18-12-2025, 08:31 AM
(Última modificación: 18-12-2025, 08:12 PM por Mei Blackclaw.)
Verano, Año 16
Ya hacía unos cuantos meses que su papá había sido arrestado en uno de los muelles de esa misma isla, llevado a prisión o potencialmente a ser ejecutado, Mei dudaba llegar a saber cuál de los dos. Y en lugar de seguir su camino como dicho posible difunto querría, la Mink sólo... Permanecía. Abusando un poco de la hospitalidad de un viejo amigo de dicho padre, la Mink llevaba ya meses en la isla, haciendo poco más que ayudar en la casa o echando una mano a las cosechas de arroz. Tal vez fuese por la devastadora pena de posible perdida, tal vez fuese por un terco sentido de esperanza y una infundada ilusión de que él hombre volviese a ella, o tal vez simplemente era cansancio de que la vida le mostrase la peor mano posible. Fuese lo que fuese, lo único claro era que Mei estaba pasando un mal rato, una fuerte decaída en el mismo pozo depresivo en que había estado aquellos primeros días. Pero no podía seguir así.
- ¡Ugh, vamos Mei, levanta tu estúpido trasero! -Sin delicadeza alguna, la Mink de golpe gritaría, palmaendo sus mejillas con sus enormes y pesadas manos, probablemente con mas fuerza de la necesaria. Dando un aun más fuerte azote con sus puños contra el piso, lanzando arena por los aires -Y llenando su pelaje de esta misma-, la enorme Mink se levantaría de golpe. Su pierna derecha empezaría a azotar el piso, golpeando en un ritmo consistente y acelerado, el resto de ella tieso y apretando los puños- ¡Papá no crío una maldita perdedora que se echa a llorar y morir! ¡Mi pá crío una luchadora! ¡UNA MAQUINA DE TOMAR LA VIDA POR LOS CUERNOS Y DECIRLE QUE ME BESE EL TRASERO! -Declaración poco decorosa, pero al menos una clara mejora de actitud. Su voz tenía una rara mezcla de frustración y auto reproche, con un deje de conviccion real Alzando los puños al cielo y separando un poco las piernas, volvería a gritar- ¡Ooossuu, suficiente lloriqueo! ¡Espíritu de lucha, ooooosuuuuu!
La imagen que seguiría tales gritos sería, bueno, tan bizarra como curiosa. La enorme liebre, aún en ropa interior porque su ropa estaba en dicha casa del amigo de su padre y se negaba a volver a buscarla, haciendo poses de Karate en medio de la playa. No del todo mal hechas, que si conocía la Isla del Karate era porque su padre la había llevado allí a entrenar, pero su definición de las artes marciales era más bien vaga y muy diluida por su estilo de pelea más salvaje. Pero si era impresionante ver a un ser de semejante tamaño realizar la mayor parte de las formas con decente fluidez, un espectáculo que realmente sólo podía ser encontrado en una isla como esa. No había realmente un punto a lo que estaba haciendo, no era entrenamiento real ni le servía para realmente pulir sus propias habilidades, pero era... Liberador.
Y así correría el rumor de una playa, donde una enorme chica liebre practicaba formas de karate... Y tal vez mas de un curioso iría esa misma mañana a ver, porque joder, si que habría mucho para ver.
