16-12-2025, 05:52 AM
Sangre.
Conocía bien la textura de la sangre.
Así como era fácil para él identificar la estructura de la carne humana.
Era su trabajo lidiar con ella a diario.
Cortar.
Rebanar.
Suturar.
Claro, siempre lo hacía protegiéndose bien, usando guantes, mascarillas, lentes.
Evitaba a toda costa que cualquier tipo de fluido cayera sobre él, era anti higiénico, innecesario, asqueroso.
No, no malentiendan, no es que sintiera asco por la sangre, pero conocía los riesgos de que esta cayera libremente sobre la piel, a fin de cuentas, podía ser un gran trasmisor de enfermedades, de virus, de infecciones.
Por eso, cuando sintió el líquido sobre su piel y los pedazos de cerebro embarrando su rostro, su primera reacción fue quedarse quieto, completamente quieto, procesando por al menos un segundo lo que acababa de pasar, antes de que el cuerpo del marine cayera a sus pies, generando el ruido seco que provocan los cuerpos inertes.
—¿Ah? —La voz de Jensen llegó alta y clara a sus oídos, aun ni había pasado demasiado tiempo para que lo olvidara. —¿Aaaaah? ¿Dónde te habías metido? ¿Y por qué llegas matando a este hombre? —No es como que le importara el sujeto a sus pies, le preocupaba que pudieran vincularlo al asesinato de un marine…nada más y nada menos que un marine y, quizá, con rango de capitán, algo que podía notar por la capa que cargaba. —¡No, no, no! No puede ser… ¡Ah! Si alguien nos ve podríamos ir a la cárcel o peor aún, podrían tomarnos una foto y saldríamos en uno de esos carteles de se busca ¡No, no, no! No puedo tener una recompensa, Johan —. De nuevo, tuvo que inventarle un nombre al pelinegro. —¡Ah! He escapado por años de tener un cartel de se busca, siempre intento ser discreto —. Para este punto había empezado a caminar de un lado a otro, aunque sin salirse del callejón en donde estaban, no podía correr el riesgo de alejarse de nuevo del pelinegro.
Quedarse solo sería terrible.
—¡Ya! ¡Ya está! Tienes razón, tenemos que saquear…espera ¡No! Tenemos que irnos de aquí ahora mismo —. No pensó dos veces y tomó a Jensen de la mano, obligándolo a caminar hacia el otro lado del callejón, al sitio menos concurrido, todo esto mientras con su otra mano se limpiaba los trozos de carne y la sangre de la cara.
—Tsk…si alguien me tomara una foto así, sería terrible, al menos si voy a tener un cartel de recompensa espero salir bien y no tan…sucio… ¡Que asco! ¿Sabes que puedo defenderme solo? Podría haberme quitado al marine de encima si lo hubiese querido ¡Agh! No me molesta que lo mates, pero al menos avísame para alejarme —. Hablaba mientras caminaba hasta que llegaron al final del callejón y salieron a una calle vacía, bueno, mejor dicho “vacía”, pues minutos antes se escucharon los pasos apresurados de personas que corrían en dirección al sitio de la explosión y, el resto, quizá los pobres diablos que no estuvieran involucrados se refugiaban en sus casas, se podía sentir las miradas sobre la espalda, la sensación palpable de que alguien vigilaba.
