16-12-2025, 07:35 AM
Enternecedora escena es la que protagonizan el humano y la serpiente. El entendimiento yace en la honestidad de la mirada más que en las vanas palabras. Cardan vacila en un asentimiento que culmina en algo más, algo que realmente llena a la criatura, algo que provoca detener el siseo y olvidar cualquier tipo de malentendido. ¿Aquel humano lo entiende? El puño se eleva y por acto reflejo la cola de la criatura se mueve contra la arena hasta elevarse en una extraña posición que lo hace ver ridículo, casi antinatural, ciertamente chistoso, en especial con ese pequeño sombrero que se menea de lado a lado y la corbata que combina con los colores de su anatomía.
El silencioso saludo sella una nueva amistad que hace vibrar cada fibra de la serpiente. Cardan retrocede extasiado ante la perspectiva de una nueva amistad y Runin lo ignora olímpicamente porque lo conoce y si le presta atención en ese estado, parecerá un perro sediento de atención. Eso de competir contra un reptil no está funcionando, no puede existir dos attention whore en una misma isla.
Las manos se unen, la fémina niega tan ligero que no llega a notarse. Los zapatos de tacón bajo se ensucian, aún más, de arena cuando los presiona para ayudar al ajeno a colocarse de pie. Aquel nombre resuena hasta ser llevado lejos por las leves corrientes de la brisa oceánica, por las olas que llegan hecha espuma a la orilla antes de retraerse y por los cangrejos que se esconden apabullados al tener compañía. Runin se ve obligada a levantar la mirada, está bien, es una diferencia de altura cómoda, puede perdonarlo.
![[Imagen: fOu162S.png]](https://i.imgur.com/fOu162S.png)
—Runin. Runin Kitay.
Sonríe sin apartar los orbes chocolate de la mirada caoba. Es directo, halagador, centrado. Ofreciendo el interés preciso para ser considerado cautivador, no excesivo. —Sin diminutivos odiosos, solo Runin, cariño. —Esclarece hasta el más sencillo panorama. El calor es evidente a esas alturas del año, aún así, sus manos continúan divagando sin alejarse una de la otra, como si estuvieran esperando al primer valiente que decida perder en una contienda que ni siquiera existe.
El castaño hace gala de un encanto coqueto tan descarado que, por un momento, la fémina siente el inminente deseo de romper en divertidas risas, no a modo de burla, mas si de sorpresa y entretención. Le agrada la audacia que muestra, le gusta la forma en la que sus carnosos labios parecen ser el centro de atención; eso le hace inflar el pecho, provoca que la mirada se vuelva más penetrante y juguetona, que su histrionismo explote y su lengua humedezca la comisura de su boca.
![[Imagen: uXS2wg1.png]](https://i.imgur.com/uXS2wg1.png)
—Una dama como yo se aburría y decidió que era hora de explorar nuevos horizontes.
La voz suena almibarada, no miente, aunque tampoco era su plan perderse en la inmensidad del mar hasta ser arrastrada sin piedad a aquel lugar. Al final la risa realmente escapa, muerde su labio inferior en un intento de no ser evidente. Su mano se aprieta contra la de él, sin perder el rastro de elegancia.
—¿Esperas que crea que no le dices eso a todas, Ryota Miyamoto? —Repentinamente su rostro se acerca al ajeno, no hace falta ponerse de puntillas para ello. —¿Qué clase de mujer crees que soy, cariño? —Las palabras ahora suenan como algo íntimo, un susurro audible contra los labios del hombre que ha intentado salvarla de su mejor amigo. Runin toca tres veces la arena, como un llamado que espera ser contestado.
Un desvío de mirada es suficiente para verlo cerca de ellos. Parece brillar en una alegría tan absurda que ni siquiera se percata de la conversación o de su dueña. ¡Ha quedado embelesado con Ryota! ¿El joven acaso cuenta con alguna habilidad especial? ¿Algún encanto con los animales? ¿Con las mujeres? Las piernas durante un instante vuelven a flaquear pero trata de no hacerlo evidente, porque ella puede sola, no necesita confiar en la ayuda de una serpiente traicionera o en la mirada y sonrisa de un desconocido con amplia gama de ofrecimientos.
—Dime, cariño. ¿Con qué piensas alimentarme? —La mano libre asciende hacia el hombro del castaño, ahora si decide colocarse un momento de puntillas, la cercanía es evidente, por un instante casi ha dado la impresión de rozar sus labios al desviarlos hacia el oído del ajeno. —¿Qué piensas darme de beber? —Suena tan sugerente como es, el calor asciende y cuando está a punto de mover su mano para darle algo parecido a un abrazo, se detiene repentinamente.
Aprieta fuertemente los ojos, su frente golpea contra el hombro de él y su mano ocupada aprieta la del muchacho, sosteniéndose. Bien, el calor no es debido a la cercanía de ambos, sino a la insolación que estaba teniendo por haber perdido el conocimiento en la pequeña balsa. ¿Estaba dormida cuando la encontró? ¡Ojalá fuera eso! Una molestia empieza a crecer en el interior de la mujer, no le gusta tener que pedir ayuda, menos cuando se está divirtiendo, pero el fastidio debe ser dejado de lado para poder sobrevivir, como siempre que tiene que actuar hasta sentirse completamente a gusto.
![[Imagen: x6POglR.png]](https://i.imgur.com/x6POglR.png)
—Oye, cariño
Vuelve a enderezarse tanto como puede. —Me apetece lo que tengas que ofrecerme… ¿Me cargas hasta tu casa? —Vuelve a emplear el tono de cercanía cuando al fin decide liberar su mano, subiéndola hacia el cuello del ajeno para poder abrazarlo del todo. —Así me convences y me haces ver qué tan única soy como para llevarme contigo, fufufufu. —Se burla aunque su frente arda y la mirada se pierda en los orbes caoba de Ryota.
