18-12-2025, 05:01 AM
Narrador / María Merlot
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¿Cuántos días habían pasado?
No llevaba la cuenta realmente.
Ella vivía un día a la vez.
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¿Cuántos días habían pasado?
No llevaba la cuenta realmente.
Ella vivía un día a la vez.
El clima era favorable, un cielo despejado y el sol brillando. Luego de aquel “evento” no deseado, había aprendido a apreciar más al astro Rey. En la oscuridad se escondían primos suyos con malvadas intenciones aunque preciosas pieles doradas. Seguramente, cuando las semanas se convirtieran en meses sus recuerdos se dispersarían, no serían relevantes en su vida. Ese día en particular, vestía un atuendo muy cómodo y estilo rústico chic, se trataba de una camisa amarilla con estampados de margaritas que dejaba al descubierto sus níveos hombros y resaltaban sus orbes ámbar, un short de mezclilla y botas altas y marrones que llegaban hasta arriba de sus muslos. Su cabello suelto con dos trenzas delantera realzaban su belleza natural y como plus, un objeto muy especial, un collar con un gran dije en forma de diente de tiburón, obviamente tallado en madera.
— … fue cuando le dije, es twerking, no ballet, no necesitas papas fritas para grafittear a tus enemigos… porque el verde viene de las hojas de los bonsais del Maestro Bacalao. ¡Todo el mundo lo sabe! Daaaah — comentaba con gran entusiasmo y su habitual personalidad risueña a los tres hombres que la escuchaban con atención, y la verdad sea dicha, con corazones en sus ojos. El sexo masculino siempre la había considerado bella pero últimamente, en esos mares paradisíacos, parecía que había evolucionado a ser aun más hermosa.
— … tenían que saberlo, son tontos — comentó el pelirrojo entre risas mientras todos acompañaban esas melodías llenas de alegría.
— Grrrr Meee grrrrr Meee grrrrr Meee — el relinchar del animal a su lado se dejó sentir, como si él entendiera la historia y su gracia. Ante ello María se giró, extendiendo sus brazos para abrazarlo por el cuello (lo que sus extremimdades le permitieran).
— Si, tu si le sabes a la Fotosíntesis, por eso te quiero tanto, Cara Melo — ignoró a su público para concentrarse en la gran mascota, mascota que pertenecía a Thrym-sama y que ella cuidaba por petición especial del gigante.
Ese día había salido a pasar con el Komashika, le gustaba estar con él, era como un amigo más que la escuchaba, la consolaba pero sobre todo no la juzgaba ni miraba como si estuviera loca y no tuviera remedio. Sus grandes ojos inocentes, solo le daban amor y más amor, y por eso ella lo adoraba. En ese caminar llegaron sin darse cuenta al aserradero, ahí fue donde una hora antes volvió a encontrarse con su amigo Marco, el artesano creador del nuevo barco de los Manos Muertas, una increíble obra de la ingeniería, arquitectura y el arte. A ellos se unieron dos hombres más, el pelirrojo Jhon y el albino Esteban. Así fue como estuvieron hablando de todo y de nada largo durante sesenta minutos.
Luego de ese ameno encuentro, solicito ayudó a uno de los hombres para que la guiara hasta el pueblo, específicamente una fuente, ahí había quedado en verse con Thrym-sama, ¿El motivo? Lo desconocía, tal vez necesitaba que lo ayudará a elegir ropa nueva, el gusto del hombreton era terrible para los ojos, o quizás solo deseaba pasar tiempo de calidad con ella, como un padre e hija, para profundizar sus lazos nakamas; y como había pedido que llevara consigo a Cara Melo, seguro tenía una bonita sorpresa para ambos.
