible situación en la que se encontraban, sólo quedaba decidir qué hacer. El agente lo tenía muy claro.
—Escucha, yo voy a seguir adelante con esto. De ello depende mi trabajo. Actualmente soy un agente en prácticas, es decir, no tengo mi licencia, pero mis supervisores me han dado permiso para actuar con todas las herramientas necesarias para resolver este entuerto. Mi nombre en clave es Artie Lugio-gachett. Si me ayudas puedo intentar que pases algo más desapercibida en Water Seven. Con una recompensa como esa es cuestión de tiempo que alguien se fije en ti-gachett. —Aguardó la respuesta de la mink en silencio. Si accedía a ayudarle incluso tras conocer el peligro que se avecinaba contaría con una gran ventaja.
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