24-12-2025, 09:16 AM
Selva.
Nada más húmedo que una selva tropical.
Nada más húmedo que una selva tropical.
Los árboles se yerguen sobre el suelo con una enormidad que no recuerda haber visto antes, sus copas, tan tupidas como nada que conozca, apenas dejan pasar resquicios de luz solar.
Hay una parte de la selva que es más densa, más oscura, pero, cuando se logra llegar a los puntos en donde los rayos se cuelan a través de las hojas, la vista es simplemente mágica, maravillosa.
Podría quejarse todo el día en la playa sobre como la temperatura parece no tenerles compasión ni siquiera en la noche o por como los insectos más grandes que ha visto en su vida, parecen querer devorarlo con cada picadura que dejan sobre la piel y, sobre todo, podría llorar por culpa de que, en esa tierra sin ley a la que fueron a parar, hubiera criaturas tan enormes que solo Thrym, el gigante pelirrojo de su tripulación parecía poder hacerles frente de manera justa, pero a pesar de sus quejas superficiales sobre el clima o los pinchazos de los insectos, algo más lo llamaba en esa jungla: la curiosidad.
Hay una parte de la selva que es más densa, más oscura, pero, cuando se logra llegar a los puntos en donde los rayos se cuelan a través de las hojas, la vista es simplemente mágica, maravillosa.
Podría quejarse todo el día en la playa sobre como la temperatura parece no tenerles compasión ni siquiera en la noche o por como los insectos más grandes que ha visto en su vida, parecen querer devorarlo con cada picadura que dejan sobre la piel y, sobre todo, podría llorar por culpa de que, en esa tierra sin ley a la que fueron a parar, hubiera criaturas tan enormes que solo Thrym, el gigante pelirrojo de su tripulación parecía poder hacerles frente de manera justa, pero a pesar de sus quejas superficiales sobre el clima o los pinchazos de los insectos, algo más lo llamaba en esa jungla: la curiosidad.
Flora y fauna.
No importa por donde lo viera, las posibilidades de conseguir nuevos antídotos, venenos, drogas, incluso nuevas especies para vender en próximas islas como “mascotas exóticas” o como simple decoración, ya sea de manera disecada o solo sus huesos, abría un mundo de posibilidades que no podía dejar pasar por quejas fútiles sobre pequeños detalles.
Y ya no podía esperar para descubrir todo lo que pudiera haber dentro de ese laboratorio natural, como él decidió llamarlo.
Solo le dijo a María Merlot que se iría un rato a “dar una vuelta, aunque consigo llevó sus botas y guantes de combate, además de una soga gruesa, una navaja y un machete que se molestó en afilar antes de dejar el barco, bien…al menos eso por el lado visible, pues, en una mochila que cargaba en su espalda, llevaba herramientas médicas, un potente veneno, antídotos, pomadas y cualquier otra cosa que pudiera servirle de ayuda en la jungla en caso de meterse en problemas.
Aunque nunca pensó que los problemas llegarían en forma de un primo mayor de los velociraptores: un Deinonychus.
Y ya no podía esperar para descubrir todo lo que pudiera haber dentro de ese laboratorio natural, como él decidió llamarlo.
Solo le dijo a María Merlot que se iría un rato a “dar una vuelta, aunque consigo llevó sus botas y guantes de combate, además de una soga gruesa, una navaja y un machete que se molestó en afilar antes de dejar el barco, bien…al menos eso por el lado visible, pues, en una mochila que cargaba en su espalda, llevaba herramientas médicas, un potente veneno, antídotos, pomadas y cualquier otra cosa que pudiera servirle de ayuda en la jungla en caso de meterse en problemas.
Aunque nunca pensó que los problemas llegarían en forma de un primo mayor de los velociraptores: un Deinonychus.
Claro que su primera reacción habría sido correr, pero escapar de un ser que parecía verlo como una presa más y que, evidentemente, llevaría ventaja en velocidad, no estaba entre sus planes.
—Debe ser una broma —. El rugido del animal resonó entre los árboles, aunque ahí, en medio de la abundante vegetación, el ruido moría a los pocos metros y ni el animal ni los gritos de auxilio que el pudiera pensar en proferir serían escuchados por nadie más en la isla, a menos que estuviera bastante cerca.