— … fue cuando le dije, es twerking, no ballet, no necesitas papas fritas para grafittear a tus enemigos… porque el verde viene de las hojas de los bonsais del Maestro Bacalao. ¡Todo el mundo lo sabe! Daaaah — comentaba con gran entusiasmo y su habitual personalidad risueña a los tres hombres que la escuchaban con atención, y la verdad sea dicha, con corazones en sus ojos. El sexo masculino siempre la había considerado bella pero últimamente, en esos mares paradisíacos, parecía que había evolucionado a ser aun más hermosa.
— … tenían que saberlo, son tontos — comentó el pelirrojo entre risas mientras todos acompañaban esas melodías llenas de alegría.
— Grrrr Meee grrrrr Meee grrrrr Meee — el relinchar del animal a su lado se dejó sentir, como si él entendiera la historia y su gracia. Ante ello María se giró, extendiendo sus brazos para abrazarlo por el cuello (lo que sus extremimdades le permitieran).
— Si, tu si le sabes a la Fotosíntesis, por eso te quiero tanto, Cara Melo — ignoró a su público para concentrarse en la gran mascota, mascota que pertenecía a Thrym-sama y que ella cuidaba por petición especial del gigante.
Ese día había salido a pasar con el Komashika, le gustaba estar con él, era como un amigo más que la escuchaba, la consolaba pero sobre todo no la juzgaba ni miraba como si estuviera loca y no tuviera remedio. Sus grandes ojos inocentes, solo le daban amor y más amor, y por eso ella lo adoraba. En ese caminar llegaron sin darse cuenta al aserradero, ahí fue donde una hora antes volvió a encontrarse con su amigo Marco, el artesano creador del nuevo barco de los Manos Muertas, una increíble obra de la ingeniería, arquitectura y el arte. A ellos se unieron dos hombres más, el pelirrojo Jhon y el albino Esteban. Así fue como estuvieron hablando de todo y de nada largo durante sesenta minutos.
Luego de ese ameno encuentro, solicito ayudó a uno de los hombres para que la guiara hasta el pueblo, específicamente una fuente, ahí había quedado en verse con Thrym-sama, ¿El motivo? Lo desconocía, tal vez necesitaba que lo ayudará a elegir ropa nueva, el gusto del hombreton era terrible para los ojos, o quizás solo deseaba pasar tiempo de calidad con ella, como un padre e hija, para profundizar sus lazos nakamas; y como había pedido que llevara consigo a Cara Melo, seguro tenía una bonita sorpresa para ambos.
¡María no podía esperar para descubrir la sorpresa!
— Thrym-sama debe tener buenas noticias. Seguro terminamos comiendo un festín, espero tengas mucho espacio en tu estómago Cara Melito — le comentó al Komashika que la seguía como si de un perro se tratase, y de cuando en cuando le daba con su hocico para que le prestara atención, o simplemente la lamia para transmitirle su cariño, un cariño mutuo.
— Señorita María, ahí está la fuente… — señaló el albino quien de pronto abrió los ojos al percatarse del enorme individuo que rodeaba la estructura como si fuera un palito de dientes — Nunca dejarán de impresionarme los gigantes — musito con una nota de admiración… ¿Qué tan extraña era esa especie? Porque ella ya conocía a dos, bueno, uno de ellos solo de vista (Kelvin).
