One Last Time - Pasado - Hyakinthos
#4
—¿AAAAAAH? —Inevitablemente alzó su tono de voz haciendo que los comensales del restaurante lo miraran extrañados, claramente no acostumbrados a un escándalo de esa magnitud en un sitio que, a vista de muchos, se veía medianamente decente. El médico guardó silencio de inmediato y se mordió su lengua para evitar volver a soltar algún comentario o grito que descolocara a los demás, al mismo tiempo que agachó la cabeza avergonzado por su actitud, pero, no era su culpa, a fin de cuentas, fue el pelinegro quien lo llevó a actuar de esa manera. —No podemos hacer eso, es un mal plan, pésimo, terrible ¿Quieres que nos atrapen por meternos en algo que no nos importa? —Sus preguntas susurradas solo debían llegarle a su compañero el cual, justo en ese momento lo jaló del brazo como si estuviera hecho de papel ¿Qué le pasaba hoy? Incluso el mesero que venía para dejarles agua en la mesa quedo a medio camino entre la cocina y sus puestos, mirando confundido como el de capucha roja arrastraba al médico consigo.
 
—¿Qué pasa contigo, Johan? ¿Te has puesto a pensar que tal vez ya hay marines en esos lugares? Además… ¿No escuchaste lo que tú mismo dijiste? Se infiltraron en una pandilla de mafiosos, así que si no nos matan los marines lo harán ellos. Solo somos dos, me niego a ir —. Movió la cabeza varias veces de un lado a otro en una clara negación, por más que sus pasos siguieran la misma dirección en la que el pelinegro se movía, como si su cuerpo fuera capaz de contradecir su mente. —Debimos quedarnos en el restaurante y hablar de lo que sea que querías que habláramos… ¿No? Dijiste que teníamos poco tiempo, sé que tengo mala memoria, pero no es tan terrible para no recordar algo que me dijiste hace unos minutos y…
 
De repente se detuvo en seco en medio de uno de los estrechos callejones por el que se movían en ese lado del pueblo, todo con el fin de seguir el camino señalado por el mapa, el cual, como era evidente, era manejado por el pistolero pelinegro.
 
Sus ojos se posaron sobre alguien al final de uno de los callejones, en la salida de uno para ser exactos, en el lado luminoso del camino, en donde todavía pululaban algunas que otras personas que, seguramente, vivían cerca de ese sitio y, ese instante fue el tiempo suficiente para divisar una mata de pelo cobrizo en la lejanía.
 
¿Lo reconocía?
 
El uniforme pulcro de la marina vestía al sujeto y, por algún motivo, que en este momento se llamará curiosidad, sintió unas inmensas ganas de ir hacia donde estaba el hombre… ¿Por qué? Porque era evidente que de algo podía recordarlo —de antes de llegar al restaurante, por supuesto — y, por eso, al verlo refunfuñar en la lejanía, tuvo el impulso de acercarse.
 
No, no es como que quisiera ayudarlo, era solo que algo le decía que podía sacar provecho de la situación, aunque, ahora que lo pensaba, no estaba solo, se supone que el pistolero pelinegro lo acompañaba ¿No? Entonces…si él lo siguió hasta este punto al azar en un mapa raro encontrado en la calle, suponía que el pelinegro no tendría problema en hacerle un favor también…era simple lógica.
 
 
—Eh...Johan…no, Rojo —. Se giró sobre sus talones para encarar al otro hombre, pero solo bastó ver por encima del hombro para notar que la figura de capucha roja se había desvanecido con el viento. —¿Eh? ¿Rojo? —Miró en todas las direcciones, desorientado y confundido, aun no entendía como es que se habían separado si hacía solo segundos que estaban uno al lado del otro ¿Qué les pasó? —Mierda, mierda, mierda… ¡Aaah! Por este tipo de cosas no me gusta hacer este tipo de trabajos ¿En qué pensaba él de todos modos? Meternos en ese sitio sería lo peor que podíamos hacer…tsk… ¿Y ahora donde carajo se supone que estoy?
 
