Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang]
#5
El murmullo del río revelaba la fuerza con la que descendía desde lo profundo de la selva; una fuerza cristalina que arrastraba pequeñas piedras que, con el tiempo, terminarían por volverse completamente redondas. En la orilla, raíces delgadas —casi como cabellos vegetales— se extendían hacia el agua, tímidas pero persistentes para beber de aquella helada agua.

Y allí, adentrándose apenas, estaba Zhang: el viejo burro al que Bai había seguido en silencio durante todo el camino. El mismo que había hablado con el anciano y que los había devuelto al sendero correcto. Aquel por quien, sin comprender aún del todo por qué, sentía un respeto profundo.

Y es que, a decir verdad, había algo revelador en aquella toma de contacto entre el burro y el hombre: una serenidad respetuosa, propia de quienes han aprendido —a fuerza de años y de caminos— a honrar al otro. Y, aunque Bai no lo había razonado conscientemente, sí que lo había percibido con una claridad instintiva y casi física.

Sin embargo, pese a esa creciente admiración, había otro sentimiento igual de intenso: la culpa por haberlo guiado mal. Por suerte para ella, cada caricia de la humedad del aire sobre sus alas apaciguaba esa punzada.

—Sér Zhang —lo llamó mientras se acercaba al borde del río, justo donde la tierra húmeda cedía bajo sus pies.

Él, mientras tanto, llenaba una taza con agua clara.

—Tenga cuidado —añadió sin añadir ningú tipo de gesto. Pues la advertencia brotó de su corazón al imaginar que la corriente podía vencerlo en un descuido y él, portador de fruta, perderse bajo el agua.

Pero el burro, tranquilo como siempre, ya había terminado. Le ofreció la taza, y Bai, que no necesitaba palabras para agradecerle el gesto, bebió un sorbo y luego alzó la mirada hacia él para pronunciar un silencioso gracias.

Después, le devolvió la taza y, imitando su ejemplo, se descolgó el zurrón. Sacó una pequeña petaca y la llenó.

Ahora sí, estaba lista.
No como antes que, su premura y edad, le habían incitado a seguir el camino sin provisiones adecuadas.
Ahora sólo tenía que hacerle saber que ya podían marchsr.

Lentamente, levantó una mano y la posó sobre el pecho de Zhang: un gesto firme y breve que significaba <>. Luego, señaló hacia la hondura de la selva.

Sus alas se plegaron contra la espalda. Respiró hondo… y sonrió con confianza, ofreciéndole la mano —a pesar de la diferencia de altura— con la intención de ayudarlo a salir del agua.

Una vez fuera, Bai guardó la petaca en el zurrón, avanzó unos pasos, miró hacia atrás para asegurarse de que Zhang la seguía y echó a andar siguiendo el curso del río, de modo que esta vez no pudieran perderse.

Y así caminaron varios minutos, bajo un sol que se filtraba entre las nubes altas y una humedad que se adhería al cuerpo como un velo. Finalmente, dejaron atrás el murmullo del agua. Frente a ellos se abría un sendero: la tierra rojiza formaba una línea estrecha que serpenteaba entre la vegetación, como si alguien hubiera intentado trazar un camino y la selva, caprichosa, lo hubiese reclamado casi por completo.

—Vamos, Bai —se dijo a sí misma, afirmando su primer paso dentro de la espesura.

Entonces, el aire cambió. Se volvió más denso, más húmedo, saturado de aromas que no pertenecían al pueblo ni a la ribera: el olor profundo de la madera vieja, de hojas trituradas bajo las zarpas de animales invisibles, de flores que aún no se abrían pero ya anunciaban su perfume.

—Sér Zhang —susurró, apartando unas ramas para abrirle paso, haciéndose a un lado y permitiendo que sus alas rozaran apenas las ramas más bajas, sin que aquello la incomodara.
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Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang] - por Bai Mudan - 07-11-2025, 07:09 PM
RE: Flora: Croton [Pasado/Priv. Zhang] - por Bai Mudan - 06-12-2025, 01:26 AM

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