— Gracias Esteban, nos vemos luego. Vamos Cara Melo, Thrym-sama nos espera — se despidió del hombre del aserradero y emprendió su camino en línea recta hacia el gigante que empezaba a levantarse — Thryyyyyyyyyyyyyyyyym-sama — lo llamó con su dulce voz en un tono mas arriba de lo normal, sin llegar a gritar mientras sus pies pasaban de un andar tranquilo a una carrera que concluyó cuando abrazó parte del zapato del pelirrojo, es lo que sus brazos podían abarcar, detrás de ella Cara Melo, también le dio amorcito al gigante frotándose contra este con mucho entusiasmo — ¿Nos extrañaste?— le pregunto alzando la cabeza hacia él con una gran sonrisa en sus labios rosados que mostraron sus perfectos dientes blancos — Nosotros te extrañamos muchísimo. Nos encontramos con Marco, nos contó cómo han estado vendiendo barcos los últimos días… ¡Los artesanos tienen buen mercado en esta isla! ¿Debería adquirir acciones de su empresa? — le pregunto soltandolo mientras llevaba la diestra a su barbilla analizando si era buena idea invertir en un aserradero, no tenía mucho dinero pero era buena comerciando así que… no parecía mala idea invertir en lo que se percibía como un negocio rentable — ¿Por qué nos has hecho venir? ¿A dónde nos vas a llevar? ¿Sirven comida vegana y son CaraMelosfriends? — empezó a cuestionarse cuando la idea de inversión perdió atención en su cabeza, ahora lo que quería saber era el asunto de estar ahí, en su embrollo mental se seguía imaginando que tenía que ver con comida, todos sabían que al navegante le encantaba comer, y saciarlo era misión casi imposible. A ella por su parte alimentarla también era difícil porque no comía nada que haya podido estar vivo lo que reducía por mucho las opciones de alimentos, y ahora también importaba que dejaran entrar al restaurante a mascotas, no dejaría a Cara Melo afuera, si él no podía entrar a comer con ellos, entonces no comerían en ese sitio, igual, muchos lugares deberían existir… ¿Por qué iban a comer... cierto? Por eso los llamo Thrym… ¿No?
— Señorita María, ahí está la fuente… — señaló el albino quien de pronto abrió los ojos al percatarse del enorme individuo que rodeaba la estructura como si fuera un palito de dientes — Nunca dejarán de impresionarme los gigantes — musito con una nota de admiración… ¿Qué tan extraña era esa especie? Porque ella ya conocía a dos, bueno, uno de ellos solo de vista (Kelvin).
— Gracias Esteban, nos vemos luego. Vamos Cara Melo, Thrym-sama nos espera — se despidió del hombre del aserradero y emprendió su camino en línea recta hacia el gigante que empezaba a levantarse — Thryyyyyyyyyyyyyyyyym-sama — lo llamó con su dulce voz en un tono mas arriba de lo normal, sin llegar a gritar mientras sus pies pasaban de un andar tranquilo a una carrera que concluyó cuando abrazó parte del zapato del pelirrojo, es lo que sus brazos podían abarcar, detrás de ella Cara Melo, también le dio amorcito al gigante frotándose contra este con mucho entusiasmo — ¿Nos extrañaste?— le pregunto alzando la cabeza hacia él con una gran sonrisa en sus labios rosados que mostraron sus perfectos dientes blancos — Nosotros te extrañamos muchísimo. Nos encontramos con Marco, nos contó cómo han estado vendiendo barcos los últimos días… ¡Los artesanos tienen buen mercado en esta isla! ¿Debería adquirir acciones de su empresa? — le pregunto soltandolo mientras llevaba la diestra a su barbilla analizando si era buena idea invertir en un aserradero, no tenía mucho dinero pero era buena comerciando así que… no parecía mala idea invertir en lo que se percibía como un negocio rentable — ¿Por qué nos has hecho venir? ¿A dónde nos vas a llevar? ¿Sirven comida vegana y son CaraMelosfriends? — empezó a cuestionarse cuando la idea de inversión perdió atención en su cabeza, ahora lo que quería saber era el asunto de estar ahí, en su embrollo mental se seguía imaginando que tenía que ver con comida, todos sabían que al navegante le encantaba comer, y saciarlo era misión casi imposible. A ella por su parte alimentarla también era difícil porque no comía nada que haya podido estar vivo lo que reducía por mucho las opciones de alimentos, y ahora también importaba que dejaran entrar al restaurante a mascotas, no dejaría a Cara Melo afuera, si él no podía entrar a comer con ellos, entonces no comerían en ese sitio, igual, muchos lugares deberían existir… ¿Por qué iban a comer... cierto? Por eso los llamo Thrym… ¿No?
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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