[Presente Absoluto] Me voy por cigarrillos
#2


“Chicos, voy a tomarme un pequeño viaje en solitario a Sorbet, los llamo en unos días cuando llegue, os quiero <3”

Hijo de… ¿En serio el castaño no ha aprendido a tener rastro de sentido de supervivencia en todo el tiempo que llevan juntos? Es como si su cerebro se apagase repentinamente cuando de pensar con lógica se tratase. El reverso de la hoja le arranca una pequeña sonrisa cómplice. ¿Y si Tezca decide que aquello debe convertirse en problema de todo el mundo? No, gracias, por algo existen los límites y el de ella es no pagar cuentas ajenas.

Siente la tinta entre sus dedos y la sonrisa divertida se transforma en una maliciosa.



—Solo sabes despertar temprano cuándo quieres escaparte. ¿Eh, cariño? Esta vez no te lo permitiré.

Susurra para no llamar la atención de nadie. Sin pensarlo agarra su mochila y empieza a meter sus cosas con premura, en el trayecto aprovecha para lanzar una indiscreta patada a Cardan, quien se remueve en la cama, sisea con amargura poco contenida y se extiende con precisión cazadora, eso es hasta que nota la causante del ataque. La expresión de querer aferrarse a la piel y apretar la carne hasta romper huesos se desvanece intempestivamente. ¡Su dueña! ¡Su mejor amiga! ¡Su más grande temor!

—Shhhhh. Ponte tu gorro, tenemos que perseguir a tu imbécil favorito. —Cardan mueve la cola con apremio, se resbala con elegancia de la cama y trata de no hacer ruido al reptar por la madera. Busca su pequeño gorro y su corbata. Un grácil movimiento acostumbrado y está listo para la acción, cuando se trata de Ryota parece animarse el doble, como si fuera la contraparte que realmente le da cariño, alimento y entendimiento. Runin bufa levantando la mochila, ha tenido que dejar atrás algunas de sus prendas pero está bien, se han ensuciado esos días y no parecen tener arreglo, después comprará más o sonreirá para obtener conjuntos gratuitos. Se ajusta el brazalete en su bicep y se siente lista, hora de la aventura.

El silencio se rompe cuando camina porque los tacones no piensa dejarlos de lado. Corre por las escaleras, pregunta a la dueña de la posada por dónde se ha ido el culpable y después desaparece con una emoción que no tiende a mostrar a nadie, al menos no estando sobria o en confianza. El camino es obvio, demasiado para ser verdad. No puede estar lejos porque la tinta estaba fresca.

Sorbet. Sorbet. Sorbet.

Un marinero informa que en el puerto solo hay un crucero que está por zarpar a aquella isla. ¿Nuevamente deberá pisar aquel lugar después de un par de años? Traga saliva, sabe que algunos de sus conocidos han partido lejos de ahí, escapando de la desigualdad y el infortunio. Uker y Owen son piratas con recompensas sobre sus cabezas, incluso aparecen en el periódico. ¿Llegarán a tales lares en algún momento? Sonríe y casi tropieza con Cardan, parece demasiado cansado así que lo levanta y el paso se vuelve más lento. Compra los pasajes con el dolor del alma porque su serpiente siempre le saca un ojo de la cara.

El penúltimo llamado provoca que respire con fuerza y acelere el paso. El último llamado y su pie toca la escalera de embarque, lo han logrado. El capitán anuncia la partida de Isla Karate y Runin al fin tiene tiempo para arreglarse el cabello, dejar a Cardan en el suelo, muy cerca de ella porque los tripulantes escapan despavoridos y no tiene ganas de ser botada al mar por alguno de ellos. Relame con ligereza y costumbre su labio inferior, muerde un poco sin hacerse daño mientras la vista busca su objetivo.



—¿Dónde te has metido, cariño?

La voz suena juguetona. Cardan se alza un poco intentando buscar también. Llevan así un momento hasta que lo ve, mascando un chicle y mostrando una expresión de suficiencia ante su casi perfecto escape. El pecho se infla, la sonrisa se ensancha y los pasos se hacen sonoros, esperando que se mitiguen con el trajín de las personas y el ruido de la embarcación. Su olor es un asunto más complicado.

Repentinamente sus brazos se deslizan alrededor de Ryota en un tierno abrazo que va apretándose cada vez más. Cardar aprovecha también para subirse en él y enrollar ambas piernas, apretándolas sin excederse. —¿A dónde pensabas irte, deudor con patas? —Le habla al oído, ríe suave —¡Si crees que esta vez te dejaré escapar estás muy equivocado! Ese botín será de ambos. Fufufufu.

Sin preámbulo lo suelta, empujándolo hacia el frente, esperando que se cayese debido al agarre de Cardan. 



—Fufufufu. ¿Compartimos camarote, cariño?

A veces le gusta burlarse de otros, en especial de Ryota y sus intentos fallidos de libertad; en otras ocasiones disfruta de esa alta que va de isla en isla haciendo lo que desea. ¿Qué les deparará Sorbet? Quizá podría ir a visitar la iglesia después de tanto tiempo, ver si la ancianita con la que iba a misa, aún está vida. No suena mal.


Karmas
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [Presente Absoluto] Me voy por cigarrillos - por Runin D. Kitay - 22-12-2025, 07:44 AM

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