Tragó saliva y, en un movimiento lento, pausado, pues el animal parecía medirlo desde la distancia, tal como él mismo lo hacía; el médico se sacó su bolsa y de ahí, consiguió el frasco con el veneno que había llegado.
—Debe ser una broma —. El rugido del animal resonó entre los árboles, aunque ahí, en medio de la abundante vegetación, el ruido moría a los pocos metros y ni el animal ni los gritos de auxilio que el pudiera pensar en proferir serían escuchados por nadie más en la isla, a menos que estuviera bastante cerca.
Tragó saliva y, en un movimiento lento, pausado, pues el animal parecía medirlo desde la distancia, tal como él mismo lo hacía; el médico se sacó su bolsa y de ahí, consiguió el frasco con el veneno que había llegado.
Si esa cosa quería enfrentarlo al menos le pondría las cosas complicadas.
De su cintura se quitó la soga que llevaba y la bañó con el líquido venenoso del frasco, tal como hizo con el filo del machete que llevó consigo solo para apartar la vegetación, no creyó que tendría que usarlo como arma, menos contra un maldito dinosaurio.
—Je, al menos si tengo suerte, podría diseccionarte para estudiarte y venderte por partes —. Murmuró antes de moverse apenas hacia un lado, todo para atascar la soga en la corteza rasposa de un árbol y extenderla hacia el otro lado, como si quisiera hacer una trampa improvisada, aunque eso…eso bastó para que la criatura se lo tomara como un reto.
Agradeció que algunos metros lo separaban del animal, pues eso le dio tiempo suficiente para replegar la cuerda de un lado a otro y, al pobre dinosaurio, con su velocidad impresionante no le dio tiempo de frenar antes de que su cuello chocara directamente contra la cuerda extendida y bañada en veneno…claro…eso lo descolocó, pero no sería suficiente para acabar con una criatura que, aunque pequeña en comparación a otros dinosaurios, era igual de formidable, más aún si se tomaba en cuenta el tamaño de las garras de sus patas.
El pelirosa apenas tuvo tiempo de salir corriendo en diagonal antes de que la confusión del animal pasara e intentara arremeter de nuevo contra él…lo siguiente que supo es que había atravesado el machete que llevó en medio de las garras del animal y su propia cara…aunque, sorprendentemente, el animalito era mucho más liviano de lo que parecía a simple vista.
Se sorprendió cuando lo empujó tan fácil, incluso le dio tiempo para que el machete envenenado hiciera un corte cerca de un costado de la panza del animal.
—Jmmm…pensé que serías más problemático —. No se confiaría, pero haberse quitado de encima a una criatura como esa le dio un subidón de confianza que lo hizo sonreír de lado a lado, como cuando era más joven y se metía en una pelea con alguien a quien sabía que le podía ganar sin mayores problemas…generalmente miembros de su antigua tripulación. —¿Qué pasa? ¿Se te quitó el hambre? —En otro momento se habría avergonzado de hablar con un ser que no pudiera entenderlo, pero ahora la adrenalina se le había subido a la cabeza como para pensar con claridad.
Ni siquiera notó que fue gracias al veneno que el animal estaba confundido y desorientado, tal vez por eso, la siguiente vez que intentó acercársele, el médico no dudó en lanzar una patada al costado en donde estaba esa misma cortada que había hecho antes con el machete, una patada hecha con sus botas de combate…una que resultó tan fuerte que terminó empujando al animal varios metros hacia atrás, a un lugar más claro en el bosque.
—Je, al menos si tengo suerte, podría diseccionarte para estudiarte y venderte por partes —. Murmuró antes de moverse apenas hacia un lado, todo para atascar la soga en la corteza rasposa de un árbol y extenderla hacia el otro lado, como si quisiera hacer una trampa improvisada, aunque eso…eso bastó para que la criatura se lo tomara como un reto.
Agradeció que algunos metros lo separaban del animal, pues eso le dio tiempo suficiente para replegar la cuerda de un lado a otro y, al pobre dinosaurio, con su velocidad impresionante no le dio tiempo de frenar antes de que su cuello chocara directamente contra la cuerda extendida y bañada en veneno…claro…eso lo descolocó, pero no sería suficiente para acabar con una criatura que, aunque pequeña en comparación a otros dinosaurios, era igual de formidable, más aún si se tomaba en cuenta el tamaño de las garras de sus patas.
