30-10-2023, 07:56 PM
(Última modificación: 30-10-2023, 08:16 PM por Jolyne Jones.)
Había empezado a caer la noche en aquel pueblo tan peculiar. Nos teníamos que quedar allí un tiempo antes de poder continuar nuestro viaje, pero, para ser sincera, me estaba empezando a gustar ese sitio. Sentía una curiosidad por empaparme de la cultura de los lugareños y tal vez llevarme algún souvenir de nuestra estancia antes de marcharnos. El hostal en el que nos alojábamos parecía tranquilo a simple vista, pero no conseguía quitarme la idea de que había algo siniestro en él, como un mal augurio, optando por no decir nada al resto de mis compañeros temerosa de que creyeran que estaba loca o delirante.
Triana nos propuso ir a una taberna cercana y yo acepté su oferta sin titubear, ansiosa por escapar, aunque fuera por unos segundos, del ambiente del hostal. En las calles desiertas, a penas se escuchaban murmullos como de un jolgorio lejano y las densas nubes ocultaban la poca luz que podía dar la luna, dejando unas sombras mucho más difusas que alimentaban mi imaginación. Tanto era así, que ignoré la sensación de que una de esas sombras nos seguía. No quería ser la única paranoica del grupo.
En medio de la oscuridad, divisé unos destellos de luz que provenían de una especie de salón. Sus luces nos llamaron igual que faros en medio de la oscuridad, atrayéndonos como si fueran un reclamo para las ovejas descarriadas. Triana entró al lugar sin pensárselo dos veces y yo fui detrás. -Vaya, qué animados están por aquí. Quién lo diría. Con el silencio y la oscuridad de fuera, parecía que entrábamos a otro mundo. Aquella taberna me recordaba a mi pueblo, pero a pesar de la música y las risas, algo en el ambiente me llenaba de inquietud, como si estuviésemos solo en una ilusión. Mientras nos sentábamos, pude ver a la gente animada, bebiendo y pasándolo bien mientras un puñado de músicos tocaban cancioncitas la mar de contentos.
En una de las mesas me pareció ver a un señor que nos observaba mientras bebía algo, aunque no me sorprendió, éramos forasteros después de todo. Volví a poner mi atención a nuestra propia mesa y Triana no tardó en pedirse algo para tomar. Aspros pidió lo mismo y yo los miré con extrañeza al ver la pinta más rara que tenía esa bebida. -Para mí un agua con hierbas, gracias. No era una aficionada al alcohol y, francamente, tampoco es que me sentara muy bien. La música del salón acompañaba al crujido de la madera cada vez que el viento mecía las puertas y hacía que los cristales de las ventabas temblaran ligeramente. Aspros se asustó por ver algo en la ventana, por lo que yo me giré rápidamente para comprobarlo. Miré a Aspros fijamente y le contesté de forma seria. -No digas esas cosas, que luego traen mal augurio. Me podría poner a enumerar las infinitas experiencias extrañas en mi granja, pero en su lugar me puse a mascar algo de mi tabaco e intenté cambiar de tema. -Bueno, ¿y si pedimos una bajara a alguien para matar el tiempo? Con suerte, si se enfadaban, podríamos empezar la típica pelea de bar que reforzaría los lazos entre nosotros.
