19-12-2025, 10:28 PM
Mi atención estaba puesta totalmente sobre ese cocinero al momento que me interrumpió quedó claro que la paz no sería una opción. Incentivo suficiente para tener que jugársela ahora a un todo o nada. Tenía que ser audaz y valiente, no me podía dejar vencer por un cuchillo aceitado. Ya me gustaría a mi tener como salirme de esta por las buenas. No pensé en retroceder, pero al mover mi pie a una postura más estable me percate que tras de mí había una pared así que huir no sería una posibilidad.
Ese hombre con olor a comida y a refrito no solo es desagradable, es grosero y está loco. Quiere bobo(problema) y a mi la paciencia se acabó cuando sus actitudes se tornaron groseras. Inmediatamente salté contra el claro plano. Apenas reaccioné en lo que se movió, cómo un gallo de pelea que busca el pleito alzando las alas en una reacción inmediata.
Acortar las distancias para que no me fuera a cortar un dedo buscando golpearlo antes de que pudiera pegarme el a mi. Si me cortara que en los antebrazos que es con lo que naturalmente uno busca cubrir el cuerpo. Con los puños cerrados inmediatamente le presenté uno de mis puñetazos en la cara. Tan fuerte como se me permitiera. Quien pega primero suele pegar dos veces y por eso mi intención siempre fue ver en qué mano maneja el cuchillo así poder darle con el otro flanco.
Directo en su cara tan fuerte como un martillazo que abre un coco, directo al ojo, mis nudillos tienen esa protección que brinda el guante común y silvestre que usaría cualquier peleador. De cuerpo duro y un metal con mínima calidad, protegen mis nudillos de lastimarse demasiado al golpear y tiene la forma en la que va a dejar una marca en el rival. Los gritos de los niños o de las madres ante el pleito sólo son un ruido en el fondo pues en este momento todo pasó a convertirse en estática.
En mi antebrazo se sintió un corrientazo creo que me alcanzó con su cuchillo pero mi piel no es tan dura como para mitigar así que en el momento me dejó una buena línea roja en el brazo acompañado de un dolor que me imposibilitó seguir concentrandome en el cocinero del dolor así que me agarre la herido un tanto confundido del alrededor y de todo. —Maldito viejo insano ahora te ganaste una buena dosis.—
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Ese hombre con olor a comida y a refrito no solo es desagradable, es grosero y está loco. Quiere bobo(problema) y a mi la paciencia se acabó cuando sus actitudes se tornaron groseras. Inmediatamente salté contra el claro plano. Apenas reaccioné en lo que se movió, cómo un gallo de pelea que busca el pleito alzando las alas en una reacción inmediata.
Acortar las distancias para que no me fuera a cortar un dedo buscando golpearlo antes de que pudiera pegarme el a mi. Si me cortara que en los antebrazos que es con lo que naturalmente uno busca cubrir el cuerpo. Con los puños cerrados inmediatamente le presenté uno de mis puñetazos en la cara. Tan fuerte como se me permitiera. Quien pega primero suele pegar dos veces y por eso mi intención siempre fue ver en qué mano maneja el cuchillo así poder darle con el otro flanco.
Directo en su cara tan fuerte como un martillazo que abre un coco, directo al ojo, mis nudillos tienen esa protección que brinda el guante común y silvestre que usaría cualquier peleador. De cuerpo duro y un metal con mínima calidad, protegen mis nudillos de lastimarse demasiado al golpear y tiene la forma en la que va a dejar una marca en el rival. Los gritos de los niños o de las madres ante el pleito sólo son un ruido en el fondo pues en este momento todo pasó a convertirse en estática.
En mi antebrazo se sintió un corrientazo creo que me alcanzó con su cuchillo pero mi piel no es tan dura como para mitigar así que en el momento me dejó una buena línea roja en el brazo acompañado de un dolor que me imposibilitó seguir concentrandome en el cocinero del dolor así que me agarre la herido un tanto confundido del alrededor y de todo. —Maldito viejo insano ahora te ganaste una buena dosis.—
Cosas Off:
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