21-12-2025, 08:06 PM
Ahora que la tranquilidad había inundado el lugar era un buen sitio para poder tener una buena conversación sin que nadie los interrumpiera, el yakuza prometía cobrar el dinero y arreglar la tienda, pero no solo quería eso del joven espadachín ... ¿quería contratarle para algo más que arreglar armas? era una suculenta oferta para el muchacho, nunca estaba de mas tener amigos hasta en el infierno. Su largo viaje a través del South Blue siempre había sido solitario, había tratado con tipejos de todo tipo, buenos, malos, criminales, hombres de negocios, gente de mucho dinero, campesinos, no estaba cerrado a nada en cuanto a negocios suculentos. - Si lo que buscas es un soldado no soy tu hombre amigo Jin, no seré uno de los hombres que tienes a tu cargo, siento negarte la oferta y ser tan directo. - Musitó el muchacho que se colocó frente a el, tomando la katana y colocándola en su hombro. Dio una tremenda calada viendo como la puerta del taller se abría y uno de los trabajadores aparecía con el arma de Jin, ya reparada ¿había sido en un tiempo record? probablemente. Cada día que pasaba su tienda aumentaba en calidades, aunque la misma estuviera destrozada.
Barald no era tonto para nada, su economía actual no le permitía tener una tienda remodelada y a la moda, en cambio si había invertido bien de dinero en toda clase de materiales y herramientas para ofrecer el mejor trato a sus clientes, además de mano de obra cualificada, es por eso que había ganado algo de reconocimiento desde que había abierto la tienda. El trabajador quedó asombrado por el estado actual de la tienda, vio la sangre y toda la tienda destrozada y solo pudo esbozar su asombro preguntado - Peeeeero Jeefeeeee!!!! ¿QUE COÑO HA PASADO AQUÍ? - Dijo a medida que se acercaba a Jin para entregársela. A lo que Barald simplemente respondió - Tranquilo amigo mio, he conseguido una reforma gratis! ¿soy el puto amo en los negocios ves? si todo sigue así hasta podre subiros el sueldo. -
Los trabajadores de Barald eran buenos y estaban lo suficientemente pagados para no distraerse en su trabajo, ni aunque hubieran caído bombas hubieran dejado de trabajar, tenía mucha suerte de tenerlos, es por eso que pensaba cuidarlos de la mejor manera posible. Tras aquello se dirigió a Jin directamente. - Tu habilidad con la espada es increíble, no me extraña que trajeras el arma así de desgastada .- Dijo el chico que tras una pausa, tiro el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la planta del pie para proseguir. - Si quieres tener un trato conmigo me gustaría una exclusividad, un contrato. Te proporcionare todas las armas que tu y tus hombres necesitéis y les llevaré el mantenimiento para que siempre estén en las mejores condiciones. Si tienes algún trabajo que pueda interesarme, podré aceptarlo siempre y cuando me compense ¿entiendes? no puedo ser tu soldado porque yo tengo mis propios planes ... pero si me ofreces algo de interés, podríamos trabajar juntos. -
Era un buen trato para el chico, además de un buen contacto en caso de necesitarlo y quien sabe que clase de ofertas podrían llegar. Aunque había algo que todavía le picaba por dentro. - Aunque tengo una petición que hacerte ... - Dijo a la vez que de su bolsillo, sacaba un paquete de tabaco y se lo lanzaba al mafioso, para que cogiera un cigarrillo, invitándole. - Quiero pelear contra ti, no todos los días aparece un espadachín tan bueno por aquí, puedo luchar contigo en serio, estoy harto de no verme en apuros frente a nadie. - Más que cualquier trato de dinero o hacer crecer su negocio ... Barald deseaba eso con Jin, pelear, podía aprender mucho del mafioso el cual había usado su arma sin que pudiera ni si quiera verlo, solo escucharlo, aunque el muchacho no estaba tan lejos de su nivel. Sería una gran pelea. Del bolsillo derecho sacó una tarjeta negra, personalizada con un numero de Den-Den-Mushi escrito en dorado. - Ese es mi Den-Den-Mushi, comunícate conmigo siempre que necesitéis algo o tengas algo interesante para mi. Por cierto, son 2500 berries por el arreglo del arma, y por el destrozo le cobraras a Deluca 20000, te mandaré la factura. - Dijo el chico para con eso girarse y mirar la puta tienda destrozada, aunque Jin mandara a un carpintero, tenía que limpiar toda la sangre, además tenía que hablar con el seguro de la tienda para poder cobrar también ese dinero.
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