17-12-2025, 07:57 PM
Pareciera que todos se habían quedado sin palabras... era una pena, todos podríamos haber tenido una buena conversación si se mantenía un orden en el diálogo y se evitaban los monólogos innecesarios. ¿Cómo iba a procesar y ordenar una conversación con - ¿Cuántos eran? - tanta gente y responder de forma ordenada? Me sentía atolondrado y taladrado con decenas de voces y estímulos y el momento de gloria de todo el mundo. Hacía que este sonido de gargantas cerrándose fuera el paraíso en lugar del cotorreo incesante de antes. Menudo dolor de cabeza.
El tío de las alas se recuperó cuando retiré el calor de su entorno y se dispuso a contarme lo que le estaba pidiendo, pareciendo así que le importaba el hombre felino que tenía agarrado con Emperor y que no se inmutaba. No sabía si estaba inconsciente, muerto, o se lo estaba haciendo porque estuviera cagado de miedo... pero ignorarme no era una buena estrategia.
El Lunarian dijo que hacía un par de meses cruzaron al Grand Line desde el South Blue, y que el Gobierno Mundial organizó unos juegos con ellos, incluyendo a unos Saint Chechenia o como se llamasen... ¿Y ya? ¿Esa era toda la información? Que habían salido de un Blue y que unos Tenryuubito los habían hecho participar en un juego. Chasqueé la lengua molesto. ¿Se estaba quedando conmigo? ¿estaba intentando ganar tiempo? Apreté la mano en el pecho del enorme tigre - en parte por furia, en parte para ver si respondía - y cuando iba a dejar que se asfixiase el lunarian también, siguió hablando.
Tuvo la osadía de declararme "antiguo" líder de Magna, intentando adularme diciendo que era el mejor gremio de cazadores, y que en mi posición actual de Señor de la Moneda debía saber de la importancia de los contactos. Arqueé una ceja, divertido. No esperaba este giro de los acontecimientos. Y entonces terminó diciendo que esos contactos - para mi - podían ser ellos, porque crecerían y me mantendrían informado de todo mientras me hacían ganar cientos de millones informándome de cosas que se suponía que ellos sabrían y yo no.
Reí a todo pulmón tras terminar de escuchar las palabras de aquel tipo, golpeándome en la rodilla con mi única mano, acompañando la carcajada, permitiéndome estar unos segundos así — ¡Eres divertido! — dije, recomponiéndome de la risa con la voz algo temblorosa — Es decir, se supone que vosotros sois el contacto que necesito y que vosotros me estáis haciendo un favor a mi — negué con la cabeza, terminando de reír por lo bajo un poco más — Me parece que no tienes ni idea de con quién estás hablando, charlatán — dije, sorbiendo por la nariz terminando de reír definitivamente — Precisamente por mi posición gozo de todos los contactos que necesito o que valen la pena. Puedo establecer contacto con cualquier otro Emperador del Inframundo, puedo entablar negocios con los mismos Yonko, o puedo hacer una llamada directa el Almirante de la Flota si un grupito de retrasados con uniforme me joden las vacaciones — maticé, sin mirar a ningún marine y manteniendo mi atención fija en Fyodor — Si quisiera información del puto Gobierno Mundial tendría hombres dentro diciéndome lo que necesito. No dos cazadores de medio pelo que usan marines para hacer emboscadas — y tras esas palabras, di un fuerte pisotón en el suelo para adelantarme un paso hacia el lunarian y lanzar un golpe con el dedo índice y el pulgar hacia su garganta, agarrándole con el impacto — Lo que tienes que hacer es dejar de ser 'el mosquito', y entonces os prestaré atención cuando vengas a pedirme un favor — finalicé, haciendo especial hincapié en la terminología de insecto que él había usado y en que cuando hablase conmigo, él no tenía favores que ofrecer, si no que pedir. Entonces tras terminar con esas palabras con un abrupto y poderoso movimiento lancé al tigre en la dirección a la espalda del Lunarian, contra una de las paredes del acantilado, usando el pistón de mi mano robótica para liberar más fuerza en el lanzamiento, y haciendo que este volase a toda velocidad contra el muro, estampándose a cincuenta metros de donde estábamos nosotros y clavándose un poco en la roca sólida. Seguido de ese movimiento, inmediatamente después, lancé al Lunarian tras él, que realizó el mismo vuelo e impactó justo al lado de su compañero, quedando ambos cazadores incrustados en el rocoso lateral del acantilado.
