26-10-2023, 01:57 AM
"Sephiroth tiro la katana que le entregaba Joe al suelo. -¿Crees que con esas palabras ya puedes hacer como que nada ha pasado? ¿Qué no pudiste hacer nada? ¡MÍRAME CUANDO TE HABLO! Le recriminó a Joe encolerizado mientras este se disponía a evacuar a los civiles. -No creas que esta conversación va a quedar así Joe."
Ya era de noche, Karglass, Joe y Sephiroth estaban reunidos alrededor de una hoguera, la cual habían encendido delante de las tumbas de Minato y Taka, el cazarrecompensas, a quien se habían encontrado al subir al barco que les llevaría a los cabos gemelos. Los tres compañeros estaban en silencio, lo único que lo rompía era el crepitar del fuego y algún animal salvaje que rondaba por los alrededores. Acompañados del manto de la noche, el cielo estrellado iluminaba las tierras áridas de la isla.
Joe había preparado bocadillos para cenar, pero Sephiroth no había probado bocado, se encontraba limpiando y afilando la espada que fue la verduga de su amigo. Era una buena espada y como espadachín no podía permitir que cayese en manos de alguien como aquel que se encargó de apagar la llama de Minato. Mientras seguía tratando la hoja de la espada, no podía dejar de pensar en todo lo acontecido, estaba realmente cabreado con Joe, le culpaba exclusivamente de la muerte de su amigo y rival, pero sobre todo no se podía perdonar así mismo. Se sentía de alguna forma responsable de todo lo acontecido. "Si tan solo hubiese sido lo bastante fuerte como para poder haber vencido al desquiciado que maquinó la trampa en la cual fueron atrapados, en vez de limitarme a recibir un ascenso, el cual no quería por quedar inconsciente, hubiese podido ir a socorrer a los demás y todo esto no hubiese ocurrido". Pensaba castigándose así mismo mientras los demás cenaban.
Fue entonces cuando Karlgrass, que se encontraba justo en frente de Kurowashi rompió el silencio. Esta les recordó que estaban vivos, señalando las tumbas que se encontraban a su espalda. Este gesto y palabras molestaron a Sephiroth, el cual no pudo evitar fruncir el ceño mientras, seguía absorto con su nueva adquisición. Pero la gallina lumínica tenía razón, ellos estaban vivos y conociéndola, sabía que no podía esperar más respeto por parte de ella, por lo que dejó pasar por esta vez, lo que él consideró como un desprecio a su excompañero. Karlglass continuó hablando y contó todo lo que le había ocurrido cuando se separaron en los Cabos Gemelos e hizo un juramento delante de los presentes.
Justo después tomó la palabra Joe, quien afirmó que no dejaba de pensar en si podría haber salvado o no a Minato y relató su experiencia en las plataformas, para acabar dándole unas palabras de consolación a Karlglass y ofreciéndome una botella de sake, la cual puso enfrente de mí y dándome el turno de palabra.