El pelirosa apenas tuvo tiempo de salir corriendo en diagonal antes de que la confusión del animal pasara e intentara arremeter de nuevo contra él…lo siguiente que supo es que había atravesado el machete que llevó en medio de las garras del animal y su propia cara…aunque, sorprendentemente, el animalito era mucho más liviano de lo que parecía a simple vista.
Se sorprendió cuando lo empujó tan fácil, incluso le dio tiempo para que el machete envenenado hiciera un corte cerca de un costado de la panza del animal.
—Jmmm…pensé que serías más problemático —. No se confiaría, pero haberse quitado de encima a una criatura como esa le dio un subidón de confianza que lo hizo sonreír de lado a lado, como cuando era más joven y se metía en una pelea con alguien a quien sabía que le podía ganar sin mayores problemas…generalmente miembros de su antigua tripulación. —¿Qué pasa? ¿Se te quitó el hambre? —En otro momento se habría avergonzado de hablar con un ser que no pudiera entenderlo, pero ahora la adrenalina se le había subido a la cabeza como para pensar con claridad.
Ni siquiera notó que fue gracias al veneno que el animal estaba confundido y desorientado, tal vez por eso, la siguiente vez que intentó acercársele, el médico no dudó en lanzar una patada al costado en donde estaba esa misma cortada que había hecho antes con el machete, una patada hecha con sus botas de combate…una que resultó tan fuerte que terminó empujando al animal varios metros hacia atrás, a un lugar más claro en el bosque.
Luego del estruendo hubo silencio.
La selva volvía a demostrar que, no importaba quien fuera el ganador o el vencedor, al final ella era más grande, más intimidante.
—Agh…que desagradable —. No lo decía por la patada, ni por la sensación extraña que quedó en su pie luego de haber golpeado al dinosaurio, si no por el escalofrío que recorrió su columna cuando el silencio reinó de nuevo, casi lo sintió como un mal augurio, como si algo más grande pudiera venir después para cobrarle lo que acababa de hacer. —No puedo quedarme aquí.
Siguió el reguero de árboles, el camino que había dejado el dinosaurio después de ser empujado de manera tan repentina y; sin embargo, cuando lo vio de nuevo, el animal aún agonizaba.
Podía haber acabado rápido con su vida, sería lo más sencillo, pero la curiosidad lo picó de nuevo… ¿Cuánto tardaría un morir un animal como ese? Lo miró con ojos brillantes y guardó cualquier arma antes de subirse a la rama de un árbol y acomodarse como si estuviera en el patio de su casa y, luego, sacó un pequeño reloj de su bolsa, lápiz y papel y, desde la comodidad de ese lugar, puso el temporizador para empezar a dibujar la silueta del animal que estaba en el suelo, a fin de cuentas, desde las alturas tenía una mejor vista general del cuerpo…más tarde se encargaría de los detalles que pudiera conseguir al acercarse más.
—Agh…que desagradable —. No lo decía por la patada, ni por la sensación extraña que quedó en su pie luego de haber golpeado al dinosaurio, si no por el escalofrío que recorrió su columna cuando el silencio reinó de nuevo, casi lo sintió como un mal augurio, como si algo más grande pudiera venir después para cobrarle lo que acababa de hacer. —No puedo quedarme aquí.
Siguió el reguero de árboles, el camino que había dejado el dinosaurio después de ser empujado de manera tan repentina y; sin embargo, cuando lo vio de nuevo, el animal aún agonizaba.
Podía haber acabado rápido con su vida, sería lo más sencillo, pero la curiosidad lo picó de nuevo… ¿Cuánto tardaría un morir un animal como ese? Lo miró con ojos brillantes y guardó cualquier arma antes de subirse a la rama de un árbol y acomodarse como si estuviera en el patio de su casa y, luego, sacó un pequeño reloj de su bolsa, lápiz y papel y, desde la comodidad de ese lugar, puso el temporizador para empezar a dibujar la silueta del animal que estaba en el suelo, a fin de cuentas, desde las alturas tenía una mejor vista general del cuerpo…más tarde se encargaría de los detalles que pudiera conseguir al acercarse más.
