07-12-2025, 02:57 AM
La veo que no puede ponerse de pié correctamente y no puedo evitar dudar en ir hacia ella y ayudarla y tomarla del brazo. Su cuerpo delgado, casi que salgo para agarrarla pero solo fue un agarre de menos para complementar su equilibrio. Nada demasiado relevante. —Cuidado con cómo andas. No deberías caminar si no has. Tampoco te has presentado conmigo. — Claro, que me puso un poco nervioso que ignorara y mi cara se frunció un poco generando una notoria desconfianza.
—A ver. Me encantaría ayudarte pero, no se ni como te llamas, pensé que preferirías comer algo antes de siquiera salir de aquí. No nos podremos ir mientras la lluvía statham recia, no quieras rushear nada. Lo mejor sería que fueramos al pueblo y que te recuperes antes.— Con mucho sentido común y contundencia confronté su actitud. No cambiaba mis energías de ayudarla, ni mucho menos mi deseo por ser de utilidad.
Arrojé las semillas hacia afuera y y abrí la puerta enseñando que la lluvia no nos dejaría salir fácilmente. —Sí esperamos que escampe pueda llevarte más rápido que de cualquier manera que fueras a caminar. — Le miré y me siguió dando mucha tristeza verla pedirme que me acerque. Al mismo tiempo ignorando el hecho de que ella busca llamarlo de una manera que él no le ha dicho.
Por nuestras diferencias de alturas le acerqué a mi y quedó mas abajo que la altura de mi pecho. Se siente helada, imagino que es por el frío y que está con muy pocas ropas. Le acaricié el hombre de manera que pudiera calentar un poco su cuerpo, que de seguro debe estar difícil de mantener el cuerpo por el clima.
—Calma un poco. Te puedo ayudar si me cuentas un poco quien eres. No me iré hasta dejarte en un lugar seguro. Y lo de tu colgante lo resolveremos después o ya veremos. —
Lo curioso es que de la puerta de la oscuridad muy a lo lejos se comenzaron a ver puntos iluminantes. Podrían ser luciérnagas que buscan ocultarse o el brillo natural de algún animal de fango. Aunque era curiosamente alta y muy borrosa para ser vista por cualquiera.
—A ver. Me encantaría ayudarte pero, no se ni como te llamas, pensé que preferirías comer algo antes de siquiera salir de aquí. No nos podremos ir mientras la lluvía statham recia, no quieras rushear nada. Lo mejor sería que fueramos al pueblo y que te recuperes antes.— Con mucho sentido común y contundencia confronté su actitud. No cambiaba mis energías de ayudarla, ni mucho menos mi deseo por ser de utilidad.
Arrojé las semillas hacia afuera y y abrí la puerta enseñando que la lluvia no nos dejaría salir fácilmente. —Sí esperamos que escampe pueda llevarte más rápido que de cualquier manera que fueras a caminar. — Le miré y me siguió dando mucha tristeza verla pedirme que me acerque. Al mismo tiempo ignorando el hecho de que ella busca llamarlo de una manera que él no le ha dicho.
Por nuestras diferencias de alturas le acerqué a mi y quedó mas abajo que la altura de mi pecho. Se siente helada, imagino que es por el frío y que está con muy pocas ropas. Le acaricié el hombre de manera que pudiera calentar un poco su cuerpo, que de seguro debe estar difícil de mantener el cuerpo por el clima.
—Calma un poco. Te puedo ayudar si me cuentas un poco quien eres. No me iré hasta dejarte en un lugar seguro. Y lo de tu colgante lo resolveremos después o ya veremos. —
Lo curioso es que de la puerta de la oscuridad muy a lo lejos se comenzaron a ver puntos iluminantes. Podrían ser luciérnagas que buscan ocultarse o el brillo natural de algún animal de fango. Aunque era curiosamente alta y muy borrosa para ser vista por cualquiera.
