06-12-2025, 07:23 PM
Ciertamente Akira era ahora quien tendría que sacarme del agua en caso de apuro pero ¿Sería eso posible? —¿Serías capaz de cargarme en el agua? Mira que peso media tonelada jajaja— Por mi parte me tocaría estar alerta para no darle problemas a mis compañeros, un gyojin salvado de hundirse sería algo vergonzoso... De camino al puerto y mientras pensaba en lo que habíamos hablado antes, encontré la respuesta correcta —Pescado podrido, la fruta sabía a pescado podrido si— Dije mientras un escalofrío recorría mi espalda.
Llegando ya al puerto, nos acercamos al grupo de personas, si había algún problema nosotros dos nos haríamos cargo, sean terroristas, piratas o una simple disputa vecinal. Una vez pasamos entre la multitud nos encontramos con unas cintas de seguridad que pudimos atravesar enseñando nuestras identificaciones, pero el ambiente no era el de un problema que ya tuviese solución, por como estaba asegurada la zona estaba claro que habían habido bajas, pero curiosamente no parecía haber signos de violencia en la zona. En la zona interna de seguridad se encontraba el venerable anciano del otro día, hablando con uno de nuestros compañeros y tras el saludo de Akira le saludé con una cordial reverencia —Buenos días señor ¿Está usted al corriente de lo que ha pasado aquí?— Antes de decir nada nos miró a ambos a los ojos, su mirada, que de costumbre reflejaba seriedad, hoy era muy distinta, tampoco era de tristeza, lo correcto sería decir que nos miraba con lástima, como si supiese que estaba a punto de apuñalar nuestros corazones, y así fue —Vuestro compañero el gigante... Fue a intentar ayudar a unos pescadores cuando su barco se estaba hundiendo y murió ahogado... Era un buen tipo, lo siento mucho— Por un instante me quedé helado, incrédulo ante las palabras del señor ¿Develio había muerto? Eso era imposible, si ayer estábamos cenando hablando sobre como mejorar nuestros entrenos, si él iba a ser quien encontrase la cura de todas las enfermedades que aún no la tenían...
Hice un esfuerzo titánico por no derrumbarme en el sitio a llorar, no ahí, un marine debe ser una imagen fuerte y heroica de cara al pueblo, las lágrimas tendrían que esperar a llegar al cuartel —Gracias por la información señor, disculpe las molestias— Mis palabras reflejaban firmeza pero mis ojos no, el señor lo vio claramente y luego de asentir con la mirada y darle unas palmas a Akira en el hombro, se retiró.
Después de esto nuestro compañero se dirigió a nosotros —Juan... Akira... Lo siento mucho, sé que erais muy cercanos a Develio, el equipo médico esta terminando la recuperación del cuerpo. El funeral será mañana a las 12:00—Tras esto ambos nos retiramos de la escena y nos acercamos a la playa, donde empezamos a deambular sin más, sin darnos cuenta el clima se había nublado, y una brisa, que no era muy fría empezaba a soplar cada vez con más fuerza —No puedo creerlo, tiene que tratarse de un error— Le dije a Akira, intentando negar lo sucedido —Creo que deberíamos regresar al cuartel— En este punto y ya fuera de la vista del pueblo, me puse a llorar de forma desconsolada. Develio no era un amigo de toda la vida, pero su marcha me hirió profundamente.
Llegando ya al puerto, nos acercamos al grupo de personas, si había algún problema nosotros dos nos haríamos cargo, sean terroristas, piratas o una simple disputa vecinal. Una vez pasamos entre la multitud nos encontramos con unas cintas de seguridad que pudimos atravesar enseñando nuestras identificaciones, pero el ambiente no era el de un problema que ya tuviese solución, por como estaba asegurada la zona estaba claro que habían habido bajas, pero curiosamente no parecía haber signos de violencia en la zona. En la zona interna de seguridad se encontraba el venerable anciano del otro día, hablando con uno de nuestros compañeros y tras el saludo de Akira le saludé con una cordial reverencia —Buenos días señor ¿Está usted al corriente de lo que ha pasado aquí?— Antes de decir nada nos miró a ambos a los ojos, su mirada, que de costumbre reflejaba seriedad, hoy era muy distinta, tampoco era de tristeza, lo correcto sería decir que nos miraba con lástima, como si supiese que estaba a punto de apuñalar nuestros corazones, y así fue —Vuestro compañero el gigante... Fue a intentar ayudar a unos pescadores cuando su barco se estaba hundiendo y murió ahogado... Era un buen tipo, lo siento mucho— Por un instante me quedé helado, incrédulo ante las palabras del señor ¿Develio había muerto? Eso era imposible, si ayer estábamos cenando hablando sobre como mejorar nuestros entrenos, si él iba a ser quien encontrase la cura de todas las enfermedades que aún no la tenían...
Hice un esfuerzo titánico por no derrumbarme en el sitio a llorar, no ahí, un marine debe ser una imagen fuerte y heroica de cara al pueblo, las lágrimas tendrían que esperar a llegar al cuartel —Gracias por la información señor, disculpe las molestias— Mis palabras reflejaban firmeza pero mis ojos no, el señor lo vio claramente y luego de asentir con la mirada y darle unas palmas a Akira en el hombro, se retiró.
Después de esto nuestro compañero se dirigió a nosotros —Juan... Akira... Lo siento mucho, sé que erais muy cercanos a Develio, el equipo médico esta terminando la recuperación del cuerpo. El funeral será mañana a las 12:00—Tras esto ambos nos retiramos de la escena y nos acercamos a la playa, donde empezamos a deambular sin más, sin darnos cuenta el clima se había nublado, y una brisa, que no era muy fría empezaba a soplar cada vez con más fuerza —No puedo creerlo, tiene que tratarse de un error— Le dije a Akira, intentando negar lo sucedido —Creo que deberíamos regresar al cuartel— En este punto y ya fuera de la vista del pueblo, me puse a llorar de forma desconsolada. Develio no era un amigo de toda la vida, pero su marcha me hirió profundamente.

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