15-12-2025, 11:49 AM
Avanzas corriendo en busca de la criatura, que aunque parezca amable o de corazón puro, si que resulta muy evidente que ha robado algo o que, por lo menos, lo ha recuperado de forma ilícita. Una vez llegas al callejón te encuentras a las 3 hermanas, que han alcanzado al muchacho antes que tú. El trío se pavonea de la situación y se presenta de una forma "peculiar".
Por poder, podrías escapar de ahí, pero abandonar a un niño indefenso no es algo que te caracterice a pesar de tu sentido pacífico de la vida. Llegados a este punto, solo te queda entrar en su juego macabro y enfrentarte a ellas con determinación.
Decides pelear directamente contra la líder, Gal, que aunque se presente sola en un uno contra uno, pinta ser la más formidable y letal de tus adversarios. - Así me gusta, machote.- responde Gal cuando la escoges, mientras sonríe con picardía y se muerde el labio inferior. Las otras dos hermanas suspiran decepcionadas. -Vaya...- replica la gótica. -Te creía de mejor gusto, guapito.- comenta la hermana más mayor. En un segundo, ambas saltan al cielo y desaparecen entre los tejados, abandonando el combate para que puedas enfrentar el desafío con honestidad
Gal empieza a dar saltos en el sitio con la punta de los pies, como si estuviera calentando. Mientras tanto, tú mantienes la guardia y estás atento a lo que hace. -Bien... Yo creo que estoy lista.- Se pone en una guardia particular. En vez de ser combativa, baja las manos hasta el duelo, como si fuera a hacer una flexión, pero con los dedos extendidos. Luego recoge una rodilla mientras mantiene la otra pierna extendida. Eso no es la posición de un peleador, sino de un atleta a punto de echar a correr. -Vamos allá...- susurra mientras te mira a los ojos sonriendo con ansia.
Sin previo aviso, carga contra tí a una velocidad insospechada. Un desplazamiento veloz y a su máxima velocidad. Cuando te tiene a tiro, carga su puño hacia atrás y descarga un puñetazo a la altura de la boca de tu estómago. Parece un movimiento sencillo, para provocarte y ponerte a prueba. Aún así, si te alcanza, te hará un daño considerable.
Por poder, podrías escapar de ahí, pero abandonar a un niño indefenso no es algo que te caracterice a pesar de tu sentido pacífico de la vida. Llegados a este punto, solo te queda entrar en su juego macabro y enfrentarte a ellas con determinación.
Decides pelear directamente contra la líder, Gal, que aunque se presente sola en un uno contra uno, pinta ser la más formidable y letal de tus adversarios. - Así me gusta, machote.- responde Gal cuando la escoges, mientras sonríe con picardía y se muerde el labio inferior. Las otras dos hermanas suspiran decepcionadas. -Vaya...- replica la gótica. -Te creía de mejor gusto, guapito.- comenta la hermana más mayor. En un segundo, ambas saltan al cielo y desaparecen entre los tejados, abandonando el combate para que puedas enfrentar el desafío con honestidad
Gal empieza a dar saltos en el sitio con la punta de los pies, como si estuviera calentando. Mientras tanto, tú mantienes la guardia y estás atento a lo que hace. -Bien... Yo creo que estoy lista.- Se pone en una guardia particular. En vez de ser combativa, baja las manos hasta el duelo, como si fuera a hacer una flexión, pero con los dedos extendidos. Luego recoge una rodilla mientras mantiene la otra pierna extendida. Eso no es la posición de un peleador, sino de un atleta a punto de echar a correr. -Vamos allá...- susurra mientras te mira a los ojos sonriendo con ansia.
Sin previo aviso, carga contra tí a una velocidad insospechada. Un desplazamiento veloz y a su máxima velocidad. Cuando te tiene a tiro, carga su puño hacia atrás y descarga un puñetazo a la altura de la boca de tu estómago. Parece un movimiento sencillo, para provocarte y ponerte a prueba. Aún así, si te alcanza, te hará un daño considerable.
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