Me sacudí las manos mientras me erguía, girando sobre mi mismo y mirando a los cuatro Marines frente a mi. Aquel chico, el rubio que estaba de pie intentando parecer inmutable... un recuerdo de un hombre tortuga, un hombre serpiente y un hombre jirafa vino a mi mente de forma fugaz. De cierta manera me recordaba a él. Estúpidamente recto, orgulloso y terco. Cualquiera en su posición se habría quedado de rodillas en el suelo tratando por recuperar el aliento, pero estaba de pie. No estaba rogando, no estaba tratando de verme la cara de idiota negociando, y no estaba intentando hacer nada mezquino. Además que era de los pocos que no se había escondido y había comenzado dando la cara, como a mi me gustaba.
Su porte, su uniforme limpio y su complexión, de cierta forma me recordaban al idiota de Joe.
— El que no desaparezca de esta playa en dos minutos no saldrá de ella — dije refiriéndome a todos los Marines presentes, y entonces miré al rubio — Tú, el boyscout — dije refiriéndome a él — El palo que tienes metido por el culo me recuerda a un tío igual de estirado y amargado que lo que pareces — entonces desactivé el calor en el ambiente y dejé que todos pudieran respirar con tranquilidad — Se llama Joe Joestar. Intenta contactar con él en la próxima base de la Marina que encuentres y dile que Sohem le envía un caluroso saludo wryy ha ha ha... Seguramente os ayude más que un par de aficionados a cazadores — alcé la mano mientras comenzaba a caminar, apartándome de donde estaban los Marines y dirigiéndome hacia el barco, caminando y dándoles la espalda a los Marines, viendo que ahora cinco personas estaban frente al barco — ¡Un minuto señores — agité la mano para despedirme, mientras clavaba mi mirada en Dürr, ignorando a los demás. Parecía que le había afectado a él también un poco... Y si ya le costaba cargar conmigo, ahora no le iba a hacer ni puta gracia que me acercase. Pobre bicho.
El tío de las alas se recuperó cuando retiré el calor de su entorno y se dispuso a contarme lo que le estaba pidiendo, pareciendo así que le importaba el hombre felino que tenía agarrado con Emperor y que no se inmutaba. No sabía si estaba inconsciente, muerto, o se lo estaba haciendo porque estuviera cagado de miedo... pero ignorarme no era una buena estrategia.
El Lunarian dijo que hacía un par de meses cruzaron al Grand Line desde el South Blue, y que el Gobierno Mundial organizó unos juegos con ellos, incluyendo a unos Saint Chechenia o como se llamasen... ¿Y ya? ¿Esa era toda la información? Que habían salido de un Blue y que unos Tenryuubito los habían hecho participar en un juego. Chasqueé la lengua molesto. ¿Se estaba quedando conmigo? ¿estaba intentando ganar tiempo? Apreté la mano en el pecho del enorme tigre - en parte por furia, en parte para ver si respondía - y cuando iba a dejar que se asfixiase el lunarian también, siguió hablando.
Tuvo la osadía de declararme "antiguo" líder de Magna, intentando adularme diciendo que era el mejor gremio de cazadores, y que en mi posición actual de Señor de la Moneda debía saber de la importancia de los contactos. Arqueé una ceja, divertido. No esperaba este giro de los acontecimientos. Y entonces terminó diciendo que esos contactos - para mi - podían ser ellos, porque crecerían y me mantendrían informado de todo mientras me hacían ganar cientos de millones informándome de cosas que se suponía que ellos sabrían y yo no.