 Nunca había estado en esa zona de la ciudad y eso era más que evidente. Por instinto acomodó mejor sus guantes de combate sobre sus manos antes de decidir caminar hacia en donde antes vio al marine de cabellos cobrizos…Grave error.
 
Un estallido de pólvora, el viento silbando y una bala pasando justo al lado de su cara fue lo que se ganó al ir en esa dirección. Quedó estático, pegado a la pared más cercana mientras que su rostro se giraba apenas para ver el agujero que se había creado en el cemento por culpa de una bala que, evidentemente, había sido de advertencia, porque dudaba mucho que alguien pudiera fallar a esa distancia.
 
—¡Tú! ...espera… ¿Tú? Eres el del restaurante ¿no? —El marine a prisas, evidenciando interés tanto en su voz como en el único ojo que le servía. —¿Me estabas siguiendo? Je…Claro, debía suponer que un niño bonito como tu solo era una trampa para algo más…Fuiste tú ¿No es así? Eres quien me quitó el sobre que tenía conmigo —. Las manos del marine sujetaron con fuerza la camisa del médico, atrayéndolo más hacia él mismo mientras lo zarandeaba levemente.
 
—¿Qué? ¡No! Debía ver a un amigo en ese restaurante y me dijo que viniéramos a esta zona de la ciudad, de todos modos… ¿A qué te refieres? ¿Sí nos conocemos? ¡Ah! Ya decía que de algo te sacaba —. Su voz, a pesar de la situación, sonó más calmada de lo esperado, como el de una persona que genuinamente empieza a darse cuenta de las respuestas de un acertijo y que, en lugar de emocionarse, lo analiza con tranquilidad.
 
—No juegues conmigo…perdí algo muy importante justo después de juntarme contigo ¿Crees que soy idiota? —Esta vez solo una de las manos del marine lo sostuvo, mientras que con la otra le apuntaba con la pistola directamente a la sien.
 
El médico sudó frío y un escalofrío lo invadió desde el lugar en donde la pistola tocaba su cabeza hasta el resto de su cuerpo. Apretó los dientes y también sus puños. No mentía, esta vez sí que no mentía.
 
—Si hubiera robado lo que dices haber perdido ¿Por qué te buscaría? ¿No sería eso estúpido de mi parte? Tsk…tengo mala memoria y soy pésimo para ubicarme, pero no soy un idiota para desafiar a alguien con más poder que yo —. ¿Poder? Tenía unos cuantos amigos que le debían un par de favores y que seguro estarían gustosos de cobrarlos cuando había un marine de por medio, pero eso no lo tenía que saber el otro hombro. —Escucha, solo quiero encontrar a mi compañero…lleva una chaqueta roja que parece haber visto más décadas que tu y yo juntos y tiene el cabello negro largo y algo despeinado. No me preguntes por su nombre, lo conozco como Rojo y no puedo decirte como se ve su rostro porque no puedo recordarlo —. Ni la forma de sus facciones ni el grosor de sus labios ni siquiera el color de sus ojos.
 
—¿Y por qué habría de creerte? —Presionó el arma con más fuerza contra su sien y el pelirrosa no pudo hacer más que tensarse y cerrar sus ojos antes de escuchar el ruido de lo que parecía ser una explosión en un sitio cercano.
 
El capitán retrocedió por inercia y el pelirrosa respiró a profundidad al sentirse libre. —Tal vez te conviene hacerlo ¿Dices que eso era algo importante? Si te ayudo a recuperarlo tal vez los dos salgamos de esto ¿No lo crees? A fin de cuentas, no tengo que ser un experto para saber que ambos estamos en un territorio peligroso. Ni tu ni yo deberíamos estar aquí.
 
El capitán “Ramírez” miró desde su lugar en el callejón y se dio cuenta de que varias personas empezaron a movilizarse hacia el punto desde donde se escuchó la explosión.
 
Puede que ni el capitán “Ramírez” ni Hyak lo supieran, pero esa explosión venía justamente del segundo sitio que estaba marcado en el mapa.
 
Algo había empezado, tal vez algo más allá del poder de los dos piratas y el capitán marine.
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RE: One Last Time - Pasado - Hyakinthos - por Hyákinthos - 10-12-2025, 08:31 AM

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