14-12-2025, 02:16 PM
Un turbulento atraque en aquella playa de arenas blancas y agua cristalina, bromas entre los tripulantes y risas, algo que durante días había faltado. Los que se fueron pesaban mas que los que se quedaron, pero los vivos eran los únicos que podían interesarnos, incluso la helada Kayseira comenzaba a sentir el calor en su corazón. Al parecer esos momentos fugaces de chistes malos en cubierta o aquellas noches en las que ambos bebíamos hasta que ella se hartase le habían servido. Realmente no sabía que era lo que una mujer despechada por la muerte necesitaba, pero si eso le había funcionado, pues que mi hígado se regenere las veces que haga falta.
Se ofertaron premios por la caza de un extraño gato, Alana se preocupaba por ser devorada, yo la observé sorbe mi hombro con un rostro algo preocupado. -Co... ¿Comernos?.- Claro estaba que bromeaba, o bueno, para una persona de su tamaño si podría ser una preocupación. -No te preocupes pequeña Alana, Dong nos protegerá.- Obviamente no iba a ser yo quien le protegiese, lo último que quería era pegarme con una bestia, en general no quería tener ningún conflicto con nada ni nadie. La isla parecía inhabitada y salvaje, llena de misterios que, ya desde la playa, sentía como nos gritaba a todos para investigarla.
Tal fue mi emoción que no pude evitar dedicar unos versos a mis compañeros, corriendo y poniéndome frente a ellos para verlos y que me viesen escenificar mis palabras. -Que el viento nos diga el camino y el agua nos lleve tranquilos, que las olas nos meza al destino que queremos llegar. Que el sol alumbre las aguas, y las rocas nos dejen llegar. Que los cielos no rompan en rabia, ni huracanes nos debamos zafar. Sin miedo atraquemos hermanos, y por bandera la libertad. No temblemos ante los tiranos, y luchemos hasta el final. Juntos podremos romper las cadenas y tormentas podremos domar-. Al terminar mis palabras me di la vuelta hacia la isla, dando la espalda a mis camaradas y con un dedo acusatorio señale a la maleza. -Vayamos a por todas, compañeros.- Sonreí con fanfarria unos segundos, dándome cuenta de algo bastante importante, y básico ahora que lo pienso. -¿A dónde tenemos que ir?.-
Se ofertaron premios por la caza de un extraño gato, Alana se preocupaba por ser devorada, yo la observé sorbe mi hombro con un rostro algo preocupado. -Co... ¿Comernos?.- Claro estaba que bromeaba, o bueno, para una persona de su tamaño si podría ser una preocupación. -No te preocupes pequeña Alana, Dong nos protegerá.- Obviamente no iba a ser yo quien le protegiese, lo último que quería era pegarme con una bestia, en general no quería tener ningún conflicto con nada ni nadie. La isla parecía inhabitada y salvaje, llena de misterios que, ya desde la playa, sentía como nos gritaba a todos para investigarla.
Tal fue mi emoción que no pude evitar dedicar unos versos a mis compañeros, corriendo y poniéndome frente a ellos para verlos y que me viesen escenificar mis palabras. -Que el viento nos diga el camino y el agua nos lleve tranquilos, que las olas nos meza al destino que queremos llegar. Que el sol alumbre las aguas, y las rocas nos dejen llegar. Que los cielos no rompan en rabia, ni huracanes nos debamos zafar. Sin miedo atraquemos hermanos, y por bandera la libertad. No temblemos ante los tiranos, y luchemos hasta el final. Juntos podremos romper las cadenas y tormentas podremos domar-. Al terminar mis palabras me di la vuelta hacia la isla, dando la espalda a mis camaradas y con un dedo acusatorio señale a la maleza. -Vayamos a por todas, compañeros.- Sonreí con fanfarria unos segundos, dándome cuenta de algo bastante importante, y básico ahora que lo pienso. -¿A dónde tenemos que ir?.-