Sephiroth agarro la botella con su mano diestra, echó su cabeza hacia atrás mientras levantaba la botella a unos veinte centímetros por encima de su boca y se dispuso a beber directamente de ella. El sake caía a chorro por su gaznate. Caía tal cantidad de líquido que por unos instantes este se desbordó por la comisura de su boca. Fue entonces cuando bajó su brazo y dejó la botella en el mismo sitio de donde la había recogido, a la vez que con su mano izquierda se limpiaba, el sake que caía por su cara. -Karl no debes culparte, Joe tiene razón, tú no asesinaste a nadie, las estrategias a veces fallan y no ocurren como uno quiere o desea. Le dijo con un tono de voz dulce, mirando a su compañera a la cara, pues por primera vez la vio sentirse débil e insegura, tanto que no tuvo malas palabras hacia ella. -En cuanto a ti, Joe. Dijo girándose para ponerse cara a cara con la mirada afilada y fija en Joe.- Yo no puedo dejar de culparte por lo ocurrido, entiendo todo lo que has contado y por mucho que quiera no puedo evitar sentir que mereces pensar que pudiste hacer más. Entonces agachó la cabeza, cerró con fuerza el puño derecho, el cual se encontraba en su rodilla y acto seguido levantó la mano, para pedir que no le interrumpieran. -Pero al que más culpo es a mí mismo. La arena que se encontraba entre sus pies, comenzó a convertirse en barro. No puedo evitar pensar que si hubiese sido mucho más fuerte... Continuó diciendo con la voz cada vez más quebrada. Yo caí en una plataforma con Vulkan, estábamos con el líder revolucionario de los carteles, el panda que le acompaña y dos piratas que no tenían recompensa y confundimos con civiles. Después de intentar convencer a Vulkan para que no actuase por impulso, el capitán de todos esos malditos piratas que nos tendieron la trampa cayó en medio de nuestra plataforma, todos quedaron atrapados, menos yo. Me quedé aislado del resto y aunque conseguí provocarle averiguando su debilidad, lo que propinó que soltase al resto de mis acompañantes, solo conseguí que me disparase y que se volviese más loco y fuerte. Poco después caí inconsciente al recibir otro impacto de un ataque de su fruta, y hasta hoy. Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos y aunque no quería mirar a sus acompañantes para que no lo vieran, su voz estaba rota por completo y el fuego hacía brillar sus mejillas.-Si hubiese sido más fuerte podría haber acabado con ese psicópata y podría haber evitado que Karl se sintiera sola y ayudarla o lo mismo podría haber evitado la muerte de Minato. He perdido a mi rival y a uno de mis mejores amigos, no soy digno ahora mismo de cargar con el sueño de ambos. Entonces cogió la katana con ambas manos, la cual seguía desenvainada, apuntó con ella a la tumba de Minato, haciendo que la hoja de esta brillase con la intensa luz del fuego. - Os juro ante la tumba de Minato que mientras tenga esta espada en mi poder, ajusticiaré con ella a todo aquel. Que no merezca otro destino. Y me volveré más fuerte para que nunca más tengáis que sentiros solos y no debamos atormentarnos por más desastres.
Ya era de noche, Karglass, Joe y Sephiroth estaban reunidos alrededor de una hoguera, la cual habían encendido delante de las tumbas de Minato y Taka, el cazarrecompensas, a quien se habían encontrado al subir al barco que les llevaría a los cabos gemelos. Los tres compañeros estaban en silencio, lo único que lo rompía era el crepitar del fuego y algún animal salvaje que rondaba por los alrededores. Acompañados del manto de la noche, el cielo estrellado iluminaba las tierras áridas de la isla.
Joe había preparado bocadillos para cenar, pero Sephiroth no había probado bocado, se encontraba limpiando y afilando la espada que fue la verduga de su amigo. Era una buena espada y como espadachín no podía permitir que cayese en manos de alguien como aquel que se encargó de apagar la llama de Minato. Mientras seguía tratando la hoja de la espada, no podía dejar de pensar en todo lo acontecido, estaba realmente cabreado con Joe, le culpaba exclusivamente de la muerte de su amigo y rival, pero sobre todo no se podía perdonar así mismo. Se sentía de alguna forma responsable de todo lo acontecido. "Si tan solo hubiese sido lo bastante fuerte como para poder haber vencido al desquiciado que maquinó la trampa en la cual fueron atrapados, en vez de limitarme a recibir un ascenso, el cual no quería por quedar inconsciente, hubiese podido ir a socorrer a los demás y todo esto no hubiese ocurrido". Pensaba castigándose así mismo mientras los demás cenaban.
