09-12-2025, 06:59 PM
El mal sabor de boca no se iba a ir de un día para otro, ella lo sabía, aunque trataba de ignorarlo enfocándose en el presente, sin embargo, por las noches no puede evitar repetir la misma escena una y otra vez en sus sueños en los que aquel extraño gyojin muere estrangulado a manos del mono topo. No es que le asustara presenciar ese tipo de cosas, ni que hubiera intentado detenerlas porque no lo habría hecho aunque pudiera, lo que la marcó fue saber que, si hubiese tenido la capacidad, lo habría resuelto de otra forma, porque Mahou considera que la muerte no es una lección para quienes hacen el mal, sino una vía fácil para escapar sin afrontar consecuencias reales.
Durante todo ese recuerdo, Mahou no paró de repetir que se enfrentaría cara a cara con el gyojin, que lo llenaría de golpes en cuanto lo tuviera a su alcance, y que así demostraría de qué era capaz. Todo para que al final su oponente cayera frente a sus ojos sin permitirle cumplir su promesa, y que ahora jamás sería posible porque en el futuro no habrá un segundo encuentro donde pueda demostrar cuanto había crecido y en qué formidable luchadora se habría convertido. La situación escapaba de su control y Uo-chan se marchó con la imagen de una Mahou débil. Y ella sabe que es débil, no se siente mal por ello, por eso no temía recibir un poderoso golpe, pero le repugna pensar que incluso cuando se vuelva fuerte, no podrá cambiar la percepción que sus oponentes tienen de ella si cada encuentro termina siendo una cuestión de vida o muerte, algo que es frecuente en la vida pirata. Al despertar, ella mira el techo y se repite para sí - Yo no soy como ellos-uki.
También sabe que no es la única que sufre, desde el dolor físico de Pong, hasta el pesar emocional por la pérdida de Cacao, aunque Mahou apenas lo conociera más allá de aquella fiesta del té, cree que como camarada ella debe aportar lo suyo y acompañarlos en el duelo. No es buena con las palabras de aliento ni le sale hablar desde lo personal, así que busca otras maneras de tocar el corazón de los demás siendo ella misma.
Parte de querer ser fuerte es poder seguir adelante pese a todo, Mahou no puede hacer que los demás olviden su dolor, por eso no ha abordado el tema de la pérdida, pero ha decidido acompañarlos ayudando en cualquier tarea del barco para que pudieran continuar con el viaje que apenas estaba comenzando para ella. Recuerda que aún le debe un trago a Keisy, aunque a Mahou no le guste el alcohol, ella solo pediría un jugo de durazno. También a veces se cuelga la cola del mástil para escuchar las conversaciones entre Bang, Pong, Flan y Pay, y a la hora de la comida comparte sus duraznos con Altana y Pan. - ¡¿UN BUEY ENTERO-UKI?! ¡Yo podría comeeeer... un... un oso-uki!
Cuando escucha tierra a la vista, y que hay una recompensa por taer a un gato nuevo al barco la emoción la vuelve a invadir, desde la altura, se apresura para poder ver la isla que de 'Little' no tenía mucho. - ¡Yo encontraré al gato-uki, será un gato increible, uno de esos que trae muchas rayas y es de colmillos enormes y puntiagudos-uki!
Durante todo ese recuerdo, Mahou no paró de repetir que se enfrentaría cara a cara con el gyojin, que lo llenaría de golpes en cuanto lo tuviera a su alcance, y que así demostraría de qué era capaz. Todo para que al final su oponente cayera frente a sus ojos sin permitirle cumplir su promesa, y que ahora jamás sería posible porque en el futuro no habrá un segundo encuentro donde pueda demostrar cuanto había crecido y en qué formidable luchadora se habría convertido. La situación escapaba de su control y Uo-chan se marchó con la imagen de una Mahou débil. Y ella sabe que es débil, no se siente mal por ello, por eso no temía recibir un poderoso golpe, pero le repugna pensar que incluso cuando se vuelva fuerte, no podrá cambiar la percepción que sus oponentes tienen de ella si cada encuentro termina siendo una cuestión de vida o muerte, algo que es frecuente en la vida pirata. Al despertar, ella mira el techo y se repite para sí - Yo no soy como ellos-uki.
También sabe que no es la única que sufre, desde el dolor físico de Pong, hasta el pesar emocional por la pérdida de Cacao, aunque Mahou apenas lo conociera más allá de aquella fiesta del té, cree que como camarada ella debe aportar lo suyo y acompañarlos en el duelo. No es buena con las palabras de aliento ni le sale hablar desde lo personal, así que busca otras maneras de tocar el corazón de los demás siendo ella misma.
Parte de querer ser fuerte es poder seguir adelante pese a todo, Mahou no puede hacer que los demás olviden su dolor, por eso no ha abordado el tema de la pérdida, pero ha decidido acompañarlos ayudando en cualquier tarea del barco para que pudieran continuar con el viaje que apenas estaba comenzando para ella. Recuerda que aún le debe un trago a Keisy, aunque a Mahou no le guste el alcohol, ella solo pediría un jugo de durazno. También a veces se cuelga la cola del mástil para escuchar las conversaciones entre Bang, Pong, Flan y Pay, y a la hora de la comida comparte sus duraznos con Altana y Pan. - ¡¿UN BUEY ENTERO-UKI?! ¡Yo podría comeeeer... un... un oso-uki!
Cuando escucha tierra a la vista, y que hay una recompensa por taer a un gato nuevo al barco la emoción la vuelve a invadir, desde la altura, se apresura para poder ver la isla que de 'Little' no tenía mucho. - ¡Yo encontraré al gato-uki, será un gato increible, uno de esos que trae muchas rayas y es de colmillos enormes y puntiagudos-uki!
Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
? La Intrépida Sakura
฿ 20,000,000
?Nv.10 — Espíritu Alegre
