06-12-2025, 01:46 AM
Bajé ligeramente la guardia y con ello mi lanza: Era un… menor, genial, ahora tendría que cuidar mi vocabulario. Parecía molesto, casi ofendido por mi reacción, y eso me hizo alzar una ceja. ¿De verdad creía que podía contra una bestia salvaje? Qué tierno.
Aun así, había algo en su expresión, en la forma en la que me examinaba con esa mezcla de ¿curiosidad? deteniéndose incluso en mi vestimenta como si intentara descifrar algo importante a partir de ella. Su seriedad no flaqueaba ni un segundo. Se lo tomaba en serio, quizá demasiado, como si todo este intercambio fuera una prueba que debía superar o un terreno donde tenía que demostrar algo.
Y ahí estaba yo, parado frente a él, intentando decidir si debía reírme para quitarle gravedad al asunto, tranquilizarlo para que no se sintiera atacado o simplemente seguirle la corriente y ver hasta dónde llegaba. Todo mientras contenía el impulso de soltar un comentario de esos que me salían solos, uno que claramente no sería apropiado para alguien que acababa de conocer, muy grosero… pfft.
Me recordaba mi juventud… esa etapa donde la paciencia era un lujo y la lógica se iba por la ventana. Cuando un adulto me preguntaba una estupidez, no dudaba en soltarle una patada sin pensarlo dos veces, convencido de que era la manera más eficiente de dejar las cosas claras. Y justo ahora, parado frente a este chico que me miraba con tanta determinación, no quería convertirme en ese adulto preguntando tonterías, ni provocar una reacción similar. Prefería elegir bien mis palabras antes de meter la pata y que la situación se volviera aún más incómoda.
Me acomodé el cabello mientras hablaba e imité su sonrisa con otra, asintiendo. — Era una bestia, niño, gana el más astuto ¿me entiendes? ¿lo tenías todo bajo control? Si, obvio, por eso estabas escondido. — Rodé los ojos sin borrar lo sonrisa de mi rostro, mirándolo con atención: Parecía perdido, pero yo también lo estaba, lo cual no era bueno y su pregunta finalmente lo confirmó, ocasionando que soltara un suspiro mientras me reincorporaba. —No conozco el lugar. — Respondí con algo de desconfianza mientras comenzaba a caminar, pasando de su lado. — Estoy buscando una planta… Si me vas a ayudar a encontrarla puedes seguirme. — Lo miré de reojo volviendo a acomodarme el cabello, regresando la neutralidad a mi rostro.
Aun así, había algo en su expresión, en la forma en la que me examinaba con esa mezcla de ¿curiosidad? deteniéndose incluso en mi vestimenta como si intentara descifrar algo importante a partir de ella. Su seriedad no flaqueaba ni un segundo. Se lo tomaba en serio, quizá demasiado, como si todo este intercambio fuera una prueba que debía superar o un terreno donde tenía que demostrar algo.
Y ahí estaba yo, parado frente a él, intentando decidir si debía reírme para quitarle gravedad al asunto, tranquilizarlo para que no se sintiera atacado o simplemente seguirle la corriente y ver hasta dónde llegaba. Todo mientras contenía el impulso de soltar un comentario de esos que me salían solos, uno que claramente no sería apropiado para alguien que acababa de conocer, muy grosero… pfft.
Me recordaba mi juventud… esa etapa donde la paciencia era un lujo y la lógica se iba por la ventana. Cuando un adulto me preguntaba una estupidez, no dudaba en soltarle una patada sin pensarlo dos veces, convencido de que era la manera más eficiente de dejar las cosas claras. Y justo ahora, parado frente a este chico que me miraba con tanta determinación, no quería convertirme en ese adulto preguntando tonterías, ni provocar una reacción similar. Prefería elegir bien mis palabras antes de meter la pata y que la situación se volviera aún más incómoda.
Me acomodé el cabello mientras hablaba e imité su sonrisa con otra, asintiendo. — Era una bestia, niño, gana el más astuto ¿me entiendes? ¿lo tenías todo bajo control? Si, obvio, por eso estabas escondido. — Rodé los ojos sin borrar lo sonrisa de mi rostro, mirándolo con atención: Parecía perdido, pero yo también lo estaba, lo cual no era bueno y su pregunta finalmente lo confirmó, ocasionando que soltara un suspiro mientras me reincorporaba. —No conozco el lugar. — Respondí con algo de desconfianza mientras comenzaba a caminar, pasando de su lado. — Estoy buscando una planta… Si me vas a ayudar a encontrarla puedes seguirme. — Lo miré de reojo volviendo a acomodarme el cabello, regresando la neutralidad a mi rostro.

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