— ¡ ¡ ¡ WRYYYYYYY HA HA HA HA HA HA ! ! ! —
Reí a todo pulmón tras terminar de escuchar las palabras de aquel tipo, golpeándome en la rodilla con mi única mano, acompañando la carcajada, permitiéndome estar unos segundos así — ¡Eres divertido! — dije, recomponiéndome de la risa con la voz algo temblorosa — Es decir, se supone que vosotros sois el contacto que necesito y que vosotros me estáis haciendo un favor a mi — negué con la cabeza, terminando de reír por lo bajo un poco más — Me parece que no tienes ni idea de con quién estás hablando, charlatán — dije, sorbiendo por la nariz terminando de reír definitivamente — Precisamente por mi posición gozo de todos los contactos que necesito o que valen la pena. Puedo establecer contacto con cualquier otro Emperador del Inframundo, puedo entablar negocios con los mismos Yonko, o puedo hacer una llamada directa el Almirante de la Flota si un grupito de retrasados con uniforme me joden las vacaciones — maticé, sin mirar a ningún marine y manteniendo mi atención fija en Fyodor — Si quisiera información del puto Gobierno Mundial tendría hombres dentro diciéndome lo que necesito. No dos cazadores de medio pelo que usan marines para hacer emboscadas — y tras esas palabras, di un fuerte pisotón en el suelo para adelantarme un paso hacia el lunarian y lanzar un golpe con el dedo índice y el pulgar hacia su garganta, agarrándole con el impacto — Lo que tienes que hacer es dejar de ser 'el mosquito', y entonces os prestaré atención cuando vengas a pedirme un favor — finalicé, haciendo especial hincapié en la terminología de insecto que él había usado y en que cuando hablase conmigo, él no tenía favores que ofrecer, si no que pedir. Entonces tras terminar con esas palabras con un abrupto y poderoso movimiento lancé al tigre en la dirección a la espalda del Lunarian, contra una de las paredes del acantilado, usando el pistón de mi mano robótica para liberar más fuerza en el lanzamiento, y haciendo que este volase a toda velocidad contra el muro, estampándose a cincuenta metros de donde estábamos nosotros y clavándose un poco en la roca sólida. Seguido de ese movimiento, inmediatamente después, lancé al Lunarian tras él, que realizó el mismo vuelo e impactó justo al lado de su compañero, quedando ambos cazadores incrustados en el rocoso lateral del acantilado.
Me sacudí las manos mientras me erguía, girando sobre mi mismo y mirando a los cuatro Marines frente a mi. Aquel chico, el rubio que estaba de pie intentando parecer inmutable... un recuerdo de un hombre tortuga, un hombre serpiente y un hombre jirafa vino a mi mente de forma fugaz. De cierta manera me recordaba a él. Estúpidamente recto, orgulloso y terco. Cualquiera en su posición se habría quedado de rodillas en el suelo tratando por recuperar el aliento, pero estaba de pie. No estaba rogando, no estaba tratando de verme la cara de idiota negociando, y no estaba intentando hacer nada mezquino. Además que era de los pocos que no se había escondido y había comenzado dando la cara, como a mi me gustaba.
Su porte, su uniforme limpio y su complexión, de cierta forma me recordaban al idiota de Joe.
— El que no desaparezca de esta playa en dos minutos no saldrá de ella — dije refiriéndome a todos los Marines presentes, y entonces miré al rubio — Tú, el boyscout — dije refiriéndome a él — El palo que tienes metido por el culo me recuerda a un tío igual de estirado y amargado que lo que pareces — entonces desactivé el calor en el ambiente y dejé que todos pudieran respirar con tranquilidad — Se llama Joe Joestar. Intenta contactar con él en la próxima base de la Marina que encuentres y dile que Sohem le envía un caluroso saludo wryy ha ha ha... Seguramente os ayude más que un par de aficionados a cazadores — alcé la mano mientras comenzaba a caminar, apartándome de donde estaban los Marines y dirigiéndome hacia el barco, caminando y dándoles la espalda a los Marines, viendo que ahora cinco personas estaban frente al barco — ¡Un minuto señores — agité la mano para despedirme, mientras clavaba mi mirada en Dürr, ignorando a los demás. Parecía que le había afectado a él también un poco... Y si ya le costaba cargar conmigo, ahora no le iba a hacer ni puta gracia que me acercase. Pobre bicho.
Aclaraciones
Información
Bélico

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)