18-12-2025, 01:23 AM
Una vez llegaron al lugar indicado, la isla era sin duda mucho más impresionante de lo esperado. Todo era gigantesco y, por un momento, Zhang se sintió dentro de los pequeños zapatos de Alana, observando el mundo desde aquel ángulo diminuto.
Zhang sonrió un poco cuando Lan llegó de pronto, trayendo consigo una extraña tranquilidad contagiosa que parecía flotar en el aire. —Paciencia en la forja, señorita —repitió Zhang, inclinándose para saludarla, antes de tomar aquella pipa de flores rojas que florecía frente a su rostro.
El tiempo de compañía con la chica había hecho que el viejo Zhang comenzara a fumar un poco de aquellas hierbas, solo para relajar la mente. Aspiró con fuerza: una, dos, tres caladas, y luego se la devolvió a su dueña. —Gracias, Lan… esta tiene un gusto diferente, me gusta —dijo, sintiendo el efecto que le apagó el ojo casi de inmediato.
—Me apunto a encontrar al gato más feo, se me dan muy bien los animales — comentó Zhang, soltando el humo de sus pulmones—. Tienen toda la razón, es posible que haya más personas por aquí, y no había pensado mucho en dónde dejar el barco. Zhang aún tenía muchas cosas que aprender, pero no le dio demasiada importancia. —Haré un reconocimiento de la zona, para encontrar puntos de referencia.
Pronto Alana se animó; parecía toda una exploradora, y además sus comentarios hacían que todo fuera un poco más divertido. Frente a ellos había un animal gigantesco. —Seguro sabe delicioso —pensó Zhang en voz alta.
Zhang comenzó a volar para observar mejor los alrededores y, aunque no llegó muy alto, pudo distinguir cerca de ellos un volcán y una montaña blanca, aunque no logró detallar demasiado, por su poca visión, no había sido su mejor idea.
Descendió de nuevo, y aquella canción comenzó a sonar en su mente, algo confusa por efecto de la pipa de Lan. —Pues deberíamos reconocer un poco los alrededores… tal vez comernos un lagarto asado. Las tripas de Zhang sonaron, y decidió entonces bajar a tierra firme.
—Con esta hambre, me comería una de esas —añadió—. Pregúntale a Silencio, él siempre sabe qué está bueno.
Es un don, solo me he enfermado un par de veces. - Zhang de hecho, nunca se enfermaba. —Pues sí… si sabe deliciosa, sembramos uno de esos árboles gigantes.
Zhang sonrió un poco cuando Lan llegó de pronto, trayendo consigo una extraña tranquilidad contagiosa que parecía flotar en el aire. —Paciencia en la forja, señorita —repitió Zhang, inclinándose para saludarla, antes de tomar aquella pipa de flores rojas que florecía frente a su rostro.
El tiempo de compañía con la chica había hecho que el viejo Zhang comenzara a fumar un poco de aquellas hierbas, solo para relajar la mente. Aspiró con fuerza: una, dos, tres caladas, y luego se la devolvió a su dueña. —Gracias, Lan… esta tiene un gusto diferente, me gusta —dijo, sintiendo el efecto que le apagó el ojo casi de inmediato.
—Me apunto a encontrar al gato más feo, se me dan muy bien los animales — comentó Zhang, soltando el humo de sus pulmones—. Tienen toda la razón, es posible que haya más personas por aquí, y no había pensado mucho en dónde dejar el barco. Zhang aún tenía muchas cosas que aprender, pero no le dio demasiada importancia. —Haré un reconocimiento de la zona, para encontrar puntos de referencia.
Pronto Alana se animó; parecía toda una exploradora, y además sus comentarios hacían que todo fuera un poco más divertido. Frente a ellos había un animal gigantesco. —Seguro sabe delicioso —pensó Zhang en voz alta.
Zhang comenzó a volar para observar mejor los alrededores y, aunque no llegó muy alto, pudo distinguir cerca de ellos un volcán y una montaña blanca, aunque no logró detallar demasiado, por su poca visión, no había sido su mejor idea.
Descendió de nuevo, y aquella canción comenzó a sonar en su mente, algo confusa por efecto de la pipa de Lan. —Pues deberíamos reconocer un poco los alrededores… tal vez comernos un lagarto asado. Las tripas de Zhang sonaron, y decidió entonces bajar a tierra firme.
—Con esta hambre, me comería una de esas —añadió—. Pregúntale a Silencio, él siempre sabe qué está bueno.
Es un don, solo me he enfermado un par de veces. - Zhang de hecho, nunca se enfermaba. —Pues sí… si sabe deliciosa, sembramos uno de esos árboles gigantes.
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