Fue entonces cuando Karlgrass, que se encontraba justo en frente de Kurowashi rompió el silencio. Esta les recordó que estaban vivos, señalando las tumbas que se encontraban a su espalda. Este gesto y palabras molestaron a Sephiroth, el cual no pudo evitar fruncir el ceño mientras, seguía absorto con su nueva adquisición. Pero la gallina lumínica tenía razón, ellos estaban vivos y conociéndola, sabía que no podía esperar más respeto por parte de ella, por lo que dejó pasar por esta vez, lo que él consideró como un desprecio a su excompañero. Karlglass continuó hablando y contó todo lo que le había ocurrido cuando se separaron en los Cabos Gemelos e hizo un juramento delante de los presentes.
Justo después tomó la palabra Joe, quien afirmó que no dejaba de pensar en si podría haber salvado o no a Minato y relató su experiencia en las plataformas, para acabar dándole unas palabras de consolación a Karlglass y ofreciéndome una botella de sake, la cual puso enfrente de mí y dándome el turno de palabra.
Sephiroth agarro la botella con su mano diestra, echó su cabeza hacia atrás mientras levantaba la botella a unos veinte centímetros por encima de su boca y se dispuso a beber directamente de ella. El sake caía a chorro por su gaznate. Caía tal cantidad de líquido que por unos instantes este se desbordó por la comisura de su boca. Fue entonces cuando bajó su brazo y dejó la botella en el mismo sitio de donde la había recogido, a la vez que con su mano izquierda se limpiaba, el sake que caía por su cara. -Karl no debes culparte, Joe tiene razón, tú no asesinaste a nadie, las estrategias a veces fallan y no ocurren como uno quiere o desea. Le dijo con un tono de voz dulce, mirando a su compañera a la cara, pues por primera vez la vio sentirse débil e insegura, tanto que no tuvo malas palabras hacia ella. -En cuanto a ti, Joe. Dijo girándose para ponerse cara a cara con la mirada afilada y fija en Joe.- Yo no puedo dejar de culparte por lo ocurrido, entiendo todo lo que has contado y por mucho que quiera no puedo evitar sentir que mereces pensar que pudiste hacer más. Entonces agachó la cabeza, cerró con fuerza el puño derecho, el cual se encontraba en su rodilla y acto seguido levantó la mano, para pedir que no le interrumpieran. -Pero al que más culpo es a mí mismo. La arena que se encontraba entre sus pies, comenzó a convertirse en barro. No puedo evitar pensar que si hubiese sido mucho más fuerte... Continuó diciendo con la voz cada vez más quebrada. Yo caí en una plataforma con Vulkan, estábamos con el líder revolucionario de los carteles, el panda que le acompaña y dos piratas que no tenían recompensa y confundimos con civiles. Después de intentar convencer a Vulkan para que no actuase por impulso, el capitán de todos esos malditos piratas que nos tendieron la trampa cayó en medio de nuestra plataforma, todos quedaron atrapados, menos yo. Me quedé aislado del resto y aunque conseguí provocarle averiguando su debilidad, lo que propinó que soltase al resto de mis acompañantes, solo conseguí que me disparase y que se volviese más loco y fuerte. Poco después caí inconsciente al recibir otro impacto de un ataque de su fruta, y hasta hoy. Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos y aunque no quería mirar a sus acompañantes para que no lo vieran, su voz estaba rota por completo y el fuego hacía brillar sus mejillas.-Si hubiese sido más fuerte podría haber acabado con ese psicópata y podría haber evitado que Karl se sintiera sola y ayudarla o lo mismo podría haber evitado la muerte de Minato. He perdido a mi rival y a uno de mis mejores amigos, no soy digno ahora mismo de cargar con el sueño de ambos. Entonces cogió la katana con ambas manos, la cual seguía desenvainada, apuntó con ella a la tumba de Minato, haciendo que la hoja de esta brillase con la intensa luz del fuego. - Os juro ante la tumba de Minato que mientras tenga esta espada en mi poder, ajusticiaré con ella a todo aquel. Que no merezca otro destino. Y me volveré más fuerte para que nunca más tengáis que sentiros solos y no debamos atormentarnos por más desastres.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
