[Pasado/Social] No first cuts
#1
El calor en Little Garden me recordaba demasiado al sufrido antaño en Samba. ¿Podría algún día encontrar un lugar que tuviese un clima más frío, o un punto intermedio? No es que yo tuviese buena tolerancia al frío; más bien lo contrario, pero ya lo extrañaba. El calor es casi como un peso constante sobre la nuca, sobre los párpados, sobre las ideas. Ah, no, no es el calor, es su obvia consecuencia: el sudor. El aire olía a verde podrido, a humedad vieja, a algo vivo que llevaba demasiado tiempo creciendo sin que nadie lo corte. Demasiado. Puaj. Por fortuna para mí era difícil hundirme en el suelo gracias a mi liviano peso, aunque aquí todo es tan grande que me recordaba que aquí nada es pequeño salvo yo. Y aun así, seguía adelante. No debería estar haciéndolo. No sola. No sin saber exactamente qué hay vivo; y en este sitio hay muchos seres peligrosos o, por lo menos, gigantes, genuinamente gigantes.

Mientras avanzaba entre helechos que me doblan en altura y troncos que parecen columnas mal puestas, noto cómo el cuerpo se me adelanta a la cabeza. Ya estaba pensando en cortes antes de ver la piel de los dinosaurios; en su gran resistencia muscular; en cómo demonios algo tan grande puede caer sin que el bosque entero se entere. Me limpié el sudor de la frente con el antebrazo y resoplo. Estaba deseando encontrar los restos de alguno de esos animales—. Vale… —murmuré para mí misma—. Respira. Primero mira. Luego piensas. Luego, si hace falta, metes las manos.

Una rama se partió a mi izquierda. Me quedé quieta al instante, cola tensa, oído y olfato alerta. Nada. Solo el bosque recordándome que aquí no manda nadie. Continúo, más despacio ahora, hasta que el olor cambia. Pero la muerte siempre huele distinto según dónde estés: en el mar es salada y en las ciudades es agria. Y sin embargo… aquí es dulce. Empalagosa. Un dulzor espeso que se pega al paladar como fruta demasiado madura. Arrugué la nariz. Supuse que se debía a la variedad de plantas que había a mi alrededor.

— Genial —susurré para mí misma—. Carne grande.

El claro se abre de golpe, como si alguien hubiera arrancado un trozo del bosque a mordiscos. La vegetación está aplastada en círculos irregulares, los helechos partidos, la tierra removida. Hay marcas de arrastre. De lucha. De algo que no se rindió fácil. Me detengo en el borde, aún protegida por las sombras, y observo. Precaución y miedo. Más miedo que precaución.

Y entonces lo veo.

No entero. No limpio. Pero ahí está.

El dinosaurio yace de costado, enorme incluso desde la distancia, con el cuello torcido en un ángulo que no debería existir. La piel es gruesa, escamosa, de un verde apagado que empieza a perder brillo. El vientre sube y baja una vez más… y luego nada. No, no. ¿Eso ha sido mi imaginación? Me quedé muy quieta, contando mentalmente. Uno. Dos. Tres. Nada—. Bien —dije en voz baja, baja incluso para mí—. Muerto de verdad. Gracias.

Me sentí cruel por agradecer una muerte tan trágica. Aún así por el amor a la ciencia me acerqué con cuidado, bordeando primero, como si fuera una mesa de operaciones improvisada. No toqué aún. Nunca se toca primero. Los insectos ya habían empezado su trabajo; hay un zumbido bajo, constante, y pequeñas cosas negras que entran y salen de una herida abierta en el costado. Me agacho, manteniendo distancia. La herida no es limpia. No es un corte. Es… ¿aplastamiento? Algo había golpeado con fuerza brutal, rompiendo costillas desde fuera hacia dentro. Incliné la cabeza, analizando.

— Esto no ha sido otro de los tuyos —murmuro—. O sois mucho más violentos de lo que parecéis.

Di un paso más. Luego otro. El suelo estaba resbaladizo, cubierto de fluidos oscuros que no reconozco del todo. Me paré en seco—. Ajá… —dije—. Sangre, pero no solo sangre. ¿Toxinas? —concluí con poca seguridad—. O algo que se le parece. Estupendo. Justo lo que necesitaba hoy.

Me enderecé despacio y observé el cuerpo completo. Las patas traseras estaban tensas, como si hubiera intentado incorporarse hasta el último segundo. Las delanteras, recogidas de forma antinatural. El cuello… el cuello me molestaba: demasiado rígido, demasiado forzado—. Te han hecho algo feo —dije, casi con respeto—. Y no ha sido rápido, eh.

El humor negro me asaltó solo en determinadas ocasiones—. Aunque claro… rápido es relativo cuando mides veinte veces más que yo.

Me acerqué un poco más, lo suficiente para ver las escamas de cerca. Son más gruesas en el lomo que en el vientre, que son más finas. Pasé un dedo por el aire, sin tocar, siguiendo una línea imaginaria—. Si tuviera que abrirte —pensé en voz alta—, sería aquí. Pero no todavía.

No porque no pudiera, sino porque no sabría si debo. Respiré hondo. Aquí es donde empieza el problema de siempre: el punto exacto donde la curiosidad y la ética se miran a los ojos como dos viejos enemigos que se conocen demasiado bien, viven peleados pero van de la mano. Entender cómo muere algo así podría salvar vidas, o podría ser solo… morbo científico envuelto en palabras bonitas. Una vuelta más alrededor del dinosaurio, marcando mentalmente puntos de interés, que no eran poco. La detención fue finalmente frente al torso, justo donde la herida es más evidente. La observé con ojos clínicos. No pensé en el tamaño. Pensé en sus muchas capas. En músculos. En órganos.
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[Pasado/Social] No first cuts - por Alana Sahiba - 20-12-2025, 08:01 PM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Hyákinthos - 24-12-2025, 09:16 AM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Alana Sahiba - 27-12-2025, 01:18 PM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Hyákinthos - 14-01-2026, 08:37 AM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Alana Sahiba - 14-01-2026, 01:31 PM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Hyákinthos - 22-01-2026, 03:09 AM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Alana Sahiba - 25-01-2026, 12:26 PM
RE: [Pasado/Social] No first cuts - por Hyákinthos - 27-03-2026, 06:43 AM

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