25-10-2023, 01:25 PM
Yojimbo apareció con un montón de artilugios raros para la celebración, entre ellos, unos gorritos muy graciosos. Me puse uno por encima de la gorra, como si esta por costumbre formara parte de mi cabeza, dejando a los lados dos leves bultitos sobresaliendo por la presión de mis antenas. Me dejó también un instrumento que no había visto en mi vida, pidiéndome que tocara algo. –¿Y cómo se supone que tengo que…? – antes de que pudiera terminar la frase, el capitán carraspeó preparándose para dar su discurso. Me encogí de hombros y empecé a darle vueltas a la manivela mientras tocaba una especie de botones, emitiendo un sonido que solo algunos podrían calificar como música. A mí no me parecía demasiado desagradable, pero tampoco era un sonido que querrías oír el día de tu boda. El capitán brindó por la unión de nuestra banda y por el nuevo barco, el Tango de la Sultana, que habría que proteger y cuidar a partir de ahora. Yo bebí de mi jarra y así se selló el brindis. Lo que menos me entusiasmaba era la parte de los feroces enemigos, pero ya me preocuparía de eso más tarde.
En mi pueblo también hacíamos celebraciones por cualquier motivo que se presentara, sin embargo, a pesar de que éramos muchos, yo siempre me había sentido sola. En ese entonces no me importaba demasiado; ya me había acostumbrado a pasar mis días con la única compañía de mis animales. Pero después de haber conocido a estas personas, descubrí que prefería estar con ellas a estar sola.
Éramos solo un grupo de gente que por algún motivo habíamos decidido hacer un viaje juntos. Ya conocía la historia de Aspros porque que veníamos del mismo sitio, y Yojimbo parecía una persona sencilla de entender, pero Triana seguía tan distante como siempre. Estaba sentada a su lado y, mientras Yojimbo flotaba como un alma en pena por todo el barco, me dediqué a contarle a ella una de mis historias. -Bueno… Como te iba diciendo, la vaca Betty vino después de la vaca Peggy, que desapareció una noche sin dejar rastro, pero no antes de que la vaca Genny muriera por una enfermedad rarísima que afectó a muchas de las vacas del pueblo. Que, por cierto, nada tiene que ver con la enfermedad de la vaca Melly. Y luego es cuando nació la vaca Tessy, ¿entiendes? Es importante que lo entiendas. Todo esto me serviría de introducción para contarle la leyenda sobre la vaca marina legendaria que llamaba a todas las vacas al mar, pero no quería precipitarme.
Un poco más tarde, Yojimbo nos anunciaría tierra a la vista. No me había acostumbrado a verle en su modo fantasmal y me aterraba la idea de encontrar su cara en una de las paredes espiándonos, aunque eso era algo que más bien se me ocurriría hacer a mí. No pude terminar de contarle la historia a Triana, pero ya habría tiempo para eso. Me levanté con entusiasmo del sitio y me dirigí a la barandilla del barco para ver tierra yo también.
