[Pr Relativo - Entrenamiento] El Filo Helado De Una Espada
#5
El instante en que mis pies tocaron la superficie irregular de la roca a la que salte, mi mente se enfocó con la precisión de un arpón atravesando el agua. El haki de observación se expandió desde mi centro en una onda invisible que abarcó 25 metros en todas direcciones, como un pulso que cartografiaba el campo de batalla en mi consciencia. La presencia de Viktor se iluminó en mi percepción, un aura que ardía con tonos azules y celestes que se desvanecían hacia el blanco destellaba con poder, moviéndose a velocidad sorprendente hacia la roca más cercana a él, donde había dejado su libro. No podía verlo directamente desde mi posición elevada a 3 metros del suelo, pero su presencia era inconfundible. Simultáneamente, el haki de armamento fluyó por mi brazo derecho como tinta negra extendiéndose bajo la piel, concentrándose en mi puño hasta que los nudillos brillaron con ese tono oscuro metálico característico. Un frío antinatural comenzó a emanar desde la dirección de la roca detrás de la que se había respaldado Viktor, acompañado por una niebla densa que se adhería al aire como si el invierno mismo hubiera decidido manifestarse en este rincón calcinado de Mystoria. El contraste era brutal, 28 grados de calor seco enfrentándose a una helada que no tenía explicación natural.
 
“¡Venga comod…” – la voz de Viktor llegó desde detrás de la roca, clara y con un tono casi juguetón. Una invitación que estaba esperando, flexioné las piernas y salté horizontalmente desde la cima de la roca en la que me hallaba, propulsándome con toda la fuerza que mis músculos de gyojin podían generar. El viento del oeste golpeó mi rostro mientras cruzaba los 21 metros que me separaban de la roca en una trayectoria diagonal y letal. Mi capa blanca ondeaba violentamente detrás de mí como las alas de una gaviota en picada. El sol brillaba directamente sobre mi espalda, proyectando mi sombra adelante como una flecha oscura apuntando directamente a mi objetivo. Un segundo. El mundo se reducía a puntos de información crítica, la presencia de Viktor a 1 metro detrás de la roca a la cual estaba a punto de impactar con mi puño, el hielo formándose alrededor de su posición, la distancia cerrándose a una velocidad que convertía el paisaje en un borrón de cenizas y piedra negra. Mi expresión se había vuelto seria, concentrada, esto ya no era una conversación cortés entre aliados, esto era combate real. Las gaviotas arriba habían dejado de graznar, o quizás simplemente no podía oírlas sobre el silbido del viento cortando contra mis oídos. Otro segundo, dos en total. Mi puño derecho se adelantó, el haki de armamento pulsando con energía contenida. La roca frente a mi llenaba completamente mi campo de visión, 3 metros de diámetro de piedra volcánica negra que había sobrevivido al fuego del dragón pero que ahora enfrentaría algo diferente. Apunté al centro exacto de la masa de roca, en línea recta hacia donde mi haki me decía que Viktor permanecía agazapado detrás.
 
El impacto fue devastador para la roca. Mi puño conectó contra la superficie de la roca con un sonido que resonó por toda la playa como un trueno seco. La piedra volcánica, endurecida por incontables erupciones del volcán y templada por el fuego dracónico, no tuvo oportunidad contra el haki de armamento concentrado en mis nudillos. Grietas se propagaron instantáneamente desde el punto de impacto, fisuras anchas que dividieron la roca en fragmentos irregulares. Con un claro CRACK toda la estructura de 3 metros cedió bajo la fuerza del golpe. La roca explotó hacia atrás en una lluvia de fragmentos negros de todos los tamaños, desde polvo fino hasta pedazos del tamaño de un puño que salieron disparados en dirección a Viktor. Pero más peligrosa que los escombros era la onda de choque que viajó a través de los restos desintegrados, una onda invisible de fuerza concentrada que continuó su trayectoria recta hacia donde el Shichibukai se había refugiado, capaz de hacerle un daño considerable si lo alcanzaba de lleno. Aterricé sobre los restos fragmentados de lo que momentos antes había sido la roca, mis pies descalzos sintiendo un frio intenso emanar sobre la zona. Polvo volcánico se elevaba en una nube gris alrededor de mi posición, mezclándose extrañamente con la niebla helada que Viktor había generado. Mis músculos se tensaron sintiendo la emoción del combate recorrer todo mi cuerpo, listos para salir disparado como un rayo. Mi haki de observación seguía activo a 25 metros, monitoreando la presencia del espadachín de pelo blanco a través del caos de polvo y hielo. Mi expresión permanecía seria, concentrada. El entrenamiento había comenzado de verdad.
 

 
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RE: [Pr Relativo - Entrenamiento] El Filo Helado De Una Espada - por Fuguwu - 08-12-2025, 05:02 PM

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