El silencioso saludo sella una nueva amistad que hace vibrar cada fibra de la serpiente. Cardan retrocede extasiado ante la perspectiva de una nueva amistad y Runin lo ignora olímpicamente porque lo conoce y si le presta atención en ese estado, parecerá un perro sediento de atención. Eso de competir contra un reptil no está funcionando, no puede existir dos attention whore en una misma isla.
Las manos se unen, la fémina niega tan ligero que no llega a notarse. Los zapatos de tacón bajo se ensucian, aún más, de arena cuando los presiona para ayudar al ajeno a colocarse de pie. Aquel nombre resuena hasta ser llevado lejos por las leves corrientes de la brisa oceánica, por las olas que llegan hecha espuma a la orilla antes de retraerse y por los cangrejos que se esconden apabullados al tener compañía. Runin se ve obligada a levantar la mirada, está bien, es una diferencia de altura cómoda, puede perdonarlo.
![[Imagen: fOu162S.png]](https://i.imgur.com/fOu162S.png)
—Runin. Runin Kitay.
Sonríe sin apartar los orbes chocolate de la mirada caoba. Es directo, halagador, centrado. Ofreciendo el interés preciso para ser considerado cautivador, no excesivo. —Sin diminutivos odiosos, solo Runin, cariño. —Esclarece hasta el más sencillo panorama. El calor es evidente a esas alturas del año, aún así, sus manos continúan divagando sin alejarse una de la otra, como si estuvieran esperando al primer valiente que decida perder en una contienda que ni siquiera existe.
El castaño hace gala de un encanto coqueto tan descarado que, por un momento, la fémina siente el inminente deseo de romper en divertidas risas, no a modo de burla, mas si de sorpresa y entretención. Le agrada la audacia que muestra, le gusta la forma en la que sus carnosos labios parecen ser el centro de atención; eso le hace inflar el pecho, provoca que la mirada se vuelva más penetrante y juguetona, que su histrionismo explote y su lengua humedezca la comisura de su boca.
![[Imagen: uXS2wg1.png]](https://i.imgur.com/uXS2wg1.png)
—Una dama como yo se aburría y decidió que era hora de explorar nuevos horizontes.
La voz suena almibarada, no miente, aunque tampoco era su plan perderse en la inmensidad del mar hasta ser arrastrada sin piedad a aquel lugar. Al final la risa realmente escapa, muerde su labio inferior en un intento de no ser evidente. Su mano se aprieta contra la de él, sin perder el rastro de elegancia.
—¿Esperas que crea que no le dices eso a todas, Ryota Miyamoto? —Repentinamente su rostro se acerca al ajeno, no hace falta ponerse de puntillas para ello. —¿Qué clase de mujer crees que soy, cariño? —Las palabras ahora suenan como algo íntimo, un susurro audible contra los labios del hombre que ha intentado salvarla de su mejor amigo. Runin toca tres veces la arena, como un llamado que espera ser contestado.
Tres veces más, no sucede nada.
Solo por si acaso, tres veces más.
¿Dónde está el imbécil de Cardan?
![[Imagen: 16EqNxL.jpeg]](https://i.imgur.com/16EqNxL.jpeg)
Solo por si acaso, tres veces más.
¿Dónde está el imbécil de Cardan?
![[Imagen: 16EqNxL.jpeg]](https://i.imgur.com/16EqNxL.jpeg)
Un desvío de mirada es suficiente para verlo cerca de ellos. Parece brillar en una alegría tan absurda que ni siquiera se percata de la conversación o de su dueña. ¡Ha quedado embelesado con Ryota! ¿El joven acaso cuenta con alguna habilidad especial? ¿Algún encanto con los animales? ¿Con las mujeres? Las piernas durante un instante vuelven a flaquear pero trata de no hacerlo evidente, porque ella puede sola, no necesita confiar en la ayuda de una serpiente traicionera o en la mirada y sonrisa de un desconocido con amplia gama de ofrecimientos.
—Dime, cariño. ¿Con qué piensas alimentarme? —La mano libre asciende hacia el hombro del castaño, ahora si decide colocarse un momento de puntillas, la cercanía es evidente, por un instante casi ha dado la impresión de rozar sus labios al desviarlos hacia el oído del ajeno. —¿Qué piensas darme de beber? —Suena tan sugerente como es, el calor asciende y cuando está a punto de mover su mano para darle algo parecido a un abrazo, se detiene repentinamente.
Aprieta fuertemente los ojos, su frente golpea contra el hombro de él y su mano ocupada aprieta la del muchacho, sosteniéndose. Bien, el calor no es debido a la cercanía de ambos, sino a la insolación que estaba teniendo por haber perdido el conocimiento en la pequeña balsa. ¿Estaba dormida cuando la encontró? ¡Ojalá fuera eso! Una molestia empieza a crecer en el interior de la mujer, no le gusta tener que pedir ayuda, menos cuando se está divirtiendo, pero el fastidio debe ser dejado de lado para poder sobrevivir, como siempre que tiene que actuar hasta sentirse completamente a gusto.
![[Imagen: x6POglR.png]](https://i.imgur.com/x6POglR.png)
—Oye, cariño
Vuelve a enderezarse tanto como puede. —Me apetece lo que tengas que ofrecerme… ¿Me cargas hasta tu casa? —Vuelve a emplear el tono de cercanía cuando al fin decide liberar su mano, subiéndola hacia el cuello del ajeno para poder abrazarlo del todo. —Así me convences y me haces ver qué tan única soy como para llevarme contigo, fufufufu. —Se burla aunque su frente arda y la mirada se pierda en los orbes caoba de Ryota.