***
¿Cuánto tiempo pasó desde que empezó su experimento? Bueno, aproximadamente unos 30 minutos hasta que el animal dio su última exhalación a los que el médico le agregaría unos 10 minutos más considerando el tiempo que tomó en enfrentarse al animal y que el veneno le hiciera efecto, de todos modos, no solo eso había tenido en cuenta, si no también el momento en que empezaron a llegar los insectos al cuerpo…de eso pasaron unos 7 minutos desde el momento en que decidió subirse al árbol hasta que llegó el primer bicho que fue notable por su zumbido molesto.
Y ahora…ahora estaba hecho, listo para bajar del árbol y empezar su investigación, pero…
—¿Ah? ¿Qué es…eso? —Sabía que no estaba loco ni tenía una mala vista como para ser engañado, algo diminuto se movió alrededor del dinosaurio, algo que no parecía un insecto, que era mucho más vívido…casi…humano… ¿O es que si estaba enloqueciendo?
De un salto bajó del árbol, claro, no sin antes haber guardado su cuaderno, su lápiz y su reloj de regreso en su mochila, pero ahora, en lugar de concentrarse solo en el dinosaurio se centró también en la pequeña versión de una humana que tenía ahora frente a él y que parecía estar observando la parte más blanda y vulnerable del animal que él había matado.
—Jmmm —. El sonido salió bajo, pero sabía que de todos modos se escucharía hasta el sitio en donde estaba la pequeña. —Yo también lo abriría ahí, es la zona más vulnerable…pero no te recomendaría hacerlo sin buenos guantes y mascarilla…además de un antídoto contra venenos —. Señaló la herida cortante que estaba cerca de las costillas rotas. —Murió envenenado, como puedes ver —. "Lo maté gracias a un veneno" sería más adecuado, pero no era necesario entrar en detalles.
A pesar de sus palabras de advertencia, su voz sonaba despreocupada y algo aburrida, algo que acompañó su gesto desinteresado al sentarse en el suelo em posición de flor de loto para poder quedar más cerca de la humana chiquita.
—¿De dónde saliste de todos modos y por qué quieres abrir a mi presa? —Clavó el machete que usó antes y que todavía tenía rastros de veneno sobre el terreno blando a su lado, aunque no era una amenaza, era simple comodidad, además…no pensaría en matar a alguien de una raza extraña justo al momento de conocerlo…
De un salto bajó del árbol, claro, no sin antes haber guardado su cuaderno, su lápiz y su reloj de regreso en su mochila, pero ahora, en lugar de concentrarse solo en el dinosaurio se centró también en la pequeña versión de una humana que tenía ahora frente a él y que parecía estar observando la parte más blanda y vulnerable del animal que él había matado.
—Jmmm —. El sonido salió bajo, pero sabía que de todos modos se escucharía hasta el sitio en donde estaba la pequeña. —Yo también lo abriría ahí, es la zona más vulnerable…pero no te recomendaría hacerlo sin buenos guantes y mascarilla…además de un antídoto contra venenos —. Señaló la herida cortante que estaba cerca de las costillas rotas. —Murió envenenado, como puedes ver —. "Lo maté gracias a un veneno" sería más adecuado, pero no era necesario entrar en detalles.
A pesar de sus palabras de advertencia, su voz sonaba despreocupada y algo aburrida, algo que acompañó su gesto desinteresado al sentarse en el suelo em posición de flor de loto para poder quedar más cerca de la humana chiquita.
—¿De dónde saliste de todos modos y por qué quieres abrir a mi presa? —Clavó el machete que usó antes y que todavía tenía rastros de veneno sobre el terreno blando a su lado, aunque no era una amenaza, era simple comodidad, además…no pensaría en matar a alguien de una raza extraña justo al momento de conocerlo…
—Espera...
¿Conocerlo?
Parpadeó un par de veces y se fijó en la mujercita frente a él, incluso achicó los ojos y se mordió el interior de la boca como si eso pudiera ayudarlo a pensar mejor…esa pequeña tenía algo que se le hacía conocido… ¿Había visto antes a otros tontattas? Probablemente, pero a esta en específico…difícil saberlo…su mala memoria volvía a jugarle en contra.
—Oye…tu…te me haces conocida de algún lugar ¿Nos hemos visto antes?
Karma
Deinonychus
